Los vecinos mantienen las protestas contra la masificación del Park Güell: "No queremos ser el PortAventura de Barcelona"
Denuncian la privatización del parque, la falta de comunicación con la Administración y que las medidas anunciadas por el Ayuntamiento para mejorar la movilidad y reducir el aforo son insuficientes.

Barcelona--Actualizado a
El Park Güell es uno de los imprescindibles en todas las guías para visitar Barcelona. Joyas arquitectónicas de Gaudí que se funden con la naturaleza y una magnífica panorámica de la ciudad. ¿Quién no querría ir? La cuestión no es querer, sino poder. El parque se convirtió en público en el año 1926 y la antigua casa de la familia Güell ―una de las más ricas e influyentes de la Catalunya del siglo XIX― pasó a ser la escuela Baldiri i Reixac, aún hoy en funcionamiento.
Un siglo más tarde, el parque continúa abierto a la ciudadanía, pero con restricciones horarias y masificado por el turismo. La entrada es gratuita siempre que vayas correctamente identificado como residente de uno de los barrios adyacentes o te registres en el programa Gaudí Més para ir un solo día. Y si no paseas de 7h a 9h o de 18h a 22h, franjas horarias exclusivas para los locales, pasarás más tiempo esquivando riadas de turistas embobados que disfrutando del espacio, haciendo deporte o jugando con los niños. Unos turistas, por cierto, que cada vez pagan precios más elevados para acceder.
Los vecinos del entorno llevan mucho tiempo denunciando el impacto de los visitantes en la movilidad, la tranquilidad y la transformación del paisaje urbano y de los comercios. Al mismo tiempo, consideran insuficientes las medidas que se han tomado hasta ahora y desconfían de las promesas de la administración y de los grupos políticos con la mirada puesta en las elecciones de 2027. La sombra de la privatización planea sobre el Park Güell, que ya tuvo que cerrar las puertas en mayo de 2024 por un desfile de Louis Vuitton, una de las marcas de lujo que patrocinaba la Copa América de vela.
Las protestas vecinales son constantes, especialmente vinculadas a la dificultad para moverse en transporte público por la zona y a la falta de comunicación con el Ayuntamiento de Barcelona y BSM, la empresa que gestiona los servicios municipales. Aidà Almirall, de Recuperem el Park Güell, denuncia a Público que "no hay espacios de diálogo", a pesar de estar previstos en el plan estratégico del consistorio para la gestión del parque. A finales de 2024, la plataforma publicó un manifiesto con 12 medidas para "hacer decrecer el turismo de forma inmediata" y para "incrementar su uso actual por parte del vecindario".
En el texto, lamentaban que el proceso de turistificación del Park Güell ha tenido un "impacto importante" sobre la vivienda y la dinámica del comercio" de los barrios de la Salut, Vallcarca y los Penitents, más de un 30% dedicados ahora al consumo turístico. "Si necesitáis una camiseta de Lamine Yamal… ¡Venid al Park!", se quejan, irónicos, los vecinos en el manifiesto. "Es la gallina de los huevos de oro. El Ayuntamiento justifica el turismo en el Park Güell diciendo que permite hacer grandes inversiones en la ciudad. No queremos ser el PortAventura de Barcelona. Nos ahoga el modelo actual", lamenta Almirall, también padre de un alumno de la escuela Baldiri i Reixac.
Medidas para reducir la turistificación
El grupo municipal de ERC, encabezado por Elisenda Alamany, propuso en octubre reducir en medio millón el límite anual de turistas en el Park Güell antes de 2027. Esto significa pasar de los 4,5 millones actuales a cuatro de forma progresiva en los próximos dos años. La propuesta fue aprobada en la Comisión de Economía del Ayuntamiento de Barcelona, con el apoyo del Gobierno municipal (PSC), de Junts, Barcelona en Comú y Vox. El único grupo que votó en contra fue el PP.
"No tenemos ninguna garantía de que se cumpla porque BSM es completamente opaca con la gestión del Park Güell", lamenta Almirall, que demuestra una desconfianza absoluta hacia la administración. "Nosotros nos alineamos con la Associació de Barris per al Decreixement Turístic (ABDT). Hace falta un replanteamiento estructural de la ciudad. Solo con la reducción de 500.000, que equivale a un 11%, la movilidad seguirá afectada. ¿Quién lo ha decidido? Es totalmente arbitrario", añade.
Además de contactar con Recuperem el Park Güell, Público habló a pie de calle con varios padres de alumnos de la escuela que hay dentro. María dice que ella misma estudió en un centro del barrio y que ahora "todo es completamente diferente". "Hay que reducir muchísimo el número de entradas y hacer que haya días y horarios exclusivos para los vecinos de Barcelona, no solo para los de aquí cerca. Las familias barcelonesas tienen que saber que hay un parque donde pueden venir a jugar con sus hijos y pasear en bicicleta", sostiene.
Más allá del movimiento vecinal, los trabajadores del parque, organizados a través de la Coordinadora Obrera Sindical (COS), han convocado una huelga de cuatro días para reclamar diálogo con el Ayuntamiento de Barcelona. Serán los fines de semana del 27 y 28 de diciembre y el 3 y 4 de enero. Recuperem el Park Güell le ha dado apoyo.
La celebración del centenario del parque público
El PP, liderado en el consistorio por Daniel Sirera, no solo se negó a reducir la afluencia de turistas al parque, sino que hizo una propuesta, por otro lado, que Almirall considera una "falta de respeto". "Quieren celebrar el centenario del Park Güell como parque público, pero prácticamente todo el mundo tiene que pagar un dineral para entrar", añade el activista.
En un comunicado de octubre, el Ayuntamiento de Barcelona aseguró que ya "había empezado a definir las actividades para celebrar la efeméride". Su voluntad, dice, es "reforzar el uso del parque entre el vecindario, con actividades comunitarias y abiertas al público, que podrían mantenerse más allá de esta celebración". Recuperem el Park Güell denuncia que es una "pantomima" y un "teatro para quedar bien, igual que el árbol" de Navidad que se ha instalado en la plaza de la Natura.
Para Almirall, el Park Güell "es el símbolo de la decadencia del modelo turístico de Barcelona". Desde su punto de vista, el Gobierno de Collboni "está dispuesto a vender toda la ciudad para ingresar más dinero". Al mismo tiempo, se queja del incremento del precio de la entrada al parque, que, para compensar la reducción de turistas, está "elitizando" el acceso a los monumentos de Gaudí.
"No somos una reserva natural" Una de las principales quejas de los vecinos del entorno y de los padres de la escuela Baldiri i Reixac es que tienen que "pedir permiso para hacer las cosas que forman parte de una cotidianidad". "¿Por qué la plaza de la Natura tiene que estar monopolizada por turistas? Que la escuela tenga que pedir permiso para usarla. Hay espacios que tienen que ser utilizados por nosotros de manera natural", apunta Almirall.
Miquel, también padre de la escuela Baldiri i Reixac, reconoce que él, de pequeño, venía a jugar y que se encaramaba por todas partes: "Los turistas se han adueñado del parque. Mi hijo no puede hacer lo que yo hacía, escalar por las columnas de detrás, tocar la piedra o apoyarse en el dragón". Además, junto con María, se quejan del peligro que supone la masificación de la escalinata en la puerta de la escuela ―ya que las criaturas a menudo quieren salir disparadas a la calle― y de la falta de privacidad en el patio. "Hay familias que apuestan por poner unos muros en la escuela, pero no somos una reserva natural, estamos en Barcelona. Pedimos una cotidianidad un poco más humana", concluye Almirall.

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