El PP se une a la ultraderecha en el Parlamento Europeo para votar en contra del recorte de las emisiones de CO2
La medida para reducir las emisiones de CO2 al 90% para 2040 ha salido adelante con 379 votos a favor, 248 en contra y diez abstenciones.

El Partido Popular español se ha unido a la ultraderecha europea para votar este jueves en contra de la reducción de las emisiones de CO2. Aún así, el Parlamento Europeo ha respaldado que la Unión Europea recorte sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2040 en un 90% respecto a 1990.
Además, la medida respalda que los países puedan cubrir un 5% del objetivo de la reducción de CO2 comprando créditos de emisión en terceros países fuera de la Unión Europea.
Mientras que el PP español ha votado en contra, el Partido Popular Europeo se ha mostrado dividido en la votación. Así, una mayoría de un centenar de eurodiputados que incluye a la CDU alemana se ha pronunciado a favor, pero en torno a 60, entre ellos el PP español, han votado en contra.
Fuentes del PP en la Eurocámara subrayan que el rechazo al objetivo que había negociado su propia familia política europea ha sido "coherente" con lo que defienden: "Una política medioambiental realista y que no perjudique a la competitividad de la UE".
"El objetivo de reducción de emisiones del 90% en 2040 no es realista y es poco creíble. En estos momentos el objetivo para 2030 es del 55% y en 2050 es del 100%. Defendemos una reducción lineal, por eso entendemos que un objetivo en torno al 77,5% es lineal y realista", señaló el PP, que aseguró que piensan igual sus compañeros polacos, italianos y franceses.
Por su parte, la normativa -con 379 votos a favor, 248 en contra y diez abstenciones- ha recibido el apoyo en la Eurocámara de los grupos de la Alianza de Socialistas y Demócratas, los liberales de Renovar Europa, los Verdes y la Izquierda, mientras que han votado íntegramente en contra los Conservadores y Reformistas, los Patriotas por Europa y la Europa de las Naciones Soberanas.
La meta se ha suavizado con flexibilidades, como ese 5% de créditos internacionales de CO2 que pueden emplearse a partir de 2036, una cláusula para revisar cada dos años los avances científicos y tecnológicos y la competitividad internacional de la UE o retrasar un año, hasta 2028, la entrada el vigor del sistema (ETS 2) que gravará el CO2 del combustible usado en el transporte por carretera y los edificios.
Aún así, sigue siendo uno de los objetivos más ambiciosos del mundo que, según el comisario europeo de Acción Climática, Wopke Hoekstra, sólo supera el Reino Unido, con una meta de recorte del 65% de CO2 en 2030 y del 81% en 2035.
Varios países como Italia, Rumanía, Hungría, Polonia, Eslovaquia o Chequia se han mostrado preocupados sobre cómo podría afectar a la competitividad industrial de la UE o a los planes para invertir más en defensa.
El objetivo de 2040 suscrito por los Veintisiete, al que se adhiere la Eurocámara, actúa como puente entre el 55% fijado para 2030 y la neutralidad que la UE debe alcanzar en 2050, y permite formalizar ante la ONU el compromiso de recortar entre el 66,25% y el 72,5% en 2035.
En su tramitación parlamentaria, los eurodiputados introdujeron pequeñas modificaciones al texto, como exigir que esos créditos internacionales sólo se puedan adquirir en países alineados con el Acuerdo de París de 2015 para evitar que las temperaturas a final de siglo suban más de 1,5 grados respecto a los valores preindustriales.


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