Mónica García: "La vida con un perrete es siempre mucho mejor"
La ministra de Sanidad cuenta a 'Público' que, desde que adoptó a Nala, duerme cada noche con ella y pasean varias veces al día.

Madrid-
Para la ministra de Sanidad, Mónica García, "la vida con un perrete es siempre mucho mejor". Y no le falta razón. La verdad es que ella, según contó a Público, siempre ha tenido animales en casa. De hecho, se la ha visto en algún que otro acto público con su perra Nala, abogando por la adopción animal bajo el lema Adopta, no compres, como ella misma hizo hace cuatro años, cuando encontró a su compañera especial de rutinas; su "perreta" -como la llama ella- "es todo rutinas".
Cada mañana, antes de marchar hacia su despacho, la ministra aprovecha para pasar tiempo de calidad con Nala. Cuenta que su compromiso con ella no es algo difícil de compaginar con su trabajo: "Sacarla a la calle no solo no me cuesta, sino que me encanta y me obliga a pasear", explicó la también líder de Más Madrid. Así que diariamente salen a caminar juntas a primera hora de la mañana. Y más tarde, ya por la noche, sí que llega "el paseo largo". Vamos, que con ella llega a los 10.000 pasos, seguro.
Al volver, García abre la puerta de casa y ahí está Nala, con uno de sus calcetines en la boca, a veces un bolígrafo, mirando hacia arriba expectante por los mimos de bienvenida. Al ritmo de una cola agitada poseída por la emoción de ver a quien más ilusión le hace, la perrita recibe a Mónica García, quien por un instante deja de ser la ministra, le devuelve la sonrisa y se pone en cuclillas para responder el saludo. Nala le desacomoda las gafas de un lengüetazo, con un beso de los suyos: "Lame como un camaleón", dijo a Público.
Cuando el peso de la noche se empieza a sentir en sus párpados, llega ese momento especial en el que, ya acurrucada y lista para sumergirse en el mundo onírico, García levanta la sábana y ahí está Nala, enroscada sobre sus pies como una caracola, o como un rol de canela.
Pasarán los días, los meses y los años, y ahí seguirá Nala, esperándola para reposar las orejas sobre su regazo cuando García llegue a casa y se recueste sobre el sofá. "Me llena todo", se sinceró. En estos gestos sencillos, encuentra algo extraordinario: Nala significa para ella "un punto de apoyo, simpático y tierno", confesó.
Ahora que Mónica García disputará la presidencia de la Comunidad de Madrid, sabremos quién estará ahí apoyándola en primera línea. Aunque, si pudiera hablar, la perra le diría "que no entiende nada", bromeó. Y claro, una curiosa confusión atravesará a la podenquita al observar en perspectiva contrapicada el ajetreo de la vida ministerial.




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