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Las UCI de todas las comunidades, salvo Canarias y Navarra, están en riesgo extremo

En seis comunidades, más del 50% de las camas de las Unidades de Cuidados Intensivos están ya ocupadas por pacientes covid. Los enfermos pasan una media de tres semanas ingresados en UCI, con lo que aun se esperan varias semanas de fuerte presión asistencial en los hospitales.

Doctoras y enfermeras durante una reunión para analizar la evolución de los enfermos de covid ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos este viernes en el Hospital Morales Meseguer de Murcia.
Doctoras y enfermeras en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Morales Meseguer de Murcia. Marcial Guillén / EFE

El pico de la tercera ola de la pandemia se ha dejado ya atrás, pero los hospitales continúan asfixiándose. Sobre todo, las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Todas las comunidades, excepto Canarias y Navarra, tienen sus UCI en riesgo extremo y en seis de ellas los pacientes covid ocupan ya más del 50% de las camas. Una situación que lleva al límite a los sanitarios y al trabajo que hay que hacer con los pacientes críticos.

La situación es realmente alarmante en toda España. Solo Canarias y Navarra se salvan ya que, según el semáforo del Ministerio de Sanidad, serían las únicas que no tendría las UCI en riesgo extremo, pero seguirían estando en riesgo alto. Sobre el resto de comunidades, preocupan principalmente seis y la ciudad de Melilla. Todas ellas están por encima de la media estatal y doblan el máximo por el que se estableció ya el riesgo extremo. Se considera que una comunidad está en riesgo extremo por este indicador si los pacientes covid superan el 25% de ocupación. Según los últimos datos de Sanidad, Castilla-La Mancha llega al 56%, Castilla y León al 53%, Catalunya al 50%, el País Valencià al 61%, Madrid al 51%, La Rioja al 72% y la ciudad autónoma de Melilla al 70%. 

Estos datos muestran la situación tan grave de los hospitales de la mayoría del país. "Tenemos una presión muy alta. Hay comunidades en las que el porcentaje de ocupación de pacientes covid está por encima del 50% y esto es demasiado porque hay que atender también al resto de pacientes críticos", valora Pedro Rascado, intensivista responsable del Plan de Contigencia en UCI de la covid-19 de la Sociedad Española de Medicina Intensiva (Semicyuc).

A muchos intensivistas la situación les recuerda a marzo. Otros ponen en valor que ahora hay mejor organización y medios. Lo cierto es que hay comunidades en las que la realidad asistencial es incluso peor ahora que en marzo como en el País València, Extremadura o Baleares. Y, en buena parte de las comunidades, las camas de UCI se han duplicado o triplicado. Según los datos recogidos por El Independiente en este reportaje sobre el incremento de las camas de UCI, hay al menos hasta 4.000 camas más de UCI ahora antes que la pandemia. De media, las comunidades habrían incrementado sus camas en un 70%. 

Los porcentajes de ocupación se difunden teniendo en cuenta las camas actuales y lo cierto es que si se tuvieran en cuenta las camas prepandemia la tasa en buena parte de las comunidades ya superaría el 100%. Por ejemplo, según los datos que difunden médicos de la Comunidad de Madrid de 62 hospitales, la ocupación de las UCI llegaría al 154% bajo este criterio.

"Todas las UCI están trabajando por encima de su capacidad habitual"

Sea como sea, el temor al colapso no desaparece desde hace semanas. Rascado cree que es muy difícil hablar de colapso por la falta de definición común, pero destaca que la realidad es que "todas las UCI están trabajando por encima de su capacidad habitual" tanto en "espacios extendidos" como con planes de contingencia que permiten "readaptar" la situación. "Hay formas de evitar sobrecargas muy altas que se tendrían que hacer como compartir recursos para evitar llegar a situaciones de colapso", añade a Público. Cada vez hay más hospitales que se ven obligados a convertir gimnasios, cafeterías e incluso capillas en en espacios UCI.

El otro temor es cómo evolucionará la situación. En las UCI los enfermos por la covid-19 pasan de media unos 21 días ingresados, según explicó el doctor Joaquín Lobo en un seminario de Semiyuc al exponer el informe Características de los pacientes COVID-19 ingresados en UCI en la primera ola de la pandemia

Esto supone que aún quedan por delante varias semanas muy duras y de presión muy alta para las UCI. Rascado comenta que es imposible marcar un punto ahora mismo porque dependerá de la incidencia y de la rapidez en las que descienden los casos así como de la evolución de los pacientes ingresados, pero sí insiste en que hay algo claro: "Hay una premisas que siempre se cumplen y es que, cuando se llega al pico de la incidencia de casos, no se produce un descenso inmediato". Además, recuerda que no es solo cuestión de que se reduzcan nuevos ingresos, también de las altas que se den en las UCI. También destaca el cuidado que hay que tener para que no pase como con la segunda y la tercera ola cuando los ingresos se solaparon entre sí por las desescaladas demasiado rápidas que diseñaron los Gobiernos ante la Navidad.

Ante toda esta situación, el intensivista reconoce el cansancio y las consecuencias físicas y emocionales tras meses de tantas carga de trabajo. "El tipo de paciente, la cantidad y el hecho de que muchas veces tengan que estar separados de las familias suponen una carga emocional muy fuerte que se junta con la física porque llevamos meses de horas extraordinarias y de turnos".

Pero, además, la sobrecarga en las UCI afecta a la salud de los pacientes y a la mortalidad. Según los datos de la Sociedad de Medicina Intensiva, la mortalidad de las UCI se triplicó durante la primera ola de la pandemia con respecto a las cifras de antes del coronavirus: más de un tercio de los pacientes críticos sufrieron infecciones nosocomiales, siete veces más que en 2019. El 82% de los pacientes COVID-19 en las UCI necesitaron ventilación mecánica, el doble de lo que era habitual antes de la pandemia. Recibieron antibióticos el 91,93% de los pacientes, pero el número de tratamientos que se consideró adecuado fue el 18,36% del total.

Entre todo esto, ¿hay algo bueno? Sí. El aprendizaje de los intensivistas con los que consigue mejor organización. Como indica Rascado, hay muchas diferencias respecto a la primera ola. "Para dar una respuesta a una enfermedad como la covid-19 hay dos partes fundamentales: un tratamiento adecuado, que no tenemos todavía aunque sí sabemos más que entonces cuando utilizamos algunos que no eran eficaces, y la organización. En marzo todo fue más rápido. Ahora los hospitales y los trabajadores estamos más preparados y tenemos más recursos gracias a la organización y los planes de contingencia. El límite seguirá estando en los recursos humanos porque los profesionales de UCI sí que no se puede ampliar de un día para otro".

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