Las lluvias de marzo alejan la sequía de Catalunya por primera vez en tres años
Por primera vez en casi tres años, las reservas de los embalses de las cuencas internas superan el 50% y el Govern podría decidir próximamente levantar las pocas restricciones que se mantienen en el sistema Ter-Llobregat.

Barcelona--Actualizado a
Las constantes y generalizadas lluvias que han regado Catalunya las dos últimas semanas y que han sido especialmente generosas en las cabeceras de los ríos, han situado el territorio a las puertas de dejar atrás la situación de sequía por primera vez en más de tres años. En concreto, las reservas del conjunto de embalses de las cuencas internas han superado el 50%, algo que no sucedía desde principios de julio del 2022. Según los datos de la Agència Catalana de l'Aigua (ACA) a las 13h de este viernes se situaban en el 51,3%, el que equivale a 356,3 hm³. Dentro de estas, el sistema Ter-Llobregat, que abastece a la región metropolitana de Barcelona, el área urbana de Girona, la Costa Brava sur y parte de la Catalunya Central y a un total de unos seis millones de personas, ya llega al 52,1% y los 318,7 hm³.
Se considera que la situación no es de sequía cuando se llega a unas reservas del 60%, un dato que se podría lograr próximamente si se confirman las previsiones meteorológicas que indican que tanto abril como mayo serán meses lluviosos. Incluso por encima de lo que es habitual durante la primavera, la estación tradicionalmente más húmeda. En cualquier caso, el crecimiento de las reservas de los últimos 14 días ha sido enorme, de 20 puntos y unos 140 hectómetros cúbicos, 117 de los cuales corresponden al Ter-Llobregat.
En el caso de este sistema, el Plan Especial de Sequía de la Generalitat establece que sus embalses tienen que acumular más de 300 hm³ para abandonar la situación de alerta y situarse en la normalidad. La cifra ya se supera este viernes, pero el martes, en la rueda de prensa posterior al Consejo Ejecutivo, la portavoz y consellera de Territorio, Sílvia Paneque, manifestó que la desescalada de las restricciones de agua se haría con "prudencia" para garantizar que "la salida es estable y no nos tenemos que ver abocados a nuevos escenarios de restricción".
En todo caso, el martes ya se aprobó el cambio de estado de diversas de las unidades de las cuencas internas, de forma que el embalse Darnius-Boadella (Alt Empordà, Girona) pasó de emergencia por sequía a alerta, el acuífero Fluvià-Muga, en la misma comarca, de emergencia a excepcionalidad, y el pantano de Riudecanyes (Baix Camp, Tarragona), de emergencia a prealerta. Además, se pasó de 36 a 201 municipios en situación de normalidad y, por lo tanto, sin limitaciones de agua. La comisión gubernamental de la sequía se volverá a reunir la próxima semana, en la que se podría estudiar el levantamiento de nuevas medidas.
El marzo del año pasado, mínimo histórico de reservas
La mejora a los embalses no ha modificado los planes del Govern para impulsar infraestructuras hídricas, con inversiones millonarias hasta el 2040, cuando está previsto que se hayan terminado nuevas plantas desaladoras, nuevas potabilizadoras o el aprovechamiento de más pozos, entre otras. En cualquier caso, la situación es muy distinta a la que había un año atrás, cuando se llegó al mínimo histórico de reservas desde que se tienen registros.
En concreto, el 9 de marzo de 2024 el conjunto de los pantanos de las cuencas internas catalanas apenas acumulaba 100,1 hm³ de agua, el 14,4% de su capacidad, de los cuales 90,6 correspondían al Ter-Llobregat, que estaba al 14,8%. El sistema que provee tres cuartas partes de la población catalana estaba en emergencia desde el 1 de febrero y no salió de ella hasta el 7 de mayo, gracias a las lluvias de la primavera pasada. Entonces el sistema superaba los 150 hm³ y el 25%.
