Así funciona el paradójico protocolo que cierra el Retiro de Madrid durante las olas de calor
El actual protocolo del Ayuntamiento por riesgos de las caídas del arbolado obliga a cerrar este y otros ocho parques ante las olas de calor.

Madrid--Actualizado a
El parque de El Retiro de Madrid es uno de los pulmones de la ciudad y uno de sus puntos más célebres. Su espeso arbolado y amplios céspedes funcionan también como refugio climático ante el Sol abrasador que sube los termostatos de la ciudad durante el verano. Sin embargo, el actual protocolo del Ayuntamiento obliga a cerrar este y otros ocho parques ante olas de calor. El mismo alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ha asegurado que entiende la "incomprensión" de la ciudadanía y todos los grupos municipales –Más Madrid, PSOE y Vox– coinciden en que la medida va "contra el sentido común".
Según informan a Público fuentes del Consistorio, fueron dos sucesos acaecidos en 2014 los que llevaron a elaborar un protocolo de actuación: "En junio de aquel año, un hombre de 38 años falleció tras caerle encima una rama y una niña resultó herida un mes más tarde tras caer un árbol junto a un banco". El primer plan de acción entró en vigor en 2016, pero "en marzo de 2018 falleció un niño en El Retiro tras caerle encima un árbol", de modo que se procedió a revisar el protocolo y redactar uno nuevo; el actual, aprobado el 6 de junio de 2019.
En declaraciones a este diario, la portavoz municipal de Más Madrid, Rita Maestre, lamenta que "cuando más necesitan los madrileños la sombra de los árboles, menos árboles y sombras hay disponibles. En plena crisis climática, con olas de calor cada vez más frecuentes y extremas, es una vergüenza que el abandono de Almeida nos prive no solo de uno de los grandes pulmones de la ciudad como es El Retiro, sino de muchas otras zonas verdes y parques infantiles".
¿Cómo funciona el plan de acción?
"El objetivo de este protocolo es prevenir las incidencias que puedan producirse relacionadas con el riesgo de caídas de ramas o árboles u otros peligros derivados de las fuertes rachas de viento, lluvia o nieve", subrayan desde el Ayuntamiento. Para ello, se establecen cuatro niveles de alerta, de acuerdo con las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet):
Verde: corresponde a aquella situación en la que ninguno de los factores meteorológicos supera el umbral mínimo establecido.
Amarillo: no existe riesgo para la población en general, aunque sí implicaría cierta probabilidad de caída de ramas o de arbolado.
Naranja: existe un riesgo importante con mayor probabilidad de caída de ramas y arbolado (se recomienda el desalojo y se balizan zonas de riesgo).
Rojo: el riesgo es muy importante, con una probabilidad elevada de caída de ramas y arbolado en los jardines (se cierran los parques).
De acuerdo con el documento del protocolo, se considera nivel rojo de alerta cuando coinciden temperaturas superiores a los 35 ºC y las rachas de viento alcanzan una velocidad igual o superior a los 55 kilómetros por hora. También se considera el mismo nivel de alerta si los mercurios marcan una cifra menor, pero la humedad del suelo es también demasiado baja.
Muertes por calor
Luciano Labajos, portavoz de Ecologistas en Acción, reitera a este medio la importancia de proteger a la población de estos posibles accidentes, pero considera que las medidas contempladas en el protocolo son "excesivas". El ambientalista apunta a que el remedio es peor que la enfermedad, ya que "el daño que se pretende evitar es mucho menor frente al daño que causa sobre la ciudadanía esta medida ante olas de calor".
Un estudio del ISGlobal publicado en julio de 2023 en la revista Nature Medicine determinaba que más de 11.000 muertes que tuvieron lugar en España en el 2022 son atribuibles a los altos termostatos. La cifra se redujo a las 8.352 muertes en el 2023, pero en ambos años el país ocupaba el segundo puesto en Europa con mayor número de decesos asociados al calor, tan solo después de Italia. Por este motivo, Labajos critica que "es una barbaridad que, coincidiendo con las olas de calor, se cierren los parques. Nos parece aberrante".
Si bien reconoce los riesgos de las caídas del arbolado, el ecologista insiste en que "el peligro de quitar a la ciudadanía un refugio climático es mayor" y que no se pone el foco en las muertes que provoca el calor. "Tenemos que saber que los árboles pueden dar lugar a accidentes", pero esto no puede redundar en el cierre de parques "justo en el momento que hay que crear zonas de sombra y refugios climáticos".
