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Naturaleza Las tortugas confunden el olor del plástico sucio con el de la comida

Un estudio muestra que las emanaciones del material atraen a estos animales e inician su comportamiento de búsqueda de alimento.

Una tortuga boba se acerca a una bolsa de plástico./WWF
Una tortuga boba se acerca a una bolsa de plástico./WWF

MALEN RUIZ DE ELVIRA

Las malas noticias relacionadas con la presencia de residuos de plástico en el mar se suceden desde hace un tiempo y ahora llega una nueva. Un experimento ha indicado que las tortugas marinas no solo no evitan los plásticos que encuentran en el mar sino que les resultan atractivos y los ingieren porque identifican su olor con el de comida.

Los mismos elementos de olor en los que se basan los predadores marinos para identificar a sus presas y localizar áreas de gran productividad en el océano también emanan de desechos de plástico que llevan algún tiempo en el mar y están recubiertos de biopelículas, indican los investigadores en la revista Current Biology. En un experimento tortugas boba (la especie Caretta caretta) respondieron a estos olores transportados por el aire y procedentes de plásticos de la misma forma que responden usualmente a los procedentes de comida, por lo que es muy posible que el olor represente el estímulo sensorial que lleva a la fatal interacción de estos animales con los plásticos.

En el experimento 15 tortugas de esta especie criadas en cautividad y de cinco meses de edad fueron expuestas una por una en laboratorio a diversos olores y se grabó su comportamiento, que incluyó salir a respirar para el olor aerotransportado. Estos olores procedían de agua desionizada, comida para tortugas, plástico limpio (una botella de agua cortada en trozos) y plástico sucio (una botella igual expuesta a las algas y microorganismos marinos durante cinco semanas y luego cortada en trozos), presentados en orden aleatorio.

Indican los investigadores estadounidenses, liderados por Kenneth Lohmann, que en estudios previos se ha demostrado que las tortugas marinas pueden detectar los olores aéreotransportados. Estos incluyen los procedentes de comida como peces y crustáceos y el del sulfuro de dimetilo, un compuesto orgánico volátil que se encuentra en áreas oceánicas fértiles biológicamente, con gran riqueza de fitoplancton, que atrae también a peces y aves marinas. Estos estímulos sensoriales inician en las tortugas un comportamiento de búsqueda de alimentos.

Se mueven más y están más tiempo con los orificios nasales fuera del agua y respirando más, para supuestamente localizar las presas mediante el olfato.Los resultados obtenidos al observar este comportamiento inducido por cada uno de los olores en el experimento ahora comunicado indican que es exactamente el mismo para la comida y el plástico "marinado" y que la respuesta es mucho mayor que ante el agua desionizada y el plástico limpio.

Este trabajo se hizo para intentar responder a la pregunta de por qué las tortugas marinas parecen encontrar atractivos los plásticos flotantes y sumergidos que encuentran en el mar. Según una hipótesis, los confunden visualmente con medusas, pero sin menospreciar este hecho, la realidad es que también ingieren plásticos que no se parecen a las medusas y de vez en cuando se enredan en acumulaciones de residuos de plástico que no deberían de confundir con comida, explican los investigadores. Harán falta más experimentos para identificar exactamente los olores que emanan del plástico, que pueden ser los del sulfuro de dimetilo y si además de los que transporta el aire el plástico produce compuestos químicos en el agua que contribuyen a la atracción.

El olfato es muy importante en los predadores marinos para localizar comida, incluso a gran distancia, en el mar. Así, las concentraciones de plástico "biosucio" se convertirían en trampas olfativas, y no solo para las tortugas, concluyen los investigadores. Existen casi 700 especies de animales marinos grandes, incluyendo aves, peces, tortugas y ballenas, amenazadas por los desechos plásticos a través de la ingestión y de enredarse en redes de pescar, informa Center for Biological Diversity.

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