La ofensiva ultracatólica eterniza la eutanasia de Noelia y su muerte digna: "Es añadir sufrimiento"
La joven lleva un año y medio esperando su eutanasia. La decisión quedó paralizada después de que su padre, representado por Abogados Cristianos, presentara un recurso judicial.
El Supremo ha rechazado el recurso pero su padre ha anunciado que llevará el caso al Constitucional.
La dilatación del proceso también provoca que se alargue el padecimiento de la joven, que sufre una paraplejia irreversible e incapacitante.

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Noelia lleva un año y medio esperando para poder tener una muerte digna. Tiene 24 años y vive en un centro sanitario de Barcelona a causa de una paraplejia irreversible que le provoca un sufrimiento grave, crónico e incapacitante. La lesión es consecuencia de un intento de suicidio en 2022, tras una infancia marcada por el paso por centros de menores y la ausencia de una red familiar de apoyo. Ahora, al dolor físico y psicológico se suma un padecimiento añadido: un largo y desgastante proceso judicial que le ha impedido ejercer un derecho reconocido por la ley española, el derecho a la eutanasia.
En 2024, tras solicitar la prestación de ayuda para morir, la Comisión de Garantía y Evaluación de Catalunya aprobó su petición y fijó la fecha para el 2 de agosto de ese mismo año. Sin embargo, la decisión quedó paralizada después de que su padre, representado por la organización ultraconservadora Abogados Cristianos, presentara un recurso judicial. Este jueves, tras más de un año y medio de litigios, el Tribunal Supremo ha desestimado el recurso contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) que avalaba la eutanasia de la joven.
El alto tribunal concluye que el recurso carece de "interés casacional objetivo" porque pretende que se revisen de nuevo las pruebas médicas y periciales, una función que no le corresponde al considerar que ya ha sido suficientemente analizado en otras instancias. Así, el Supremo cierra definitivamente la vía judicial en la justicia ordinaria.
Aunque el pleito parece que aún no va a terminar aquí. Abogados Cristianos, en nombre del padre de Noelia, ya ha anunciado que llevará el caso ante el Tribunal Constitucional.
A pesar de que la decisión del Supremo es firme, corresponde al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 12 de Barcelona decidir qué ocurre con las cautelares una vez que este asunto está abocado a terminar en la corte de garantías e, incluso, ante la Justicia europea en caso de que el Constitucional no le dé la razón.
Desde la plataforma Derecho a Morir Dignamente denuncian que el caso se pueda dilatar tanto en el tiempo y subrayan que con la decisión del Supremo ya son tres tribunales los que han avalado la eutanasia de Noelia y su capacidad para decidir. A su juicio, la insistencia en recurrir solo persigue alargar el proceso y conseguir por la vía judicial lo que no se logró democráticamente en el Parlamento. "Es añadir sufrimiento al tiempo que ya lleva Noelia en esta situación de inseguridad y de padecimiento", apunta Cristina Vallés, presidenta de la asociación en Catalunya.
La plataforma reconoce que la legislación actual permite estudiar los casos de forma individualizada, pero considera que esta interpretación está siendo utilizada para dilatar los procedimientos. Por ello, proponen una modificación legal que garantice resoluciones rápidas. "No puede ser que un caso como este se alargue cuatro años. En ese tiempo, muchas personas podrían morir sin haber podido ejercer su derecho", denuncia.
Según la información de la que dispone la asociación, Noelia se encuentra en una situación de sufrimiento extremo. "Está atendida por cuidados paliativos y prácticamente la mantienen sedada", explican, aunque matizan que no mantienen contacto directo con ella.
Ante esta situación, DMC plantea que los casos relacionados con la eutanasia se tramiten con carácter de urgencia. Proponen plazos breves, incluso resoluciones en diez días. "Si un juzgado avala la eutanasia y confirma que la persona es competente, ahí debería acabarse todo. Deberían levantarse las medidas cautelares y permitir que la persona acceda tranquilamente al proceso de final de vida que ha solicitado", demanda Vallés.
