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Mascarillas caseras covid-19 Los expertos advierten de que las mascarillas caseras no protegen del contagio de la covid-19 al portador

Muchas personas confinadas han empezado a coser mascarillas con diferentes materiales. Dada su nula homologación, la opinión colegiada manifiesta que es positivo su uso siempre y cuando se sigan cumpliendo las medidas de seguridad, ya que en ningún caso estas máscaras estarían protegiendo del coronavirus a la persona que las lleva.

Una mujer cose una mascarilla. EFE/Jerome Favre
Una mujer cose una mascarilla. EFE/Jerome Favre

Muchas iniciativas populares están intentado llegar hasta donde, por el momento, las instituciones no lo hacen. La producción de mascarillas caseras ha inundado gran parte del país. Cientos de personas utilizan diferentes materiales para tratar de evitar la diseminación del coronavirus. Aunque las más habituales son las de algodón, también se han visto ejemplos de mascarillas realizadas con impermeables de la cama o servilletas de papel. Ante la posibilidad de que estos productos puedan actuar como un placebo, desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM) alertan: tan solo sirven para no diseminar el virus, pero en ningún caso estarían protegiendo del contagio al portador.

Rosalía Gozalo Corral, vocal de dermofarmacia y productos sanitarios en el COFM, advierte que estas iniciativas pueden llegar a ser contraproducentes si hacemos un mal uso de las mascarillas: "Estos productos son útiles de cara a la propagación del virus, proteges a los demás si tú lo estás incubando, pero que nadie piense que está protegido del contagio por llevarlas", asegura. Para estar totalmente protegidos se debería utilizar un equipo de protección individual (EPI), que en este caso constaría de una mascarilla homologada, FFP-2 o FFP-3: las únicas que evitarían del contagio por covid-19 al portador.

Alcalá de Henares, cuyo hospital es de los más saturados de la comarca dado el gran índice de contagiados en la zona, ha visto cómo un grupo de más de 200 personas, la inmensa mayoría de ellas mujeres, se ha puesto manos a la obra. La idea, que parte de la academia de corte y confección Tresele de la ciudad complutense, empezó a tomar forma desde el primer fin de semana del estado de alarma, y ya han conseguido entregar 2.000 mascarillas caseras (además de cojines para los enfermos que esperan en los hospitales) a efectivos de los cuerpos de seguridad y profesionales sanitarios tanto del propio hospital como de diferentes residencias. Remedios Gata, que participa en la iniciativa desde el principio, comenta que puede realizar unas 15 mascarillas al día y que, actualmente, están recibiendo donaciones de gomas y telas por parte de personas para seguir con la fabricación.

Es ella misma la que se muestra consciente de la situación: "Sabemos que estas mascarillas no evitan que nos contagiemos del virus, pero es mejor ir con esto que sin nada", expresa. También afirma que las imágenes que les han llegado de los profesionales que las utilizan en el hospital muestran que se las colocan por encima de sus propias mascarillas quirúrgicas.

Algodón y empapadores para mascarillas

En su caso utiliza tres telas de algodón superpuestas, a las que une una cinta de goma para poderla ajustar después a la cabeza. Similar es el procedimiento de otra vecina alcalaína que prefiere no dar su nombre, que tras desinfectarse tanto las manos como la máquina de coser, llega a elaborar 20 mascarillas diarias: "Yo empecé el domingo 22 porque una amiga me pidió cinta elástica y ahí fue cuando me enteré de la iniciativa", comenta esta mujer que, en lugar de utilizar algodón al cien por cien, está aprovechando los empapadores que tenía en casa y que anteriormente había comprado en una farmacia.

Algo parecido le ocurre a Ana García, una vecina de Marchamalo, en Guadalajara, que se ve obligada a seguir yendo a trabajar a un lugar por el que pasan más de mil personas al día y donde se han dado varios positivos entre la plantilla: "Como están agotadas en todos los sitios y convivo con un paciente de riesgo, vi cómo las hacían por internet y decidí hacerme una para mí también", comenta. Ella ha utilizado retales sueltos de algodón para hacerse la mascarilla, no como las 70 personas de su mismo municipio que han usado un material denominado tnt (tejido no tejido), que es impermeable, transpirable y puede reutilizarse.

