Una movilización masiva culmina una semana de huelgas de los docentes para reclamar mejoras en Catalunya
El acuerdo entre el Govern y los sindicatos minoritarios en el sector -CCOO y UGT- ha despertado la indignación de la comunidad educativa en otra semana de protestas que ha acabado con al menos 35.000 maestros y profesores manifestándose en las calles de Barcelona, una cifra que la USTEC eleva a 100.000.

Barcelona--Actualizado a
Nueva demostración de fuerza de los docentes catalanes para reclamar mejoras laborales en un pulso con el Govern catalán que mantiene la intensidad después de que el acuerdo del Ejecutivo con UGT y CCOO -sindicato minoritarios en el sector- no haya dinamitado la protesta. Más bien lo contrario. Tras una semana de huelgas, protestas y movilizaciones territorializadas -con miles de asistentes en todos los casos-, una marea amarilla -el color que identifica al sector- ha inundado las calles de Barcelona, con decenas de miles de docentes movilizándose.
Hasta 100.000, según la USTEC -el sindicato mayoritario y convocante de la acción, junto con la CGT, Professors de Secundària y la Intersindical-, cifra que la Guardia Urbana reduce a 35.000. La huelga ha tenido un seguimiento del 85% de los sindicatos, mientras que el Departament d'Educació la ha rebajado al 30%.
Por segunda vez en poco más de un mes, el sector educativo catalán ha llenado las calles en una manifestación que, al margen del baile de cifras, ha reunido a decenas de miles de personas, lo que supone un volumen muy importante del sector.
Barcelona ha sido testigo desde primera hora de la mañana de cortes de carretera, realizados por diversos colectivos de docentes y piquetes informativos que han colapsado las principales arterias de Barcelona. En la Ronda de Dalt unos 400 manifestantes han cortado la circulación a la altura de Santa Coloma de Gramenet, generando kilómetros de retenciones y momentos de tensión con algunos conductores impacientes. Simultáneamente, a la altura del Vall d'Hebron, otro centenar de profesores también cerraba el paso.
Este escenario es el resultado de una crisis política más profunda. El Govern de la Generalitat no atraviesa precisamente su mejor momento. Con el proyecto de presupuestos retirado por falta de apoyos parlamentarios, el Ejecutivo socialista buscaba una victoria que calmara las aguas. Pero la maniobra de firmar un acuerdo con CCOO y UGT -fuerzas que tienen una representación minoritaria en el ámbito docente ante el peso de USTEC- no ha sentado nada bien al grueso del sector, que piensa mantener las protestas si no se reabren las negociaciones.
El acuerdo que Salvador Illa tachó de "pacto de país" hace apenas 15 días incluye una subida salarial de 3.000 euros repartida en cuatro años y una inyección de 300 millones de euros para la escuela inclusiva. Sin embargo, a pie de calle, estas promesas "son insuficientes" para la comunidad docente. Las diversas columnas de docentes provenientes de diversos puntos del territorio han confluido en la plaza Tetuán de la capital, donde han iniciado la manifestación unitaria que ha culminado ante el Parlament, en el Parc de la Ciutadella, donde ha coincidido con la movilización de los médicos, también en huelga.
"3.000 euros en cuatro es una burla"
"3.000 euros en cuatro años, con el coste de la vida de Barcelona, es una burla", decía Marc, un profesor de secundaria que ha venido desde Sabadell para sumarse a la marcha. Para él, el problema no es solo el sueldo, sino la degradación de las condiciones de trabajo: "Nos piden que hagamos milagros con la escuela inclusiva, pero los 300 millones no llegan ni para cubrir la mitad de las horas de apoyo que necesitamos realmente para atender la diversidad en el aula".
"¿Cómo puede ser que el Govern dé por cerrada la carpeta educativa cuando el sindicato mayoritario no ha firmado nada?"
A medida que la manifestación avanzaba, el ambiente se hacía más reivindicativo. Los colores amarillos de las camisetas se mezclaban con el humo de bengalas y un sinfín de carteles hechos a mano donde se reclamaban cuestiones que a menudo quedan fuera de los grandes titulares, como el pago de las colonias escolares. "Las colonias son parte del proyecto educativo, pero las estamos pagando con nuestro tiempo. El Govern se aprovecha de nuestra vocación", explicaba Silvia, una joven maestra interina que participaba en la columna procedente del Eixample.
La fractura sindical es uno de los temas estrella de la jornada. Entre los profesores presentes, el sentimiento de traición era unánime respecto a la gestión de CCOO y UGT." ¿Cómo puede ser que el Govern dé por cerrada la carpeta educativa cuando el sindicato mayoritario no ha firmado nada?", se preguntaban muchos. La portavoz de USTEC, Iolanda Segura, ha capturado este sentimiento y ha cargado duramente contra el Govern: "No puede ser que mientras Barcelona se desborda de malestar docente, el Govern haga como si nada", ha dicho Segura, que pide a los partidos que "pongan el tema sobre la mesa y fuercen al Govern a sentarse y negociar de nuevo".
El Ejecutivo catalán ha mostrado su "predisposición al diálogo", pero sin moverse de la base ya acordada. Alicia Romero, consellera de Economía, ha sido la encargada de poner agua al vino. En declaraciones este viernes, Romero ha defendido que el pacto actual es "el mejor posible" teniendo en cuenta las limitaciones de las arcas públicas y ha llegado a afirmar que mejorarlo sería "muy complicado".
Cuando la manifestación ha empezado a disolverse pasadas las dos de la tarde, la sensación en el parque de la Ciutadella no era de un "hasta aquí", sino de un "continuará". Los docentes han recogido sus pancartas, pero muchos ya hablaban de las próximas acciones. El pulso entre el Palau de la Generalitat y las aulas ha entrado en una fase de desgaste donde ninguna de las dos partes parece dispuesta a ceder.

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