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Madrid Central El desafío ciudadano de salvar Madrid Central

Nace la Plataforma en Defensa de Madrid Central, compuesta por organizaciones vecinales, madres y padres, asociaciones ecologistas y colectivos sociales que, para empezar, han convocado una manifestación el próximo sábado 29 de junio.

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Un operario de limpieza lanza un chorro de agua a uno de los indicadores del área Madrid Central.. REUTERS/Juan Medina

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La victoria de la derecha en Madrid ha puesto en peligro la continuidad de Madrid Central. Tanto es así, que el nuevo alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ya ha anunciado una moratoria que dará inicio el próximo 1 de julio para poner fin al sistema de multas con el que se restringía el acceso a esta zona de bajas emisiones. Sin embargo, el Ejecutivo de PP, Ciudadanos y la ultraderecha no va a contar con el respaldo mayoritario de los vecinos de la zona, que se han aglutinado junto a más de cuarenta asociaciones de todo tipo en la Plataforma en Defensa de Madrid Central.

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Asociaciones de vecinos, organizaciones de padres y madres, grupos como Ecologistas en Acción o Greenpeace, además de colectivos verdes, entre los que destacan Fridays For Future o Madres por el Clima, se han unido a esta plataforma que, para empezar, ha convocado una manifestación para el próximo 29 de junio que partirá desde Callao y concluirá en Cibeles.

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"Queremos defender Madrid Central como herramienta necesaria y lo que esta supone para la salud"

"Esta es la primera de las iniciativas que vamos a llevar a cabo", expone a Público Yetta Aguado, portavoz de la plataforma y miembro de Madres por el Clima. "Queremos defender Madrid Central como herramienta necesaria y lo que esta supone para la salud", añade, señalando los efectos positivos que ha tenido la medida en la reducción de los niveles de contaminación en el corazón de la urbe. 

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Y es que, los datos demuestran que desde que entró en vigor el Plan A anticontaminación las emisiones han descendido de manera notable en la zona central de la capital. Durante el mes de mayo, últimos datos registrados, el porcentaje de gases de efecto invernadero cayó a niveles históricos, a pesar de que tan sólo se contabilizó un día de lluvia en la ciudad.

Por el momento, la iniciativa de la Plataforma va a salir a las calles y el respaldo ciudadano parece desbordarse, en tanto que una petición en Change.org para el mantenimiento de Madrid Central ya cuenta con cerca de 200.000 firmas. La movilización se presta esencial, defienden, en un momento de incertidumbre en el que se desconoce cuál va a ser el procedimiento del nuevo Gobierno.

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Cecilia Carballo, directora de campañas de Greenpeace –grupo ecologista integrado dentro de la Plataforma–, informa que por el momento hay que esperar a ver como procede Almeida y su equipo, pero no descarta que se tengan que iniciar trámites judiciales para poner frenar esta medida que, a su juicio, "carece de base técnica"

La vía de los tribunales también es contemplada desde Ecologistas en Acción, una de las organizaciones medioambientalistas más implicadas en el desarrollo de Madrid Central. Nuria Blázquez, responsable de Transportes de la ONG, anunció a Público que si se modifica el plan anticontaminación irán "con todo" para poder frenar los intereses de PP, Ciudadanos y sus socios de Vox. 

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En la actualidad no hay ninguna ciudad europea que haya dado un paso atrás en sus planes anticontaminación. El único ejemplo es Hannover, que en 2010 trató de revertir sin éxito el plan de acción de control de la contaminación atmosférica creado por el anterior Gobierno local. Sin embargo, la justicia lo paralizó gracias a una demanda ciudadana.

Esta es un precedente que podría servir de ejemplo a la Plataforma y a las asociaciones ecologistas. Madrid Central es una medida que se desarrolló acorde a las directivas europeas de la calidad del aire y con el apoyo de una mesa de seguimiento en la que participan miembros de la Universidad Politécnica y algunas organizaciones medioambientales. En teoría el Ejecutivo debería consensuar con dicha mesa cualquier modificación que afectara al funcionamiento de la Zona de Bajas Emisiones, de no hacerlo, tomando Hannover como referencia, la Justicia podría impedir los cambios. 

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