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Pisos turísticos Los vecinos del centro de Madrid, en pie de guerra contra los trolls y los pisos turísticos

Colectivos de afectados lanzarán en marzo una campaña contra la turistificación, con protestas ante la Consejería de Turismo y rutas de la maleta por el centro. Las manifestaciones vendrán acompañadas por una denuncia de la Asociación Sol y Barrio de las Letras contra la Comunidad de Madrid por "inacción a la hora de tramitar los expedientes sancionadores".

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Los vecinos del centro de Madrid lanzarán en marzo una campaña contra los pisos turísticos. / EP

Los vecinos del centro de Madrid están en pie de guerra contra la proliferación de pisos turísticos, por lo que echarán el resto a comienzos del próximo mes, cuando lanzarán una campaña para frenar la turistificación de la ciudad. La decisión ha sido anunciada por Víctor Rey, presidente de la Asociación Vecinal Sol y Barrio de las Letras, tras haberse reunido recientemente con autoridades municipales y autonómicas, cuya sensibilidad respecto al grave problema que sufre la capital difiere.

El Ayuntamiento ha prorrogado un año más —hasta un máximo de tres— la labor de la plantilla de inspectores de edificios, aunque los afectados consideran que su número es insuficiente, mientras que la Comunidad sigue haciendo oídos sordos a las exigencias de los perjudicados.

El primer acto de la campaña tendrá lugar el 2 de marzo con la instalación de una mesa informativa en la plaza de Antón Martín, donde denunciarán el “aquí vale todo” en materia de viviendas residenciales convertidas en pisos de alquiler para turistas, una iniciativa a la que también se han sumado colectivos como La Corrala —que aglutina a los residentes en La Latina, el Rastro y Lavapiés—, el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, Lavapiés, ¿dónde vas? y la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM).

Algunos responsables de hostales y pequeños comercios también han mostrado su apoyo. Consideran que los apartamentos turísticos no sólo no contribuyen a hacer caja, sino que espantan a la clientela local, por no hablar de los vecinos que —ante la subida de los precios de venta y alquiler— terminan abandonado el barrio. “Ya no se venden pisos, sino locales comerciales”, critica José Ángel de la Fuente, tesorero de la Asociación Vecinal Sol y Barrio de las Letras, preocupado por las operaciones de los fondos de inversión, “cada día más constantes y con mayor poderío”.

La proliferación de viviendas turísticas ha venido acompañada de la apertura de supermercados exprés y de conveniencia, pertenecientes a cadenas de gran distribución, de los que se nutren los visitantes. “También hemos constatado como algunos bares abren de miércoles a domingo o lunes, pues han enfocado su negocio a ese tipo de clientela, del mismo modo que asistimos al cierre de tiendas regentadas por ciudadanos chinos. Tanto desde el punto de vista humano como comercial, la vida del barrio se está transformando”.

Éxodo vecinal y ruta del troll

Tras las mesas informativas, llegarán las protestas más vistosas: una manifestación ante la Consejería de Turismo, en la que los afectados portarán enseres y útiles domésticos, emulando un éxodo forzado de sus barrios; y una ruta de la maleta —“o del troll”— por el corazón de la ciudad. “Calculamos que en la almendra central y en sus aledaños hay 24.000 pisos turísticos. Cada vez que denunciamos su existencia en un edificio, los inspectores se encuentran con un par de apartamentos más no dados de alta, lo que corrobora que por cada vivienda registrada hay otras dos o tres que no lo están”, explica Rey.

"A la Comunidad de Madrid, el negocio de los pisos turísticos le interesa de aquella manera”, denuncian los vecinos del centro

Su asociación, que espera recibir en breve las cifras oficiales, valora que el Ayuntamiento haya renovado el presupuesto para la inspección de pisos, aunque lo considera insuficiente. El personal está compuesto por veintidós efectivos: diez arquitectos superiores, cuatro técnicos de gestión y ocho auxiliares administrativos.

“Reivindicamos la ampliación de la plantilla porque, a la vista de los resultados, una partida de un millón de euros anual nos parece poco. En realidad, se limitan a fiscalizar sólo los apartamentos que denunciamos, porque no dan abasto”, se lamenta el representante de los vecinos de Huertas y los barrios próximos, quien no alberga grandes esperanzas en el Plan Especial de Regulación del Uso de Hospedaje, que desde hace un año prevé la suspensión de licencias.

