Cuando el negocio de la caza no entiende de tragedias: monterías incluso donde los animales se refugian tras los incendios
El Gobierno de Moreno Bonilla frena, tras las reclamaciones ecologistas, cinco partidas de caza en el perímetro del incendio de Niebla del pasado verano, uno de los más devastadores registrados en España.

Sevilla--Actualizado a
El Gobierno andaluz, que preside Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), ha denegado este viernes los permisos para cinco monterías que cazadores pretendían efectuar —la primera este fin de semana— en el perímetro del incendio de Niebla de este verano, uno de los más devastadores de todos los registrados en España por el número de hectáreas arrasadas, entre 33.000 y 39.000 de zonas forestales. Ecologistas en Acción y ambientalistas de la comarca habían enviado a la Junta una solicitud para que tomara medidas frente a lo que consideraban un asunto "macabro".
A escasos meses de que se extinguiera y cuando los animales que "lograron sobrevivir a las llamas presentan síntomas de desnutrición severa y se agrupan ante la falta de alimento, agua y refugio tras el incendio de Niebla, y necesitan cuidados", según recogieron las asociaciones ecologistas en una nota, era el peor momento. "Muchos animales han muerto, los supervivientes están refugiados en islas que han quedado tras el incendio o en fincas que sufrieron parcialmente las llamas. Han ido allí donde hay vegetación", añade Juan Romero, de Ecologistas en Acción, a Público.
La legislación andaluza prohíbe, en efecto, expresamente en el artículo 55 de la ley de la flora y la fauna silvestres "cazar en los llamados días de fortuna". Así los define la norma: "Aquellos en que, como consecuencia de incendios, epizootias, inundaciones, sequías u otros accidentes, las piezas de caza se vean privadas de sus facultades normales de defensa y obligadas a concentrarse en determinados lugares".

"La Dirección General de Política Forestal y Biodiversidad ha denegado la montería y ha sido comunicado al titular. Por lo tanto, está suspendida. Las demás peticiones que existían en la zona recorrida por el incendio de Niebla, tanto en la provincia de Huelva como de Sevilla, también se han denegado", dijeron desde la Consejería andaluza de Sostenibilidad a Público.
El incendio de Niebla afectó, según recogió el Gobierno andaluz, en la declaración de zona catastrófica, a "34 cotos [de caza]; 27 en la provincia de Huelva y 7 en la provincia de Sevilla". Así describe la Junta lo sucedido tras las llamas: "La fauna local ha sufrido una fragmentación de hábitats sin precedentes en la provincia. Los acotados de caza mayor y menor de los términos municipales afectados registran una pérdida absoluta de refugio, encames y alimento, provocando una alta mortalidad directa y el desplazamiento forzoso de poblaciones".
"La actividad económica —añade la Junta— ligada a la gestión cinegética queda muy mermada a corto y medio plazo, disminuyendo notablemente las rentas derivadas de estos aprovechamientos". La caza es un negocio: según el Gobierno andaluz, "aporta más de 1.700 millones de euros al Producto Interior Bruto (PIB) andaluz". En España, según la Fundación Artemisan, genera "anualmente 10.190 millones de euros de PIB y crea 45.652 empleos directos, el 80% en el mundo rural, contribuyendo así a frenar la despoblación". "El 32,6 % de los cazadores indica vivir en un municipio de menos de 5.000 habitantes y, de ellos, el 81 % indica que la caza es un factor fundamental para vivir en dichos municipios, al mismo nivel que la vinculación familiar", agrega el trabajo. La caza "contribuye a la recaudación de 1.200 millones de euros al año en retornos fiscales a través de impuestos como el IVA, el IRPF, el Impuesto de Sociedades, entre otros", remacha la Fundación.
Público ha consultado a expertos universitarios en Ecología que les han remitido a diversos estudios científicos (este, publicado en Ecology Letters; este, en el Journal of Applied Ecology; este, en Mammalian Biology, y este, en Journal of Animal Ecology) al respecto de cómo reaccionan los animales tras un fuego y si es conveniente cazar después de uno. El resumen sobre esta segunda cuestión aportado a este periódico es el siguiente: "Desde una perspectiva ecológica, no es recomendable cazar inmediatamente después de un incendio, especialmente en las zonas próximas que sirven de refugio a los animales desplazados. La actividad cinegética puede incrementar las perturbaciones, provocar nuevos desplazamientos y añadir mortalidad a poblaciones ya afectadas. La conveniencia y duración de las restricciones deben evaluarse según la severidad del incendio y el estado de las poblaciones".
Al respecto de la primera cuestión, los expertos explican: "La respuesta depende de la especie, su movilidad y la intensidad del fuego. Durante el incendio, muchos animales huyen hacia zonas no afectadas, mientras que otros, especialmente pequeños mamíferos y reptiles, buscan refugio en madrigueras o grietas. Tras el incendio, los supervivientes deben enfrentarse a la pérdida de alimento y refugio, así como a una mayor exposición a los depredadores. Algunos permanecen en las zonas quemadas, mientras que otros se desplazan a áreas próximas. No obstante, los incendios no perjudican por igual a todas las especies: algunas pueden beneficiarse de los nuevos hábitats abiertos".
Y sobre el periodo de recuperación tras un incendio: "No existe un plazo universal. Algunas especies recolonizan las zonas quemadas en meses o pocos años, mientras que otras pueden necesitar décadas. La recuperación depende de la regeneración vegetal, la disponibilidad de refugios, la conectividad del paisaje y la frecuencia de los incendios. Que vuelva la vegetación no significa necesariamente que se haya recuperado la comunidad animal original. Por ello, resulta fundamental realizar seguimientos poblacionales a medio y largo plazo".
Estas monterías, que han sido atajadas en esta ocasión por el Gobierno andaluz, pretendían llevarse a cabo además en un momento en que muchos cazadores estaban implicados en las tareas de recuperación. Así lo reconoce Ecologistas: "Numerosas personas, cazadoras y no cazadoras, están donando de forma altruista alimento a estos animales, que siguen desorientados y bajan el nivel de alerta ante la necesidad imperiosa de alimentarse y alimentar a sus crías. Un voluntariado para repartir el alimento se traslada al menos dos veces en semana a los terrenos quemados".
Este periódico ha tratado de hablar, sin éxito, al respecto de todo este asunto con la Federación Andaluza de Caza y con sociedades de cazadores de la zona, pero también sin respuesta. Sí ha logrado saber que en la comarca, en efecto, no todos los cazadores estaban a favor de la organización de estas monterías. Para los ecologistas, "una sociedad que no respeta y vulnera los derechos, en primer lugar, de las personas y, en segundo lugar, de los animales, es una sociedad cruel y condenada al fracaso y al primitivismo".


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