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Radiografía de la covid-19 en el Polígono Sur Los vecinos de las Tres Mil Viviendas se autoconfinan por los fuertes rebrotes que asolan el barrio más pobre de España

Los datos de incidencia de la covid-19 en la zona registran "344 casos por 100.000 habitantes mientras en la ciudad de Sevilla la media es de 80".

Imagen del barrio de las Tres Mil Viviendas, en Sevilla. E.P./María José López
Un asentamiento chabolista del Polígono Sur, en Sevilla. E.P./María José López

MARÍA SERRANO

"Para que el Polígono Sur pueda volver a recobrar la vida en la calle va a pasar mucho tiempo". Remedios Silva vive en el que es considerado el barrio más pobre de España, las Tres Mil Viviendas de Sevilla. El conocido Polígono Sur no es un solo un barrio. Dentro de él se ubican seis barrios con más de 50.000 vecinos que están viviendo una segunda oleada de la pandemia del coronavirus que cuadriplica la tasa de contagiados con respecto a la capital andaluza. En pocas semanas se ha modificado por completo la vida de un barrio humilde que necesita medidas urgentes ante la emergencia sanitaria y social que están viviendo sus vecinos.

Remedios Silva trabaja fuera. Cuenta a Público cómo madruga cada mañana para llegar a su trabajo como limpiadora de una piscina municipal fuera del Polígono Sur y su rutina es tediosa pero necesaria para combatir el virus que acecha en cada bloque de las Tres Mil. "En el barrio parecía que no iba a llegar. Lo escuchábamos pero es impresionante como los vecinos ven que la realidad de este virus está en cada bloque, en cada rellano y tenemos mucho miedo, mucho", reclama a este medio.

Por su ventana puede ver los tres bloques que la separan de su madre a la que no ve desde hace más de un mes cuando empezaron los rebrotes. "Es muy duro vivir a pocos metros de tus seres queridos y verlos por una ventana. A veces si vuelvo de la compra sale al balcón y nos ve a mi y a mi niña pero lloramos mucho. No nos podemos ver ni por videollamada", apunta a Público.

Reme recuerda a Público que el barrio empezó a registrar brotes a mitad del mes de agosto. Los datos de incidencia de la covid-19 en la zona registran "344 casos por 100.000 habitantes mientras en la ciudad de Sevilla la media es de 80". Esta vecina denuncia que las medidas son "escasas" y están "indignados porque aquí las cosas no se han hecho bien", apostilla. "Los que se confinan no tienen trabajo ni unos servicios para que le ayuden a comer cada día. Es muy triste todo esto".

"Hemos hecho nuestro encierro voluntario ante la falta de PCR"

En cambio, el Comisionado de Polígono Sur Jaime Bretón señala a este periódico que el origen de esta situación "se debe a una notable relajación en los comportamientos y a un alto grado de incumplimiento de las normas sanitarias". Bretón declara que se han celebrado "muchos eventos familiares sin control y celebraciones que han provocado una situación muy compleja en el barrio con un gran número de infectados". Sin embargo, la radiografía de los vecinos remarca la "responsabilidad social que se está viviendo en el barrio".

Cuarentena voluntaria ante la falta de PCR

C.V explica a Público cómo las reuniones de los usuarios de las asociaciones de vecinos y el tercer sector se multiplicaban en las calles del barrio a principios de agosto. "Eran vecinos de la ciudad que venían, cenas que se han celebrado y que provocó un descontrol del que ya no hay remedio". Carlos (nombre ficticio) se puso en contacto con el 061 para informar que había estado en contacto con algunos de estos usuarios. Habían pasado cuatro días desde el 14 de agosto cuando los primeros positivos comenzaban ya a tener síntomas. "Me encerré. Estuve casi quince días metido en una habitación. Los médicos nos dijeron que el PCR lo harían a las 72 horas. Y aquí no ha venido nadie. Tampoco nos han atendido desde servicios sociales. Nos confinamos", cuenta, "los cinco que somos hemos hecho una cuarentena voluntaria sin apenas recursos. Solo las bolsas que nos ponían en la puerta familiar. "No pueden achacar un mal comportamiento de los vecinos. Hemos hecho nuestro encierro voluntario ante la falta de PCR".

Imagen del barrio de las Tres Mil Viviendas, en Sevilla. E.P./María José López

Un mes después Carlos recibía una llamada. "La trabajadora social me llamó preguntándome para ver cómo me encontraba. Luego llamó otra preguntando lo mismo. Se pasaban los expedientes sin dar soluciones. Es una auténtico desastre".