Actualmente, la asociación trabaja para impulsar una modificación de la ley que evite que casos similares vuelvan a repetirse. "Es muy difícil que una familia decida someter a una persona querida a una tortura como esta. Pero si vuelve a ocurrir, tiene que resolverse de manera rápida y prioritaria. Eso es lo que estamos defendiendo ahora", añade.
Un año y medio desde el inicio del proceso
Noelia ingresó en el hospital Joan XXIII de Tarragona, a raíz de su intento de suicidio, en febrero del 2023 en la Clínica Guttmann por una pauta de regeneración intensiva para neurorrehabilitarla psiquiátricamente. La joven tenía varios antecedentes patológicos como trastorno límite de la personalidad obsesivo-compulsiva con ideación suicida e ideas paranoides.
En el informe de alta de junio de 2023 se concretaba que la chica necesitaba ayuda "de forma muy puntual", estaba médicamente estable y tenía el dolor controlado. La chica, en cambio, alega que tiene doble incontinencia y muchas dificultades para vivir. Además, actualmente ya no puede andar porque ha perdido fuerza y no tiene sensibilidad por debajo de las rodillas. Además, la medicación para apaciguar el dolor tiene muchos efectos secundarios.
Durante aquellos meses de rehabilitación en Guttmann, la chica ya había dicho que quería iniciar el procedimiento de eutanasia, pero se acordó esperar un año desde el accidente para ver la estabilización de las lesiones y también comprobar si la voluntad era fruto de una frustración temporal o se mantenía en el tiempo. De la Clínica Guttmann pasó al hospital San Camilo de San Pedro de Ribes (Garraf), donde todavía sigue ingresada.
En este último hospital, la Comisión de Ética Asistencial del Alt Penedès-Garraf se reunió en noviembre de 2023, enero de 2024 y abril de 2024 para estudiar la petición, que concluyeron que la chica era consciente de su decisión.
En enero de 2024 se le reconoció un grado de discapacidad del 74% con carácter provisional hasta enero de 2027. En abril de 2024 la chica formalizó la petición de eutanasia, volvió a ser evaluada psiquiátricamente en junio. Ante algunas dudas, los dos encargados del informe, un médico y una jurista, decidieron emitir una posición de "desacuerdo" entre ellos para elevar la decisión al plenario de la Comisión de Garantía y Evaluación. Esta posición de desacuerdo era necesaria para elevar la cuestión al pleno de la comisión. El pleno de la comisión autorizó la eutanasia el 15 de julio.
El 29 de julio la gerente del Consorcio Sanitario del Alt Penedès recibió un correo electrónico donde dos supuestas amigas de la chica decían que ella había cambiado de opinión y adjuntaban una carta manuscrita y elevada ante notario donde ella pedía un aplazamiento de seis meses. La directora del hospital del Garraf volvió a recordar a la joven que podía echarse atrás en cualquier momento, pero ella le ratificó la intención de acabar su vida con la eutanasia y dijo que no recordaba haber escrito con lucidez ningún documento donde se echara atrás. De hecho, dijo que dos conocidas de una comunidad religiosa habían entrado en su habitación, le habían despertado y le habían dictado el texto mientras ella estaba todavía medio dormida.
Al día siguiente, un notario de Sant Pere de Ribes se entrevistó con la paciente, que le ratificó la voluntad de continuar con el procedimiento. La eutanasia debía practicarse el 2 de agosto, pero un día antes el juzgado lo paralizó a petición del padre. Ahora, año y medio después de iniciar el proceso, la justicia le ha dado finalmente la razón a Noelia. Sin embargo, la entidad ultraconservadora ya ha advertido de que continuará con su cruzada contra el derecho de Noelia a morir dignamente pese al "sí" del TSJC y ahora del Supremo. Su cruzada, en definitiva, contra la ley de eutanasia.


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