Movilización ciudadana pero también riesgo de que gane la antipolítica: así se prepara el nuevo curso político en el País Valencià
El 29 de agosto tendrá lugar en València la décima manifestación para reclamar la dimisión de Carlos Mazón por su gestión de la DANA, una movilización que será el inicio de un convulso curso político.

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Solo el gran apagón ha podido impedir hasta ahora que los valencianos hayan salido cada mes a las calles a movilizarse para reclamar la dimisión de Carlos Mazón por su gestión de la DANA. Aquel 28 de abril, lunes, se cumplía medio año de la tragedia y había convocada una manifestación en València que, lógicamente, se tuvo que suspender. El 29 de mayo, sin embargo, se recuperó la protesta con una huelga general y nuevas movilizaciones en todo el País Valencià.
Un verano sofocante, a pesar de las dificultades para movilizar a la ciudanía en unas fechas como estas, no ha interrumpido la protesta. El 29 de julio se descentralizó de València a Catarroja, uno de los pueblos de la comarca de L’Horta Sud, más afectados, y la respuesta popular fue notable.
Para el próximo viernes, 29 de agosto, la movilización volverá a la plaza del Ayuntamiento de València, con la décima protesta convocada por los colectivos sociales y las asociaciones de víctimas para reclamar la dimisión de Mazón. El nuevo curso político en el País Valencià parece que empezará, pues, igual que acabó: con una movilización notable de la oposición y la incógnita de hasta cuándo seguirá resistiendo la presión el president de la Generalitat.
Para analizar las coordenadas en que se presenta, contamos con la opinión de Alexis Lara y Júlia Sanchis, dos jóvenes sociólogos que pertenecen a la asociación La Comarca Científica, que se define como "un refugio para el análisis social". La Comarca Científica se propone como objetivo, así mismo, "combatir el negacionismo (climático, de género, etc.) desde la ciencia social", para la cual cuenta con un equipo multidisciplinar de jóvenes científicos sociales.
Para Alexis Lara, sociólogo con premio extraordinario por la Universitat de València y máster en Comunicación, Cultura, Sociedad y Política por la UNED, la movilización ciudadana que se ha constatado durante estos últimos meses no tiene visos de frenarse en los próximos, sino que lo más probable es que continúe. Así mismo, Lara incide en que las protestas han roto con el tópico del pueblo valenciano como "meninfot" (pasota).
Ahora bien, ¿conseguirán su objetivo de obligar a Carlos Mazón a dimitir? Esa es harina de otro costal. Sin embargo, Lara ve potencial en las movilizaciones para marcar la diferencia. En este sentido, pone como ejemplo las protestas que hubo después del accidente del metro de 2006. Si bien llegó un momento en que la asociación de víctimas apenas se encontraba con compañía en sus concentraciones, la llama de la protesta se mantuvo y eso permitió que, más tarde, durante la legislatura 2011-15, saltara la chispa de las movilizaciones ciudadanas activadas por la crisis y la corrupción y el menosprecio a las víctimas del metro se convirtiera en un factor clave de erosión del gobierno del PP, sin el cual no se puede entender el cambio de 2015.
A otro nivel, porque, además de afectar a mucha más población, las protestas por la gestión de la DANA han reunido unas protestas mucho más numerosas, Lara propone que este salto cualitativo también se puede dar ahora. En este sentido, si es normal que, después de las dos movilizaciones masivas de noviembre, las siguientes convocatorias hayan reunido una cifra menor de manifestantes, Lara apunta que es una llama de protesta que se mantiene muy fuerte y que puede convertirse en un estallido mayor, si se dan otros factores coadyuvantes.
Más allá de las movilizaciones en la calle, para Alexis Lara es evidente que Carlos Mazón ha perdido el apoyo del pueblo valenciano por su gestión de la DANA: "Desde una perspectiva estrictamente de asesoramiento o comunicación políticos, Mazón tendría que haber dimitido por el bien de su partido, la deslegitimación de su figura es imposible de reflotar, desde un punto de vista demoscópico". Si no lo hace, por lo tanto, obedecería a factores de equilibrios externos.
Estos factores externos son los que apunta, por su parte, Júlia Sanchis, socióloga y politóloga por la Universitat de València y especialista en género, políticas públicas y gobierno abierto, que piensa que, si Mazón no ha dimitido ya, su apuesta pasa ya por acabar la legislatura. La política estatal también tendría un peso determinante, a la hora de marcar los pasos de la política valenciana, ya que el PP no tendría garantizado un relevo a Mazón con el apoyo de Vox, cuando, además, sus esfuerzos se centran en desgastar a un Pedro Sánchez que ven más acorralado que nunca por los escándalos de corrupción en su gobierno.