Parques y paseos que no se pueden cerrar
Labajos también apunta a ciertas incongruencias con esta clase de medidas, ya que mientras se cierra El Retiro, a apenas unos metros de distancia, el Real Jardín Botánico –dependiente del CSIC y no del Ayuntamiento de Madrid– permanece abierto. Asimismo, indica que tampoco se cierran los parques de barrio, ni tampoco otras grandes zonas verdes como Casa de Campo, debido a que "no cuentan con cerramiento".
Lo mismo sucede con el Paseo de la Castellana o el Paseo del Prado, amplios enclaves urbanos dispuestos de un espeso arbolado. Estas concurridas áreas de tránsito no sufren ningún tipo de limitación a su acceso cuando la ciudad se enfrenta a una climatología adversa. "Los criterios selectivos para mantener algunas zonas verdes abiertas y otras no deben tener un aval técnico solvente y venir de la mano de un diagnóstico transparente del estado del arbolado en cada parque", reclama Maestre a este respecto.
En realidad, el riesgo afecta a muchas otras zonas que no cuentan con las restricciones de acceso que sí tienen algunos de los parques más importantes de Madrid. El pasado 2 de julio, una mujer resultó gravemente herida al caerle encima un árbol de gran tamaño mientras salía de su edificio en el distrito madrileño de Moncloa-Aravaca. Aunque había sido inspeccionado por el Ayuntamiento en febrero, tras desplomarse se comprobó que estaba completamente hueco y podrido en su interior. El calor y las fuertes rachas de viento que se registraron en Madrid podrían haber contribuido al debilitamiento de sus raíces y precipitado la caída. El 30 de mayo, un joven quedó en estado crítico tras desprenderse una rama que le golpeó en un parque de Carabanchel.
"El peligro nunca lo vamos a poder quitar", asevera el portavoz de Ecologistas en Acción a este respecto. Y considera que este desajuste en el tipo de medidas que se toman entre unas zonas y otras contribuye a la sensación de confusión que provoca el protocolo. Además, de acuerdo con los datos aportados por el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, el 80% de los árboles y las ramas que han caído en El Retiro lo han hecho en menos del 1% de días que está cerrado al año.
Cómo hacer de El Retiro un refugio climático seguro
Almeida ha ofrecido a los partidos de la oposición estudiar la modificación del protocolo, siempre que se haga bajo criterios técnicos, "con mucha sensatez, sentido común y desde el acuerdo de todos los grupos". No obstante, las fuentes consistoriales defienden en declaraciones a este periódico la eficacia del mismo: "Teniendo en cuenta las características de edad, el tipo de suelo sobre el que se desarrollan del arbolado del parque (praderas y céspedes con riego) y la afluencia de usuarios no se encuentran razones que aconsejen introducir modificaciones que debiliten la capacidad preventiva del protocolo, especialmente en lo relativo a las alertas naranja y roja".
Por su parte, Más Madrid ha reclamado la actualización del inventario de árboles, la renovación del plan director del Retiro, programas específicos para las 17 áreas del parque y que se dé prioridad a las revisiones en zonas infantiles y deportivas. Por su parte, el PSOE propone elaborar un mapa de áreas de riesgo, facilitar el acceso directo a la biblioteca municipal Eugenio Trías, mejorar la información sobre el protocolo vigente y diseñar planes particulares para cada parque histórico de la ciudad.
También Labajos hace hincapié en la necesidad de revisar los árboles para asegurar su bienestar y evitar accidentes como el acontecido el pasado 2 de julio. "El arbolado de la ciudad puede tener problemas, pero para eso están los gestores de mantenimiento", remarca. En el caso de El Retiro, añade que los problemas que puedan dar algunos árboles a menudo está relacionado con malas prácticas, como podas mal realizadas o la plantación de ejemplares en zonas de pradera. En este sentido, el ambientalista aboga por aumentar los recursos para el mantenimiento efectivo de las zonas verdes como método de prevención. De esta manera, la ciudadanía puede seguir accediendo a uno de los refugios climáticos más importantes de la capital con una mayor seguridad frente a una climatología adversa.


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