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Las Tres Mil Viviendas de Sevilla: cómo sobrevivir al confinamiento en el barrio más pobre de España

El Polígono Sur, más conocido en el imaginario nacional como el barrio de las Tres mil viviendas, vive una doble situación de empobrecimiento en medio de la pandemia. La creación de la comisión de emergencia del Polígono Sur pretende coordinar "la atención social a las personas más vulnerables durante el periodo del estado de alarma".

El barrio del Polígono Sur vacío por el estado de alarma.- PÚBLICO
El barrio del Polígono Sur vacío por el estado de alarma.- PÚBLICO

MARÍA SERRANO

El Polígono Sur, más conocido en el imaginario nacional como el barrio de las Tres mil viviendas, vive una doble situación de empobrecimiento en medio de la pandemia. Un alto porcentaje de sus vecinos viven de trabajos precarios en economía sumergida. Mientras que los que son autónomos, dependientes de la venta ambulante, esperan ayudas de las administraciones. "Hablamos con los vecinos y algunos nos cuentan que salen al portal para gritar desde el rellano qué tiene el otro para comer". Economía de resistencia, colaborativa. "Una situación muy compleja en medio de la vulnerabilidad", aclara a Público Emilio Vizarraga, activista, residente en el barrio y presidente de la asociación Estudio 41013 y miembro del grupo de investigación de la Universidad de Sevilla, CESPYD.

La creación de la comisión de emergencia del Polígono Sur, por parte del Comisionado, que integra a las tres administraciones (Ayuntamiento de Sevilla, Junta de Andalucía, y Gobierno) pretende coordinar "la atención social a las personas más vulnerables durante el periodo del estado de alarma". Jaime Bretón, Comisionado para el Polígono Sur, aclara a Público que "las familias vulnerables de barrios como éste, están sufriendo especialmente las consecuencias de esta crisis sanitaria y el confinamiento". Las medidas pretenden garantizar los suministros básicos con el objetivo "de dar la respuesta a los hogares que estén atravesando mayores dificultades económicas y sociales".

El problema es bastante complejo en un barrio donde viven 50.000 vecinos en plena urbe sevillana. "Un porcentaje muy alto no cobra subsidio. Hay mucha gente que vive del día a día: familias que venden chatarra, flores, que son aparcacoches, familias que se dedican a la limpieza de hogares", aclara Bretón. Los datos desde Servicios Sociales detallan que hasta el momento no es muy alta la cifra de vecinos que ha solicitado la renta mínima. "Las ayudas se irán materializando para apoyar a estas familias que lo están pasando bastante mal".

“Nadie se está saltando el confinamiento pero la polémica aquí siempre surge”

José (nombre ficticio), vecino del barrio, cuenta a Público como en el barrio de las Vegas, uno de los que conforman Polígono Sur con mayor índice de conflictividad, nadie está saliendo. "Hay demasiado miedo por el riesgo de contagio para poder decir que en el Polígono Sur no estamos cumpliendo el confinamiento", señala.

José destaca que la Policía vino un solo día para aplacar a un grupo de vecinos que estaba celebrando un acto religioso en una plaza durante la primera semana del estado de alarma, pero alega que "nadie más puede decir que en mi barrio no somos responsables". Y es que no son pocas las familias que viven con varias generaciones dentro de una misma vivienda. "Pueden convivir desde parejas con tres y cuatro niños, incluyendo a abuelos, lo que hace que estas familias no quieran poner en riesgo a los mayores de su casa".

La Plataforma Nosotros También Somos Sevilla, que aglutina a diversos colectivos del Polígono Sur, y la asociación de colectivos de los Barrios Ignorados, han alertado que los vecinos están sufriendo un "agravamiento de la exclusión social” que ya afrontaban. "Numerosas personas que trabajan en la economía informal se ven abocadas a interrumpir las actividades de las que obtenían ingresos y que no van a ser despedidas ni acogidas a un expediente de regulación temporal de empleo ni van a recibir la prestación por paro", sino que "van a dejar de trabajar y de cobrar", afirman en un comunicado.

700 niños pueden tener asegurado el desayuno, el almuerzo y la merienda

Bretón concreta a Público que las medidas de esta comisión de emergencia pretenden paliar muchas realidades complejas en el barrio. Una de ellas es el de las personas sin hogar, que pueden contagiarse en la calle. "El tema de los indigentes, con problemas de alcoholismo, drogas, y salud mental lo hemos podido resolver habilitando, gracias al Ayuntamiento, el polideportivo del barrio", señala Bretón.

