Cargando...

Protección animal Madrid se resiste a prohibir la cría de perros a particulares y cazadores

La Comunidad prepara un reglamento de la Ley de Protección Animal en el que limita, pero no impide esta práctica. Las protectoras piden su prohibición para evitar cientos de abandonos.

Publicidad

Perros en la perrera.

madrid,

El éxito del sacrificio cero – como se conoce popularmente a la prohibición de sacrificar animales abandonados en los centros de acogida- depende en gran medida de que se logre, paralelamente, reducir las cifras de animales abandonados. La Comunidad de Madrid, en una normativa que hasta entonces sólo tenía Catalunya, prohibió el sacrificio en una avanzada Ley de Protección de los Animales de Compañía, aprobada por unanimidad en la Asamblea hace casi un año. Pero las protectoras y las organizaciones animalistas advierten de que corre el riesgo de caer en saco roto si no se prohíbe también la crianza de perros a los particulares, en especial al sector de la caza, algo que no está previsto que ocurra.

Publicidad

Aunque la ley está en vigor desde el pasado 10 de febrero, algunos aspectos de la misma, como el que regula la crianza de mascotas, todavía están pendientes de la aprobación de un reglamento que, tal y como ha sido redactado por la Consejería de Medio Ambiente, limita la cría de animales fuera de los criaderos profesionales, pero no la prohíbe.

Click to enlarge
A fallback.

Según el borrador del documento, que está en periodo de alegaciones, a los particulares se les permite reproducir a sus animales, siempre y cuando no se haga con fines comerciales, no tengan a más de dos hembras en el mismo recinto y no superen, cada una de ellas, las dos camadas en toda su vida reproductora.

Las protectoras consideran que con este modelo se sigue fomentando la crianza por parte de no profesionales, sobre todo del sector cinegético, del que provienen gran parte de los perros abandonados.

Publicidad

“¿Sabes el ritmo que llevamos de abandonos en mitad del campo o en contenedores? Y aproximadamente entre un 40 y un 50% son perros de caza, sobre todo podencos. Es un foco de abandono muy importante. Si queremos que la ley de sacrificio cero funcione, hay que controlar las poblaciones, porque si está prohibido sacrificar a los animales, pero siguen llegando, no tenemos capacidad para mantenerlos”, señala en conversación con Público Mati Cubillo, presidenta de la Federación de Asociaciones y Protectoras de la Comunidad de Madrid.

Sus consideraciones han sido recogidas por el grupo parlamentario de Podemos en la Comunidad de Madrid, que ha presentado un largo texto de alegaciones al reglamento.

Publicidad

“Nos oponemos rotundamente a que se permita criar a los particulares dos veces por hembra. Si se pretende que la Ley 4/2016 de “Sacrificio Cero” sea un éxito, y la Comunidad de Madrid debe poner todos los medios para que lo sea, no puede permitir este despropósito. Nadie va a controlar las veces que crían los particulares, por eso, somos conscientes que aunque se legisle la prohibición de criar entre particulares, la gente lo seguirá haciendo al no sentirse perseguidos, pero lo que nos parece irresponsable es que lo permita la ley”, señala el documento, al que ha tenido acceso este diario.

Desde la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad aseguran que “el espíritu de la ley es restringir la cría fuera de los criaderos lo máximo posible, pero sin impedir la libertad particular”. No obstante, recuerdan que el texto aún no es definitivo y que se están manteniendo reuniones con todas las partes interesadas.

Publicidad

Según las cifras oficiales de la Comunidad, en Madrid se abandonaron 5.148 animales de compañía el año pasado, un 14% que en 2015; aunque también disminuyeron las adopciones un 7%.

Según datos de la Fundación Affinity, aproximadamente el 10% de los perros que se abandonan en España está relacionado con el fin de la temporada de caza.
Mati Cubillo asegura que en Madrid son numerosos los pueblos que concentran reahalas –emplazamientos que albergan 14 o más perros utilizados para la caza y actividades cinegéticas- en “malas condiciones”.

Publicidad