Así mismo, Júlia Sanchis también explica, en este sentido, que Mazón puede resistir en su cargo aún porque "los principios que rigen la política y como se entiende la política en la cultura política española, sus normas de funcionamiento, sus valores sociales, etc., marcan que hay una mayor tolerancia a la corrupción o a la falta de ética que en otros sistemas políticos, como, por ejemplo, los nórdicos". Es decir, "se entiende que un político con una imagen pública muy degradada se aferre al cargo como algo normal, como que es así como funcionan las cosas".
Desde La Comarca Científica han publicado recientemente un estudio, que han bautizado como "el CIS valenciano", que analiza la valoración de los científicos sociales valencianos (con un tamaño de muestra de 256 respuestas) respecto a la gestión de la DANA por parte de las administraciones. Las cifras de desaprobación de la gestión de la Generalitat y de Carlos Mazón en particular son contundentes.
El 95% de los encuestados se muestran nada satisfechos con la gestión de la Generalitat, mientras que el rechazo a los otros dos niveles administrativos, si bien también es generalizado, es menos contundente. Así, tanto los gobiernos municipales como el estatal reciben las valoraciones mayoritarias en la franja de "poco satisfechos". Por lo tanto, la radiografía, en cifras redondas, quedaría en que la actuación de la Generalitat recoge un 0% de "muy satisfechos", un 1% de "bastante satisfechos", un 4% de "poco satisfechos" y un 95% de "nada satisfechos", mientras que para el gobierno estatal sería de un 2% de "muy satisfechos", un 17% de "bastante satisfechos", un 53% de "poco satisfechos" y un 25% de "nada satisfechos".
Por su parte, en el caso de los gobiernos municipales, sí que hay una parte minoritaria, pero significativa, de valoración positiva de su acción durante la DANA, con un 4% de "muy satisfechos", un 28% de "bastante satisfechos", un 30% de "poco satisfechos" y un 24% de "nada satisfechos", con el resto en NS/NC.
De todas formas, cuando se juntan unas valoraciones tan negativas en general sobre la actuación de las instituciones frente a una catástrofe de la magnitud de la DANA, el peligro del crecimiento de la antipolítica es real. Según Alexis Lara, "en cada crisis, catástrofe, shock, etc., como se vio con la Covid-19, por ejemplo, siempre aparecen las fuerzas reaccionarias para avivar el conflicto con las armas de la desinformación —bulos, fake news, etc.— e intentar marcar su agenda xenófoba, racista, excluyente o, en este caso, nacionalista española".
Otro factor que alimenta la antipolítica, según Júlia Sanchis, es la falta de respuestas frente a las movilizaciones por la dimisión de Mazón. Así, se genera una frustración entre la ciudadanía que puede tener el efecto desmovilizador en las bases del votante de izquierda. Es decir, la estrategia de la antipolítica, según el estudio de La Comarca Científica, beneficia a Vox directamente, pero también tiene un efecto de desmoralización en los votantes de los otros partidos.
¿Cómo afectaría este nuevo escenario a los actores de la oposición en Les Corts? Para Alexis Lara, el PSOE tendría un resultado de suma cero entre sus pérdidas por el rechazo a la gestión de la DANA, su falta de reacción como oposición a Mazón —por ejemplo, la negativa a presentar una moción de censura junto a Compromís—, así como el arrastre de la situación estatal. Ahora bien, se compensarían con los apoyos que sumaría por el desgaste del PP, cuyo mayor beneficiado, no obstante, sería, lógicamente, Vox, por lo que la suma entre los bloques se mantendría muy igualada.
En la izquierda, tanto Lara como Sanchis opinan que el principal beneficiado electoralmente sería Compromís, que recogería una parte de las fugas del PSOE por su falta de contundencia y, así mismo, podría capitalizar, desde la izquierda, las movilizaciones de protesta, así como la potencialización del discurso de lo colectivo y lo comunitario que se vio con las riadas de voluntarios que se desplazaron a las zonas afectadas por la DANA para ayudar.
En este sentido, después de un shock como la DANA, para los sociólogos de La Comarca Científica, la disputa en el campo político y su resolución se centrará en si los valores vencedores del pulso fomentan el individualismo, frente a la sensación de abandono de las instituciones, o el comunitarismo, como consecuencia de la solidaridad vivida entre vecinos o desconocidos aquellos días. En esta disyuntiva se juega, por tanto, la pugna entre la política o la antipolítica en el nuevo curso en el País Valencià.
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