Un tercio de los niños y adolescentes del área metropolitana de Barcelona vive en riesgo de pobreza
En los últimos cinco años, el gasto mensual medio en vivienda de los hogares metropolitanos ha aumentado un 22,3%, según una encuesta sobre condiciones de vida elaborada por el Institut Metròpoli.

Barcelona--Actualizado a
Ser un niño o adolescente; haber nacido fuera del Estado; no tener estudios; o vivir de alquiler son algunos de los factores más comunes entre las 660.000 personas del área metropolitana de Barcelona que se encuentran en una situación de riesgo de pobreza: un 19,4% del total. De hecho, la tasa de riesgo de pobreza se dispara entre los niños y adolescentes -se sitúa en el 31,4%, casi un tercio- y entre los nacidos en el extranjero -cuando todavía es más elevada y llega al 32,8%-. Son datos de las estadísticas metropolitanas sobre condiciones de vida 2024-2025, elaboradas por el Institut Metròpoli, a partir de la Encuesta de condiciones de vida (ECV) del Idescat e INE.
La encuesta, sin embargo, confirma la tendencia a la baja de la tasa de riesgo de pobreza en toda el área metropolitana de Barcelona tras el impacto de la pandemia de la Covid-19, cuando se disparó hasta el 22,3% entre los años 2020-2021. Ahora bien, si solo tenemos en cuenta la primera corona metropolitana -sin incluir la capital catalana-, la tasa se dispara hasta el 22,4% frente al 16,4% de la ciudad de Barcelona, la más baja de los últimos cinco años. Una tendencia que indicaría que la pobreza se está desplazando sobre todo a la primera corona del área metropolitana.
El origen y el lugar de nacimiento también influyen en la pobreza. Según la encuesta, la población nacida fuera del Estado sigue siendo la que presenta un riesgo de pobreza más elevado. Así pues, el 32,8% de la población extranjera se encuentra en riesgo de pobreza, frente al 14,8% para la población nacida en España. Además, se observan diferencias significativas, según el lugar de residencia. En la primera corona metropolitana el porcentaje de población nacida fuera de España que está en riesgo de pobreza es del 39,5%, mientras que en Barcelona ciudad es del 26,3%.
El nivel educativo también se convierte en un factor determinante. La población con menos estudios sufre un riesgo de pobreza más elevado. En el año 2024-2025 más de una cuarta parte de las personas sin estudios postobligatorios se encuentran en situación de riesgo de pobreza (26,8%). El riesgo se reduce al 20,3% entre la población que había obtenido una titulación postobligatoria y hasta el 9,2% entre la población con estudios superiores.
En cuanto al umbral de pobreza de los hogares metropolitanos de Barcelona, en 2024-2025, se sitúa en 14.641 euros al año en los hogares unipersonales y en 30.746 en los hogares compuestos por dos adultos y dos niños. En este sentido, la encuesta también demuestra que las prestaciones sociales son clave para reducir el riesgo de pobreza. Entre los anys 2024-2025, después de recibir el conjunto de transferencias sociales, la población metropolitana en riesgo de pobreza pasó del 41,6% al 19,4%. Es decir, lo reduce a la mitad.
Crece la pobreza "subjetiva" en la ciudad de Barcelona
En cuanto a la percepción de tener dificultades para llegar a fin de mes, ha crecido dos puntos respecto de la última estadística y se sitúa ahora en un 23% de la población metropolitana; es decir, casi uno de cada cuatro ciudadanos convive con la sensación de "no llegar a final de mes", casi la misma que lo manifestaba en 2020-21.
Este indicador sigue siendo más alto fuera de Barcelona (27%), aunque en este caso se ha moderado ligeramente. En Barcelona, en cambio, esta percepción de pobreza ha crecido claramente con respecto a la última vez, ya que ha pasado del 15,4% de la población en 2022-23 al 19,2% en 2024-25.
La encuesta también aborda otras cuestiones que retratan la situación de pobreza y precariedad que sufre una parte de la población metropolitana. Así, más de un tercio -el 35%- afirma que no tiene la capacidad de asumir gastos imprevistos. Además, el 5% declaran que no se pueden permitir carne, pescado o pollo cada dos días. Y casi un 20% no pueden mantener la vivienda a una temperatura adecuada en los meses de invierno.
Un 22% más por la vivienda que hace cinco años
Finalmente, el acceso y el coste de la vivienda también es un factor determinante a la hora de calcular el riesgo de pobreza. La encuesta refleja que los costes asociados a la vivienda que asumen los hogares siguen una tendencia creciente. En los últimos cinco años, el gasto mensual medio en vivienda de los hogares metropolitanos acumula un aumento del 22,3% (de 497 euros en 2020-2021 a 608 euros en 2024-2025).
Dicho esto, el porcentaje de población que destina más del 40% de los ingresos a cubrir los gastos de la vivienda es ligeramente inferior al registrado en 2022-2023, gracias al incremento de los ingresos de los hogares. Sin embargo, esta circunstancia ha favorecido sobre todo a la población que reside en viviendas en propiedad totalmente pagadas o heredadas, y de manera limitada a la población que vive en viviendas de alquiler. Por lo tanto, crece la brecha entre los que viven de alquiler y los que tienen una propiedad.

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