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El Mad Cool, contra la violencia machista

El festival, aliado con el Ayuntamiento de Madrid, ha habilitado un "punto violeta" para informar atender cualquier tipo de denuncia de agresión o abusos sexuales.

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Aspecto del recinto instalado en el barrio madrileño de Valdebebas, donde se celebra el festival de música Mad Cool./EFE

"No es no. Cuando sea. Como sea. Donde sea", rezan las notas informativas que las voluntarias del "punto violeta" del Mad Cool reparten en la tercera edición del festival.

Un evento que, aliado con el Ayuntamiento de Madrid, se ha propuesto erradicar las violencias machistas con un público "receptivo" y "agradecido" por ello.

El "punto violeta", fruto de un acuerdo entre ambas partes, que incluye formación especializada para el personal de seguridad que tiene que lidiar con 80.000 asistentes diarios, ha cerrado los dos primeros días de festival sin registrar ninguna incidencia y con la sensación de gratitud de las mujeres festivaleras.

"Las chicas lo agradecen muchísimo, es superbonito de ver", comenta Paz Vaello, responsable de comunicación del Área de Género y Diversidad del Ayuntamiento de Madrid, sobre esta unión entre festival y consistorio.

Tras los "puntos violetas" ubicados en las fiestas de distritos el pasado año, que este se han multiplicado, el consistorio amplía su apuesta en el Mad Cool y "en octubre presentará" otro acuerdo "piloto" con "muchos" bares de Madrid, para que "vayan expulsando" de sus espacios la violencia machista.

"Hemos empezado con Mad Cool porque fueron muy receptivos, pero nuestra idea es avanzar. La idea es que para el año que viene, en base a lo que hayamos aprendido en los festivales, hagamos un grupo de trabajo -el acuerdo dura dos años- con todos los festivales de Madrid, para elaborar conjuntamente un protocolo", añade Vaello.

"Queremos que las mujeres le pongan nombre y que los tíos identifiquen muy claramente qué es lo que no hay que hacer"

De momento, en este festival que culminará este sábado su tercera edición con un aforo total de 240.000 personas, se ha instalado, además del "punto violeta" con sus voluntarias que también van "sensibilizando" a los asistentes por todo el recinto, una sala de atención específica para posibles víctimas.

Aunque el trabajo de base parte de "informar" sobre qué es una agresión sexual, explica Vaello: "Queremos que las mujeres le pongan nombre y que los tíos identifiquen muy claramente qué es lo que no hay que hacer", añade.

"Encontramos muy buena receptividad. Las mujeres reciben con cierta satisfacción que haya un contexto que asuma que no se puede permitir una agresión sexual y tener a mano toda la información que necesitan, que quieras que no da más seguridad", apostilla.

Además de Vaello y el puñado de voluntarias que se reparten por el mayor festival de España y uno de los más grandes de Europa, un cabeza de cartel también se ha unido a la ola feminista durante el tercer Mad Cool.

Los estadounidenses Pearl Jam dedicaban en la primera jornada el reciente tema "Can't deny me", un alegato contra Donald Trump, a "todas las mujeres del público que van a cambiar el mundo".

Y tras ese mantra, Eddie Vedder daba paso a un vídeo de sus "amigos" Javier Bardem y Luis Tosar, que también se visualizó ayer entre las actuaciones de Jack White y Arctic Monkeys, en el que los actores subrayaban: "Si dicen no, es no y, si no te dicen que sí, también es no".

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aplaudía hoy el gesto en su cuenta de Twitter: "Si te dice no, es NO. Si no te dice sí, es que NO. Bravo por Pearl Jam, Bardem y Tosar en el Mad Cool 2018. Unidos por el respeto a las mujeres. #NOesNO", escribía el jefe del Ejecutivo en un mensaje que ya ha alcanzado más quinientos retuits.

Aunque a pesar de los rostros de renombre que se unen frente a la violencia, y del trabajo de persuasión del "punto violeta" que no ha registrado incidencias, es difícil asegurar que no ha habido ningún episodio desagradable en los casi 200.000 metros del Mad Cool.

Sindy Takanashi, voluntaria que representa en el festival a su colectivo feminista y pro diversidad, Mood Boo, apunta esa dificultad y la importancia de crear un espacio seguro como el "punto violeta".

"Aunque de momento no hemos recibido ningún aviso, sí que se ve que la gente tiene en cuenta que estamos aquí, y a lo mejor sirve para que los chicos se echen para atrás antes de cometer ninguna agresión", opina.

En cuanto a que no se hayan recibido denuncias, Takanashi considera que "puede ser un éxito" o que las mujeres "no se atreven todavía a decirlo" porque "de momento la gente se lo piensa mucho antes de denunciar cualquier tipo de agresión".

"Parando a gente me han contado que ayer les dieron un beso y se fueron corriendo, les tocaron el culo y se fueron corriendo... Yo creo que agresiones haberlas las ha habido, pero no han venido a denunciarlas. Pero para eso estamos aquí desde tan pronto, pillando a la gente que entra en el festival para sensibilizar", apunta.

Sensibilizar, sí, pero no solo a mujeres. "Me estoy sorprendiendo gratamente porque hay un montón de chicos que están viniendo también a preguntar y a decir que quieren colaborar y que si ven cualquier tipo de agresión también van a colaborar", añade esta joven voluntaria.