La evolución se mantendría al alza hasta finales de junio, cuando las reservas se situarían a tocar del 40% -al 37% en el conjunto de las cuencas internas-, para iniciar un descenso hasta el inicio del otoño, que volvería a recuperar ligeramente unas reservas que, nuevamente, bajarían en invierno. El gran salto ha llegado este marzo, en el que algunos embalses han experimentado una evolución espectacular y, por ejemplo, dentro del Ter-Llobregat en las últimas dos semanas Sau ha pasado del 7,5% al 45%, la Baells del 54% al 85%, o la Llosa del Cavall del 34% al 45%.
Fuera del Ter Llobregat destaca el caso de Darnius-Boadella (Girona) ha pasado del 17% a casi el 50%. El más vacío de las cuencas internas es el de Siurana, en el Priorat (Tarragona), si bien ha saltado del 9% a superar el 17%. Unos meses atrás, durante octubre, no llegaba ni al 1% y desde entonces su estado ha ido mejorando. El próximo embalse de Riudecanyes también ha mejorado y ya se acerca al 40% de la capacidad. Aunque esta área del Camp de Tarragona sea la que presente un peor estado, el agua acumulada también ha crecido exponencialmente en los últimos meses.
Las obras no se paran
La racha de lluvias no modifica la hoja de ruta de obras fijado por el Govern para evitar que futuras sequías comporten nuevas restricciones. En concreto, la previsión es invertir 2.300 millones hasta 2040. A corto plazo, a finales de este 2025 se deben terminar varias actuaciones, como por ejemplo la ampliación de la potabilizadora de la Trinitat, en Barcelona; el aprovechamiento de nuevos pozos o la incorporación de agua de la riera de Rubí al Llobregat para su potabilización en Sant Joan Despí, que deben permitir disponer de 31 hm³ de agua más.
Más allá, el calendario fija que en 2026 la estación de regeneración de agua de Sant Feliu de Llobregat estará en servicio, aportando 400 litros por segundo gracias a una inversión de 5,5 millones. También tendrían que estar acabadas obras del nuevo tramo del acueducto de ATL entre Cardedeu y Trinitat, que pretende poner fin a los escapes al paso por Badalona.
Y más a medio plazo se deben completar las obras de las desaladoras, con la ampliación de la de la Tordera completada en 2028, la construcción de la del Foix el 2029 y la de la Costa Brava Norte, en el Alt Empordà, en 2032, todo ello gracias a inversiones de centenares de millones de euros en cada caso. Según el plan del Govern, con las obras se llegará a 245 hm³ de agua anuales que no dependan de la lluvia, cuando actualmente la cifra es de 116.
La política hídrica del Govern genera críticas entre las entidades ecologistas, que abogan por poner el foco en la disminución del consumo de agua y no en incrementar la oferta. En este sentido, martes el portavoz de Aigua és Vida, Dante Maschio, lamentó que el plan del ejecutivo de Illa "centre los esfuerzos en aportar más agua".
Entre otras cuestiones, la plataforma plantea que se utilicen organismos como los consejos de cuenca para abordar la limitación de consumo a las actividades económicas, y apostar por un plan de rehabilitación hídrica que fomente el ahorro y el reaprovechamiento de las aguas grises y pluviales en los municipios. Y también recuerda el consumo energético que comportan las desaladoras.
Este mismo jueves, varias entidades se pronunciaron contra la construcción de la desalinizadora del Foix, en el Garraf (Barcelona). La razón es que Aigua es Vida, el Gepec-EdC y la Plataforma en Defensa de l'Ebre (PDE) han llevado a cabo un estudio según el cual el excedente que el Consorcio de Aigües de Tarragona (CAT) tiene sobre el agua que puede coger del río Ebro es superior al potencial de la futura desalinizadora. Así, sus estimaciones indican que el CAT podría utilizar hasta 24hm3 anuales más, mientras que la planta produciría unos 20hm3.
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