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Nueva normalidad La escuela se prepara para una vuelta presencial y segura

Los centros de Catalunya trabajan en un plan de retorno a las aulas con distancia de seguridad, desinfección, higiene y evitando las aglomeraciones, de acuerdo con las pautas establecidas por la Generalitat.

Institut Escola El Viver de Montcada i Reixac. /Institut Escola El Viver.
Institut Escola El Viver de Montcada i Reixac. /Institut Escola El Viver.

El 14 de septiembre será el primer día de colegio en Catalunya. La vuelta a las aulas después del verano será la más extraña de la historia moderna. Aparte de la mochila llena de libros de texto, el alumnado deberá incorporar la mascarilla y el gel hidroalcohólico en el material escolar. Escuelas e institutos trabajan duro, tras un final de curso intenso, para diseñar una nueva organización adecuada a las circunstancias: distanciamiento físico, higiene de manos, evitar las aglomeraciones y una constante limpieza, desinfección y ventilación de los espacios.

Primeras pautas

El Departament d’Educació de la Generalitat presentó el tres de julio un plan de actuación para el curso 2020 a 2021 para centros educativos en el marco de la pandemia, que contiene las pautas principales que los centros deben seguir para poder abrir después del verano para que la escuela sea "un entorno seguro, con el mínimo riesgo asumible". Presentado por el conseller Josep Bargalló, el plan se basa en la premisa de que "los niños no son el vector principal de la pandemia".

Desde la Unió de Sindicats de Treballadors/es de l'Ensenyament de Catalunya (USTEC-STEs), sindicato mayoritario en la enseñanza en Catalunya, el portavoz Ramon Font reclama "presencialidad con seguridad" y considera que hay una gran "inconcreción" en las medidas indicadas. "En seis meses se habría podido hacer algo más de lo que se ha hecho hasta ahora. Estamos abocados a la improvisación de nuevo. En septiembre pinta muy mal. No hay un plan B", explica Font. Además, desde el colectivo del profesorado ponen en duda que los jóvenes no puedan propagar el virus, tal como se ha demostrado en los brotes de las últimas semanas. "La presencialidad sería lo mejor para los alumnos. Ahora bien, presencialidad con 25 o 30 personas en clase y sin mascarilla es un poco como ir al matadero seis meses después de habernos confinado", remarca el portavoz de USTEC-STEs.

Entorno virtual, objetivo superado

"Lo más importante fue que las familias y los alumnos supieran que nosotros estábamos con ellos", explica la directora del Institut Escola El Viver, Conxita Roca. Situado en Montcada i Reixac, municipio próximo a Barcelona, ​​se trata de un centro de máxima complejidad social y, a pesar de las dificultades, han conseguido que nadie se quedara atrás durante el confinamiento. "De entrada, diseñamos grupos de WhatsApp para clases y cada día nos comunicamos con las familias. Una vez organizado, trabajamos el entorno virtual, las 'Classrooms' y las videollamadas", recuerda Roca. Las primeras semanas fueron duras, y para que las familias estuvieran tranquilas, la directora del centro explica que tenía el teléfono conectado todo el día: "No había horarios, ni fines de semana. Si me llamaban un domingo, cogía el teléfono". En total, la escuela cuenta con 330 familias y todas han recibido atención personalizada, dispositivos y conexión a internet."

A pesar de haber superado la excepcionalidad de la enseñanza online de un día para otro, según Roca, los niños y niñas han tenido una pérdida de "rutina, hábito de compartir, socializar o ponerse de acuerdo". Uno de los aprendizajes más grandes de esta etapa, sin embargo, ha sido la autonomía de trabajo: "En cada confinamiento, cuanta menos autonomía tiene el niño, más protagonismo tiene la familia y más se notan las desigualdades sociales", apunta Ramon Font. Pero, si se ha de extraer una conclusión positiva, la directora de la Escuela Cooperativa El Puig de Esparreguera, Carol Giralt, afirma que uno de los aprendizajes más importantes ha sido el hecho de saber "vivir con la incertidumbre".

