La quiebra de una aerolínea 'low cost' en Islandia deja atrapados a españoles: ¿Tienen derecho a reembolso?
Más de 1.750 viajeros y unos 400 empleados se han visto afectados por el cierre inesperado de la compañía islandesa Fly Play.
La aerolínea operaba conexiones directas desde Islandia con Madrid, Barcelona, València, Málaga, Alacant, Mallorca, Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura.

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Reservas unas vacaciones soñadas en Islandia, eliges la temporada de auroras boreales, llegas a Reikiavik, disfrutas del paisaje. Todo va de maravilla… hasta que llega la hora de volver a casa y en el aeropuerto descubres que tu vuelo de vuelta no existe. Ni el tuyo ni ninguno de Fly Play, la compañía que habías contratado. Esta es la realidad con la que se han encontrado miles de pasajeros después de que la aerolínea low cost islandesa, que en 2021 se presentaba como la gran promesa para unir Europa con Islandia, haya quebrado este lunes. De un día para otro, más de 1.750 viajeros quedaron varados y unos 400 empleados perdieron su trabajo.
El cierre golpea también a España, donde la aerolínea operaba nueve rutas con Islandia. Se han eliminado conexiones directas con Madrid, Barcelona, València, Málaga, Alacant, Mallorca, Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura.
Paula Cuevas es una de las viajeras españolas afectadas por el cierre de la compañía. Según compartió en sus redes sociales, su vuelo de ida a Islandia fue "uno de los últimos que llegó a operar" y al día siguiente los propios trabajadores de la aerolínea "se encontraron con que la empresa había cerrado".
La noticia les alcanzó ya en Islandia, en pleno inicio de su viaje. "Nos hemos quedado tirados. La compañía con la que teníamos el billete de vuelta, de un día para otro, ha decidido cerrar, ha quebrado y no sabemos mucho más", relata.
Los pasajeros denuncian que Fly Play no les informó previamente sobre la interrupción de los vuelos, los cuales se suspendieron de manera abrupta, obligándolos a buscar alternativas de regreso por su cuenta. "Nos enteramos porque de repente por la carretera dice un chico 'tengo una amiga que en una semana tiene que volar con esta compañía y se acaba de enterar de que ha quebrado, que no va a haber vuelo'", relata Cuevas.
Al conocer la situación, su prioridad inmediata fue asegurarse un regreso a España, aunque los precios de los vuelos se dispararon. "Intenté comprar un billete que al principio costaba 197 euros, pero cada vez que lo intentaba subía. Al final lo pagué a 300, y otras personas incluso más, hasta 400 y pico", explica.
"Lo único que nos aconsejaron desde España es asegurarnos un asiento para volver con otra compañía, pero no sabemos si podremos reclamar o recuperar el dinero", concluye.
Una familia de Sanxenxo también se vio afectada por la cancelación de los vuelos, en su caso viajaban desde Oporto. Aseguran, en declaraciones a La Voz de Galicia, que se sintieron abandonados porque no fueron informados de lo que estaba pasando. "Nadie se puso en contacto con nosotros, ni por teléfono ni por correo. No sabíamos a quién recurrir, lo único que sabíamos era lo que leíamos en los periódicos". Para poder regresar a la ciudad portuguesa se gastaron hasta 3.500 euros por seis billetes, más de 500 euros por persona.
En el comunicado, la compañía ha pedido disculpas por los inconvenientes ocasionados y solicita a los pasajeros que comprueben si otras compañías ofrecen tarifas rescate.
¿Cómo reclamar?
Las asociaciones de consumidores han recordado que los afectados tienen derecho al reembolso del billete y, en ciertos casos, a una alternativa de viaje. Sin embargo, el camino legal no es sencillo. Según explica a Público César Díaz, del área jurídica de la Federación de Consumidores y Usuarios (CECU), cuando una empresa entra en concurso de acreedores es el administrador concursal -persona física o jurídica nombrada por un juez- quien gestiona los bienes disponibles para saldar deudas. "Primero se atienden las deudas con el Estado, los trabajadores y los proveedores, mientras que las reclamaciones de los consumidores suelen quedar en un segundo plano", señala. Por eso, recuperar el dinero en estas situaciones es complicado.
"Esta situación no es nueva y debería exigirse a las compañías que cuenten con un seguro que cubra las deudas de las personas consumidoras", denuncia Díaz.
Otra opción sería que, si el pasajero adquirió el billete directamente con la aerolínea y lo pagó con tarjeta, la mejor opción para recuperar el dinero invertido sería hacerlo a través del emisor de la tarjeta con la que se pagó.
Quienes contrataron los vuelos a través de una agencia de viajes tienen un horizonte más positivo. Si el trayecto ya había comenzado, la agencia está obligada a garantizar el vuelo de regreso sin coste adicional y, en caso de que el cliente rechace por motivos justificados la solución ofrecida, deberá facilitarse un transporte alternativo equivalente y gratuito. Mientras que en los viajes que aún no se habían iniciado, la empresa de viajes puede proponer cambios en la reserva, pero el cliente tiene tres días para poder decidir si los acepta. En caso de que rechace esa oferta se entiende que se rompe el contrato y se establece el derecho a reembolso, explica la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
En cualquier caso, e independientemente de con quien se contrató el billete, como la cancelación es a causa de circunstancias extraordinarias, los usuarios no tienen derecho a una indemnización adicional.

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