"A día de hoy mi mujer y yo estamos sin ingresos"

La covid-19 juega malas pasadas en estos barrios de fuerte precariedad laboral donde muchos vecinos como Carlos perdieron su trabajo durante la pandemia sin derecho a prestación. "La cosa empezó a venir muy mal y llevaba poco tiempo en mi trabajo. A día de hoy mi mujer y yo estamos sin ingresos". Para este vecino "es duro estar autoconfinado por precaución y no tener ni idea de cuándo va a cambiar tu situación. Hay una descoordinación muy grande en las administraciones para atajar lo que está pasando en barrios como el nuestro".

La distancia es escasa. Apenas 60 metros cuadrados donde conviven dos generaciones de familias, padres, nietos, abuelos... "Quienes tiene el virus se aíslan en casa, pero no de su familia, con la que siguen manteniendo un contacto normal de manera que todo el núcleo familiar acaba contagiad".

Números de la carnicería para las colas en el centro de salud

Sandra Heredia, concejala de Adelante Andalucía en el Ayuntamiento de Sevilla reclama a Público que "la situación está siendo muy grave para las familias". La concejala ha estado muy cerca de la realidad y necesidades del barrio y denuncia el colapso de la atención primaria con números en la puerta como si los contagiados estuvieran en una carnicería. "La falta de servicios en el barrio ha llevado a muchas familias a salir a la calle con lejía para limpiar las plazas y las paredes de su vecindario. No quieren contagiarse y están haciendo lo imposible".

Número de espera para al centro de salud. 

Heredia remarca que los servicios sociales cogen expedientes de 30 y 40 familias a la semana y no les da apenas tiempo a gestionar caos. "Las familias están sufriendo desde este verano cortes de luz y una saturación de los servicios que les está llevando al límite".

Sobre las pruebas PCR, Heredia apunta que "se hacen a cuentagotas y son gente que están cumpliendo a pesar de que no tienen nada. Mucha gente de este barrio vive de la venta ambulante. Todo está llegando con demasiado retraso".

La vuelta al cole con cinco niños en el aula

La otra cara de esta moneda en Polígono Sur la viven las aulas del barrio que cuenta con 16 centros educativos, entre enseñanza infantil, primaria y secundaria, con pocos alumnos en clase.

Raquel es la hija de Reme. Con once años no ha podido volver al colegio Zurbarán donde lleva toda la vida escolarizada. "Ella quiere ir y me dice quiero ver a mi maestra pero tengo miedo y es muy duro tenerla encerrada y sin herramientas para trabajar porque ya la escolarización es presencial". A la vuelta del trabajo, Reme se rompe la cabeza para hacer un plan con su niña para que los días pasen más rápido desde las ventanas del Polígono Sur. Reme y su marido crean como pueden eventos más especiales como ir por una hamburguesa y comerla los tres juntos en familia en algún parque vacío. "Mi niña necesita que hagamos por estar con ella pero a veces los planes se agotan y es muy difícil llevar esta situación".

Sandra Heredia declara a Público que hay muchas clases en los centros que no tienen espacio para mantener la distancia. "Denunciaban estas familias que la mayoría tienen cheques de comida y no pueden sufragar los materiales que les pide el colegio de mascarillas, geles, toallitas. Es imposible con las rentas que tienen", denuncia.

La covid-19, la precariedad y la pobreza son fuertes aliados que hay atajar

Melchor Pisa se dedica a la venta ambulante fuera de las calles del barrio. Recuerda a Público cómo en otro tiempo se encontraba cerca de las asociaciones hasta que tuvo que cambiarse a otra profesión para ganarse la vida. "En mi bloque hay bastantes familias afectadas. Es difícil no tener miedo ni ver una parte del bloque sin positivos". Los nietos de Melchor han estado semanas confinados por miedo a que su hijo pudiera tener el coronavirus. "Después de casi 12 días mi hijo logró pasar la PCR pero aún así sus niños no van al colegio ni él ha salido de su habitación. Hay un fuerte ejercicio de conciencia en nuestro barrio para que esto se relaje".

Jaime Bretón concluye que para el Comisionado de Polígono Sur "las medidas sanitarias y de posible confinamiento de la zona no están dentro de su competencia, sino de las autoridades sanitarias que deben determinar qué regulaciones tomar". El reforzamiento policial y la limpieza de calles por parte de la empresa municipal LIPASAM son medidas para paliar, en cierta medida, algo de este drama que es latente en el vacío de cada una de sus calles.

La emergencia sanitaria y social ha llevado a cerrar espacios como el mercadillo de los jueves donde Melchor espera volver pronto para vender. El confinamiento del barrio está aún en el aire, aunque podría estar encima de la mesa. La covid-19, la precariedad y la pobreza son fuertes aliados que hay atajar.

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