La presencialidad, nuevo reto

Si bien el confinamiento ha sido un reto duro, parece que la vuelta a las aulas aún lo será más. Las medidas del plan de Educació son amplias, para que cada centro se las adapte a medida -metros cuadrados, número de alumnos, personal docente disponible...-. "Dan mucha autonomía a los centros y, por tanto, mucha responsabilidad", considera el portavoz de la USTEC-STEs, Ramon Font. Las escuelas deben entregar antes del día 23 de julio una propuesta de organización. Deberá ser avalada por el departamento y en septiembre se deberá aprobar en el Consejo Escolar de cada centro y, después, comunicarla a las familias antes de que comience el curso. "Hemos reorganizado la escuela de una manera como nunca había sido organizada. Partiendo de cero, sin ninguna experiencia e intuyendo los problemas que puedes tener y darles respuesta. La idea es funcionar como un servicio esencial, porque lo más importante es que los niños y niñas vayan a la escuela y que sea un entorno seguro", explica Conxita Roca.

En la escuela de Esparraguera también se encuentran en el mismo proceso. "Estamos trabajando con los espacios que tenemos, imaginando los horarios, en función de la plantilla. Vamos elaborando lo que ahora podemos prever: entradas y salidas escalonadas, patios por turnos o utilizar otros espacios del municipio, dar clase en el bosque. Velar, en definitiva, para que tengan una escuela, lo más parecida posible a la que dejaron, pero teniendo presentes las medidas que tenemos que seguir, sin llegar a convivir en la escuela con miedo", comenta Carol Giralt.

Desafíos insólitos

Pero, ¿cómo será la escuela en septiembre? Los cambios apenas se están trabajando y el profesorado se enfrenta a hipótesis y sin alumnos estos días. Por ejemplo, diseñando protocolos para algo tan sencillo como lavarse las manos. Conxita Roca comparte el escenario en que se encuentran en el Institut Escola El Viver: "Tenemos un pasillo con 150 alumnos repartidos en clases, y hay dos aseos, cada uno con dos grifos. Si los niños deben lavarse las manos unas seis veces por jornada, aproximadamente, en total son unas 900 veces. Puede parecer una tontería, normalmente ni lo piensas, pero ahora es muy importante todo este flujo de circulación". La solución que han propuesto, si el Ayuntamiento de Montcada acepta el proyecto, es instalar grifos en cada aula para evitar así las aglomeraciones.

Roca también apunta que no utilizarán el gimnasio para hacer las clases de Educación Física, sino que pedirán al Consistorio poder hacer las clases en el campo de fútbol Can Sant Joan, que se encuentra junto al centro y por las mañanas no se utiliza. Así, se libera el patio para el rato de recreo. El metro de distancia entre el alumnado de un mismo grupo estable es una de las dificultades que tienen pendientes. "El alumnado de ciclo inicial tiene mesas dobles, y si se sientan dos personas, tienen 80 centímetros de separación", explica. El centro dispone de mesas individuales sobrantes que podrían cubrir dos clases, pero deberían comprar más para cumplir la normativa. En todo el proceso, el Institut Escola El Viver comparte conocimientos y experiencias con las otras escuelas del municipio y también con el AMPA.

El profesorado está cansado, ha superado un curso incierto. Ahora está ideando la vuelta presencial para que los niños vuelvan a las aulas. "Los niños añoran mucho la escuela, tienen ganas de volver", anuncia Conxita Roca. El IE El Viver envió un vídeo a las familias con imágenes de la escuela vacía y un hasta pronto: "¡Ya queda poco para volvernos a ver! ¿Os espero con las puertas abiertas, ahora [en junio] y en septiembre!".

Más de 8.200 contrataciones

El curso 2020-21 aumentará la plantilla en los centros escolares catalanes: 8.258 contrataciones temporales de personal docente y no docente. El conseller d’Educació, Josep Bargalló, lo anunció esta semana y remarcó que "son unas contrataciones que no van destinadas sólo a responder a la emergencia sanitaria, sino también a la voluntad de mejora del sistema educativo". Los contratos se alargarán hasta agosto del 2021 y no hasta junio, gracias a las negociaciones con los sindicatos. Sin embargo, la ampliación está lejos de los 44.500 docentes que reclama la USTEC-STEs para reducir ratios de alumnos por aula.

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