Un tercio de las familias monomarentales están en situación de pobreza pese a tener trabajo
Según el informe 'Cuentas que no salen', elaborado por Save the Children, el 31,9% de estas familias está en situación de pobreza laboral, casi el triple de la media estatal, el 11,7%.

Madrid--Actualizado a
En España, trabajar no siempre es suficiente para vivir con dignidad. Y, si hay una realidad que lo ilustra con una claridad inquietante, es la de las familias monomarentales, hogares sostenidos por una sola madre o padre, con hijos o hijas a cargo. Según el informe Cuentas que no salen, elaborado por Save the Children en colaboración con ISEAK, el 31,9% de estas familias está en situación de pobreza laboral, casi el triple de la media estatal situada en el 11,7%. Es decir, aunque estas madres y padres trabajen, sus ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas de sus hogares.
El concepto "pobreza laboral", tal como lo define el estudio —elaborado con datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) 2024 sobre ingresos de 2023—, no se refiere a personas desempleadas o dependientes de ayudas sociales, sino justamente a quienes han trabajado al menos parte del año y, aún así, no superan el umbral para subsistir —que es de 11.584 euros anuales para una persona sola y 15.060 euros para un hogar monomarental con un menor—. Esto significa que miles de mujeres en España trabajan, cotizan y educan solas, y pese a todo no pueden pagar la comida, la ropa o la vivienda que habitan.
En el caso de los hogares con dos adultos e hijos, el 17,1% de las familias con menores a cargo y al menos un adulto trabajando también se encuentran bajo el umbral de pobreza. "Se confirma que tener hijos supone un mayor riesgo de pobreza laboral", advierte Catalina Perazzo, directora de Incidencia Social y Política de Save the Children. Pero el caso de los hogares monomarentales —en torno al 80% encabezados por mujeres, según el Instituto Nacional de Estadística (INE)— es especialmente preocupante, pues una sola persona debe generar ingresos y, al mismo tiempo, cuidar. Esa doble carga reduce drásticamente las posibilidades de trabajar a jornada completa o en empleos estables.
Esto es importante, dado que el verdadero problema de la pobreza laboral, indica el informe, es la "baja intensidad laboral". Esto es, contratos de corta duración, empleo intermitente, parcialidad y temporalidad. Como ejemplo, incluso entre las personas que trabajan más de 300 días al año, un 6,5% sigue siendo pobre, y en jornadas parciales, trabajar todo el año tampoco garantiza salir de la pobreza. A esto se suma la brecha salarial de género, que también afecta a las mujeres que trabajan muchas horas pero en sectores con sueldos bajos.
Si se atienden a los datos recabados, el número medio de días trabajados por las mujeres en un año es de 288, frente a 296 por los hombres. Mientras que un 43,5% de mujeres no trabaja durante todo el año, frente al 39,9% de los hombres. Según datos de la EPA recogidos por el documento, el 74% de los empleos a tiempo parcial son desempeñados por mujeres. Además, solo el 59% de las mujeres trabaja siempre a jornada completa, frente al 81% de los hombres. Y más de 390.000 mujeres trabajan a tiempo parcial para cuidar de personas dependientes, frente a solo 28.000 hombres.
Asimismo, 167.500 mujeres alegan "otras obligaciones familiares" como motivo para su parcialidad, frente a 44.500 hombres. Datos que muestran con crudeza, una vez más, cómo la división sexual del trabajo, la falta de corresponsabilidad y la escasa inversión en servicios de conciliación siguen lastrando y erosionando la calidad de vida de miles de mujeres.
Otro de los principales hallazgos del informe es que la pobreza laboral no puede entenderse sin tener en cuenta el sistema de cuidados. Las mujeres —y especialmente las madres solas— soportan casi toda la carga de crianza. Sin embargo, el mercado laboral penaliza esta dedicación con empleos mal remunerados, inestables o imposibles de conciliar. El informe destaca que el coste de la crianza es determinante. Save the Children estima que criar a un hijo cuesta en torno a 758 euros al mes, lo que supone 9.096 euros anuales. En un hogar monoparental con un hijo, incluso con un salario mínimo anual (16.576 euros), el margen restante es tan reducido que cualquier gasto inesperado puede empujar al hogar de nuevo a la pobreza.
Y, cuando una madre no puede vivir en condiciones de vida dignas, los niños que viven con ellos también lo sufren. Del informe se infiere que la pobreza infantil está estrechamente relacionada con la pobreza laboral. De hecho, hasta un 29% de menores en riesgo de pobreza viven en hogares donde al menos uno de los adultos trabaja. Save the Children denuncia que este contexto tiene una responsabilidad profundamente política. "Las políticas públicas no están diseñadas pensando en estas familias", advierte el documento. Los hogares monomarentales suelen quedar fuera de los programas sociales universales o reciben ayudas insuficientes. Además, el Complemento de Ayuda a la Infancia (CAPI), que podría ser un salvavidas, solo alcanza al 12% de quienes tienen derecho a él.
Con el salario mínimo, "una madre sola con un hijo superaba el umbral de pobreza solo por 60 euros al año en 2023", indica Perazzo, y alerta: "Con dos hijos, una familia monomarental ya no puede salir de la pobreza solo con el salario mínimo". La experta también pone el foco en las políticas públicas necesarias para revertir esta realidad. "Proponemos que las políticas de empleo tengan perspectiva de infancia: no solo empleo de calidad, sino también conciliable", concluye la directora.
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