Denuncias e inspecciones

El delegado de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, informó el pasado miércoles de que en los últimos seis meses se inspeccionaron en Madrid unas 12.000 viviendas, de las cuales alojaban turistas 1.729. Esa fase del Plan de Acción para la Regularización de los Apartamentos Turísticos, coordinado por la Agencia de Actividades y que finalizó el pasado 22 de enero, ha acarreado la apertura de expedientes administrativos a 1.779 pisos.

“Acertar un 10% es fallar un 90%”, se queja José Ángel de la Fuente, tesorero de la Asociación Vecinal Sol y Barrio de las Letras. No ha usado la calculadora para evaluar el tanto por ciento, ya que entiende que las propias cifras del Ayuntamiento son meramente orientativas, pues se ajustan según él a las fincas inspeccionadas a partir de las denuncias de las asociaciones.

Si nos ceñimos a las proporcionadas por Calvo en la comisión Desarrollo Urbano Sostenible, en respuesta a una pregunta del PSOE, en el distrito centro —con diferencia, el más afectado de la capital— se inspeccionaron 6.523 viviendas —de las cuales 1.275 eran usadas como pisos turísticos—, con un resultado de 1.378 expedientadas. En el siguiente anillo, 364 de las 3.862 investigadas ejercían la misma actividad, mientras que dentro de la carretera de circunvalación M-30 se dedicaban al alquiler turístico 54 de las 988 viviendas registradas. En las afueras, fueron detectados 36 apartamentos turísticos en 563 visitas.

Hay casos sangrantes, como ese 11% de los edificios inspeccionados donde entre el 50% y el 100% de las viviendas eran turísticas. “Nos están llegando quejas de vecinos de Arganzuela, Usera, Carabanchel y Puente de Vallecas. Es decir, de todas las zonas cercanas a una parada de metro que conecta con el centro, así como de urbanizaciones donde hay grandes hospitales”, explica Rey.

"El Gobierno regional es un problema para los vecinos"

El programa municipal ha conllevado el orden del cese de actividad de 502 apartamentos por un uso irregular. Plataformas como Stop Pisos Turísticos denuncian a Público, sin embargo, que "esa función no es legal en ningún edificio residencial", por lo que exigen la paralización de la actividad en todos ellos. Pese a las continuas quejas, la Comunidad de Madrid no atiende las peticiones de los colectivos afectados. Así, pese a que el Ayuntamiento ha pedido información a la Dirección General de Turismo sobre 393 pisos, la Asociación Vecinal Sol y Barrio de las Letras sostiene que la Administración autonómica rechaza haber recibido los expedientes enviados por el Consistorio.

“No sólo niegan la mayor, sino que no han hecho absolutamente nada, ni siquiera imponer una sola sanción. El Gobierno regional es un auténtico problema para los vecinos perjudicados, porque digamos que este negocio le interesa de aquella manera”, explica Rey. “Además, tememos que a partir de ahora no sea obligatorio registrar la actividad en la Comunidad, lo que implicaría que no se pueda investigar absolutamente nada, porque antes éramos nosotros quienes denunciábamos al Ayuntamiento cuando sospechábamos que los pisos no estaban registrados”, cree el presidente de la asociación, quien asegura que la directora regional de Turismo, Laura Blanco, les informó esta semana de que las viviendas turísticas registradas en toda la región sumaban 11.000, una cifra que estiman ridícula.

"Denunciaremos a la Comunidad de Madrid por inacción"

“Nosotros, en cambio, creemos que pueden superar las 33.000, estén dadas de alta o no. Por cada una —entre comillas— legal, calculamos que hay otras dos o tres ilegales”, concluye Rey, quien anuncia que denunciarán a la Comunidad de Madrid por “inacción”, pues a su juicio “ha archivado unos expedientes que en cambio debían ser tramitados para que derivasen en una sanción”, lo que considera una “ilegalidad” por parte de la Administración. “Sin embargo, insisto, niegan haberlos recibido”.

Mientras esperan cómo evoluciona la pretensión de la alcaldesa, Manuela Carmena, de exigir una serie de requisitos —como un acceso independiente desde la vía pública— que implicaría la desaparición de la mayoría de los pisos turísticos, el tesorero y el presidente de esta asociación que lucha contra la turistificación del centro de la urbe no dudan en recurrir a la ironía para ilustrar su particular infierno de ruidos, incordios y molestias:

- Usted no puede ejercer una actividad industrial en el 3º B.

- Pues que sepa que yo voy a abrir una pescadería en el 4º A.

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