"Se les va a dar de desayunar, almorzar y cenar a unas cien personas que viven ahora mismo allí". La colaboraciones de entidades privadas como la Fundación la Caixa que subvenciona los menús y la Cruz Roja con colchones y camas, palía en cierta medida la compleja situación en las que viven esta población el resto del año.

El contagio del COVID-19 ahora mismo es bastante bajo en Polígono Sur, con casos asilados y pocas visitas al centro de salud. El Comisionado alega que la baja capacidad de contagio ha derivado los pocos casos al hospital. "Y en el centro de salud se atienden a los que pueden tener síntomas leves".

Por otro lado, esta comisión de emergencia con la ayuda de entidades privadas y públicas se está ocupando de los 700 niños que antes de la propagación del coronavirus disfrutaban de una beca comedor de lunes a viernes. Bretón señala que "los niños, de entre 7 a 15 años, que estaban supuestamente inscritos en el programa de Solidaridad y Garantía Alimentaria (SYGA), solo 32 estaban realmente inscritos en 2020". Bretón aclara que "la mayoría de las familias echaron los papeles el primer año pero en los cursos siguientes esta ayuda se ha dado de forma automática sin presentar más papeleo, lo que nos ha atrasado en nuestra contabilización", al no estar declarados. Los 700 niños y niñas del Polígono sur pueden tener, por ahora asegurado "un desayuno, un almuerzo y una merienda".

El "comando mascarilla" de la Fundación Alalá

Comando mascarillas de la Fundación Alalá antes del confinamiento en el barrio Fuente: Fundación Alalá

Blanca Parejo como presidenta de la Fundación Alalá, que trabaja activamente en el barrio, declara a Público que se han lanzado a la ayuda de los vecinos con la extensión de cheques comida para los supermercados de la zona. "Han sido unas cien familias a las que hemos podido dar este cheque". Con él, Parejo señala "que se dirigen al supermercados para recoger los alimentos básicos que tienen encargados, y donde no faltan cajas de leche, magdalenas, lentejas, arroz, etc".

Para las familias de autónomos o comerciantes, los de Alalá abrirán una línea de microcréditos en el momento que puedan reiniciar su actividad, y así comprar el género. "El autónomo de los mercados ambulantes necesita ayudas a medio plazo para poder normalizar su trabajo. Sino sería imposible".

El programa "coser y cantar" es otro de los aliados en la Fundación Alalá contra el virus. "Nosotros le llamamos el comando mascarilla". En él doce mujeres cosen a destajo mascarillas de todas clases. "Ahora el último pedido han sido doce mascarillas pediátricas" desde Madrid. Cada madre, cada vecina, tiene la máquina de coser en su casa para dedicarse a esta labor las horas que sean necesarias.

Pepe nos cuenta, como miembro de la asociación ‘Entre amigos’ que la realidad del barrio es desconocida para los que no la viven muy de cerca. "El problema es que mucha gente no sabe cómo acceder a las medidas. A veces hay un problema de desinformación. La gente se pierde en los mecanismos".

Pepe se encarga, entre otras actividades educativas de la asociación de mantener activa la emisora Radio Abierta que emite en FM para el barrio y online para el resto del mundo desde el colegio Andalucía del Polígono Sur. "La radio comunitaria no ha cesado su actividad. Las mujeres que hacen programas de radio siguen desde la casa, los jóvenes nos mandan relatos a través de WhatsApp y la parrilla no se ha paralizado en ningún momento".

El barrio se va superponiendo como puede en la crisis del COVID-19, aunque las ayudas de las administraciones solo permite dar "una gota de agua en medio de un mar", concluye Emilio Vizarraga como residente y trabajador en el barrio. Desde su compromiso con el barrio, realizando a diario entrevistas a los vecinos refleja que existen grandes dificultades.

"Muchos de ellos pueden comer gracias a que están tirando de pensiones no contributivas de personas mayores de la casa o redes familiares. Hay familias que no tienen ni teléfono con saldo para hacer una llamada a Servicios Sociales ni internet para pedir las prestaciones".

Como presidente de la asociación Estudio 41013 y miembro del grupo de investigación de la Universidad de Sevilla, CESPYD espera que se tenga en cuenta la "verdadera vulnerabilidad y por ello hace un llamamiento al ayuntamiento" para que cumpla con el el documento técnico que el Gobierno ha elevado para que los ayuntamiento estén muy atentos a los barrios considerados de alta vulnerabilidad.

"Deben hacer una campaña de difusión, porque muchos de los vecinos nos decían que no sabían a quién dirigirse. Deben conocer los mecanismos y medidas que se están concentrando porque realmente hace falta para que la gente de aquí tenga lo más básico", concluye a Público.

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