Marcelo pone fin a 25 días de huelga de hambre por la mala comida en una residencia pública de Madrid: "Es desastrosa"
Denuncia la mala calidad de la comida que les ofrecen en la residencia pública de mayores de Colmenar Viejo. Además, denuncia problemas en la cantidad y el reparto de las raciones.
La empresa encargada del suministro alimentario es Frutícolas Ateca S.L., que fue multada por la CNMC en 2024 por hacer cártel para repartirse las comidas de diversos hospitales.
El gerente de la Agencia Madrileña de Atención Social apunta que el servicio ha mejorado, dado que en 2024 se incrementó el precio invertido en materia prima alimentaria un 33%.

Madrid--Actualizado a
Marcelo, de 68 años, afronta este lunes su último día de huelga de hambre tras 25 jornadas sin comer para protestar por la mala calidad de la comida que se sirve en la residencia pública de mayores de Colmenar Viejo, donde reside. La protesta, iniciada como último recurso tras meses de reclamaciones, no ha logrado aún el objetivo principal de mejorar el servicio alimentario, pero sí ha conseguido que su denuncia salga de las paredes del centro y llegue a la Fiscalía y a la Asamblea de Madrid.
"La comida aquí es desastrosa, de muy baja calidad. Y luego, al pasar por la cocina, la destrozan. No tienen ningún cuidado al prepararla ni al cocinarla y les da igual cómo sale", explica Marcelo a Público, con una voz cansada pero firme. “Después de intentar de todo durante meses, llegó un momento en que la única opción que quedaba era esta", añade.
Marcelo llegó a esta residencia hace un año y medio, tras pasar por otros centros públicos de mayores de la Comunidad de Madrid. Desde entonces, ha intentado por todas las vías que se mejore la alimentación: quejas formales, entrevistas con la dirección, reclamaciones, discusiones e incluso amenazas de traslado. Al ver que ninguna de esas vías daban resultado, tomó la decisión de iniciar la huelga, para ello se preparó durante las fiestas navideñas, comiendo fuera y llevando comida a su habitación. Tras las navidades, ha sobrevivido únicamente con agua y café, llegando a perder más de 10 kg. "Puedo hacer la huelga porque estoy físicamente bien, hay otros compañeros que me apoyan, pero no pueden por su edad o por sus patologías", relata.
La empresa encargada del suministro alimentario es Frutícolas Ateca S.L., que fue multada por la Comisión Nacional de Mercados de Comercio (CNMC) en 2024 por hacer cártel para repartirse las comidas de diversos hospitales. La compañía dedica 7,98 euros diarios por residente para cubrir desayuno, comida, merienda y cena. "Con ese dinero, ¿qué comida de calidad pueden dar?", se pregunta Marcelo. Como miembro de la comisión de menús, ha podido comprobar que los alimentos llegan correctamente congelados y con trazabilidad, pero insiste en que la calidad es deficiente: "Legumbres duras, carnes y pescados baratos, fruta pasada… Muchas veces la comida se sirve fría o mal preparada. No es agradable ni a la vista ni al paladar”.
También denuncia problemas en la cantidad y el reparto de las raciones. Repetir solo está permitido cuando sobra mucho, algo poco habitual. "A veces la gobernanta da la orden de no repartir los excedentes y se tiran antes de dárselos a los residentes. Nos tratan como si fuéramos niños y cualquier petición acaba en conflicto", asegura.
El pasado viernes, una fiscal de zona, enviada por la Fiscalía General del Estado, visitó el centro para supervisar la situación y pudo recorrer la cocina y hablar con varios usuarios, según ha confirmado Marcelo y la gerencia de la Agencia Madrileña de Atención Social.
Además, explica que la dirección del centro abrió un expediente a todo el personal de cocina, aunque Marcelo aclara que no todos trabajan mal y que esa no era su intención.
También acudió al centro José Manuel Miranda de las Heras, gerente de la Agencia Madrileña de Atención Social, quien probó la comida. "Traía el argumentario del PP y dijo que había comido estupendamente", relata Marcelo. "Le dije que podía admitirlo con reservas porque era su opinión, pero que no estaba de acuerdo. Si hubiera comido el mismo plato que nosotros, no podría decir que fue estupendo, salvo que le hicieran uno especial".
Este lunes, el asunto se ha abordado en la Comisión de Familia y Asuntos Sociales de la Asamblea de Madrid, tras una pregunta de la diputada Diana Carol Paredes, de Más Madrid. Miranda de las Heras aseguró que "no han quedado claras las demandas de Marcelo, más allá de que no le guste la comida", y defendió que el servicio ha mejorado. "Son absolutamente falsas las afirmaciones que hacen la izquierda y otros colectivos sobre que se sirve comida en mal estado (…) En 2024 se incrementó el precio invertido en materia prima alimentaria un 33%", afirmó.
Según explica la Consejería de Asuntos Sociales de la comunidad, el precio adjudicado de materia prima por persona es 7,68 euros a los que hay que añadir otros más de cinco euros diarios de personal para la elaboración del menú, por lo que el coste diario por persona es de 13 euros. "El precio es adecuado teniendo en cuenta además que la AMAS compra al por mayor", señalan.
Además, aseguran que la comida en la Residencia de Colmenar "es correcta y no se han registrado incidencias". "Las quejas por alimentación en este centro son mínimas, 12 en los últimos dos años, para una residencia de 350 personas", manifiestan.
Sin embargo, Marcelo denuncia que muchos residentes se encuentran en una situación patológica que no les permite manifestar su disconformidad. El centro también acoge a 55 refugiados ucranianos con problemas de salud mental. Además, asegura que no es un contratiempo puntual, ya que en las dos residencias públicas en las que estuvo anteriormente detectó deficiencias similares.
Aunque todavía no ha conseguido el cambio que reclamaba, Marcelo se prepara para volver a probar la comida del centro este martes. Lo hará con cautela, pero también con la serenidad de quien sabe que su voz ha sido escuchada y que, a pesar de todo, sigue defendiendo lo que considera justo. "Me ha servido para ratificarme en mis convicciones y para saber con quién puedo contar de verdad y con quién no. Hoy he visto que la comida ha sido monstruosa y nadie ha dicho nada. Algunos se la han comido, otros la han probado y la mayoría la ha dejado, pero nadie ha alzado la voz. Ni siquiera quienes antes decían apoyarte", lamenta. A pesar de ello, reconoce que seguirá con la lucha porque "quedan muchas cosas por mejorar" en las residencias públicas de la Comunidad de Madrid.
Público se ha puesto en contacto con la empresa Frutícolas Ateca S.L. para recabar más información y conocer si han adoptado medidas al respecto tras conocer las quejas, sin recibir respuesta al momento de publicarse este artículo.
Esta noticia ha sido actualizada para incorporar las declaraciones de la Consejería de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid.

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