Una voluntaria de la academia Tresele. FOTO: TRESELE

Según la propia web del consistorio, las mascarillas fabricadas con tejido no tejido alcanzan los cuatro millares y han sido repartidas, con ayuda de Protección Civil, por distintos comercios y entre trabajadores y efectivos de la Guardia Civil. A su vez, tienen previsto alcanzar un total de 14.000 unidades que repartirán también entre la ciudadanía mediante buzoneo.

El riesgo de la contaminación cruzada

Aunque García también es consciente de que no le protegen del contagio, sabe que reducen las posibilidades de propagar el virus en el caso de que lo esté incubando. A su vez, insiste en que es muy importante saber cómo utilizarlas debido a que ella tiene conocimientos en este aspecto, ya que ha sido personal sanitario durante 16 años. Gozalo hace hincapié este factor: "Lo importante es que cubra la nariz y la boca, pero si en un momento dado la bajamos a la barbilla lo que favorecemos es una contaminación cruzada".

"Si con las manos hemos tocado un mostrador y después la parte inferior de la cara, he podido contaminar esa zona. Si después me aparto la mascarilla bajándola, es posible que se haya producido la contaminación cruzada", explica. Además, señala que para manipular la mascarilla sin que se produzcan este tipo de contaminaciones, lo que se debe hacer es quitarse la mascarilla hasta que vuelva a ser colocada, pero no estar haciéndolo constantemente.

Asimismo, añade que es esencial seguir manteniendo la distancia de seguridad, establecida en un metro como mínimo, ya que es la única medida que realmente evita el contagio; y también hace hincapié en la necesidad de estarse higienizando las manos de forma constante. Desde su punto de vista, ve muy bien este tipo de iniciativas ciudadanas que intentan ayudar en momentos de crisis como los actuales, pero siempre sabiendo qué es lo que se está haciendo. Por ello, opina que si se desconoce que las mascarillas caseras no protegen del contagio es mejor no utilizarlas, ya que podrían actuar como placebo y hacer que la persona que las porta disminuya las medidas de seguridad, dando pie a un posible contagio.

Esta tesis ya fue comprobada con profesionales sanitarios mediante un ensayo clínico de 2015 en el que se formaron tres grupos de estudio: con mascarillas quirúrgicas, con mascarillas de tela y otro sin mascarillas. Finalmente, las infecciones respiratorias se acabaron incrementando entre el grupo que utilizó mascarillas de tela debido a factores como el bajo grado de filtración, la conservación de la humedad en el tejido o la reutilización de las mismas.

Pañuelos de papel y bufandas

Sobre el uso de pañuelos desechables para taparse la nariz y la boca, señala que el papel debe tirarse en cuanto dejemos de utilizarlo en una papelera en la que se tenga la seguridad de que nadie lo va a poder coger e, inmediatamente después, lavarse las manos porque "utilizar un pañuelo de papel es igual que taparse con la mano con la diferencia de que lo expulsado queda en el pañuelo". Del mismo modo, se pronuncia sobre la decisión de taparse el rostro con bufandas y bragas: "Es hacer un efecto barrera, y toda barrera que pongamos es beneficiosa, pero tenemos que saber que tan solo estamos evitando la diseminación, no el contagio propio", recuerda Gozalo.

Asimismo, la farmacéutica señala la importancia de lavar todos estos materiales constantemente, tanto las prendas de ropa como las mascarillas de tela caseras, debido a que si se dejan en algún sitio que no sea la lavadora o la papelera alguien podría cogerlas, incluso utilizarlas, y contagiarse. Sea como fuere, Gozalo remarca que el uso de estos productos no asegura la protección propia porque no son EPI, así que, en el caso de utilizarlos, las medidas de seguridad recomendadas se tienen que seguir cumpliendo estrictamente. "Todo aquello que favorezca el evitar la diseminación de lo que podemos estar incubando es perfecto", agrega.

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