Las víctimas de la Transición que se quedan fuera del decreto del Gobierno: "La violencia policial no se terminó en el 78"
La ampliación de la Ley de Memoria hasta el año en el que se aprobó la Constitución olvida la represión policial ocurrida en años posteriores, marcados por un fuerte movimiento sindical y estudiantil.

Madrid-
El Consejo de Ministros ha aprobado este martes una modificación de la Ley de Memoria Democrática, que amplía hasta el 29 de diciembre de 1978 el período de reconocimiento y reparación integral a favor de las víctimas que fallecieron "en defensa y reivindicación de las libertades y derechos democráticos". Es un año más de cobertura de lo que estaba hasta ahora establecido, pero las agrupaciones de familiares denuncian que no es suficiente.
"La violencia policial no se acabó de un día para otro, por mucho que se aprobase una constitución, el sistema represivo se mantuvo varios años después", asegura Javier, hermano de José Luis Montáñez Gil, un joven que falleció durante una manifestación estudiantil en 1979, junto a otro estudiante, Emilio Martínez Menéndez.
Su caso es uno de los muchos que quedan fuera de esta nueva medida, que equipara las indemnizaciones a las que reciben actualmente familiares de víctimas del terrorismo. Las cantidades aprobadas pueden ascender hasta los 250.000 euros por fallecido, que se dirigirán a hijos, cónyuges o "quienes hubieran convivido con dicha persona, con análoga relación de afectividad". Para las personas que sufrieron lesiones incapacitantes las cuantías oscilan entre los 180.000 y los 500.000 euros.
Cristina Mateos Casado, profesora de comunicación y movimientos sociales de la Universidad Complutense de Madrid, lamenta que se creara una comisión técnica para estudiar los supuestos de vulneración de derechos humanos de quienes lucharon por la consolidación de la democracia hasta 1983 y se haya dejado fuera de las indemnizaciones a gran parte de los afectados. "Es una doble violencia institucional, que ignora nuevamente todos los resultados de los trabajos de investigación histórica, que muestran que la represión se prolongó más allá de la Transición".
Las familias de José Luis y Emilio no olvidan
José Luis y Emilio eran estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid. El primero estudiaba en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, mientras que el segundo cursaba una ingeniería industrial. Ambos fallecieron el 13 de diciembre de 1979 tras una manifestación en contra de la LAU (Ley de Autonomía Universitaria), que terminó con fuertes cargas policiales. José Luis, de 23 años, falleció en el acto y su compañero de 20, horas después en el hospital.
Les tocó a ellos, pero podría haber sido cualquiera. Poco antes de que los agentes abrieran fuego, se habría visto por allí a caras conocidas como la de Santiago Carrillo o Ramón Tamames. Eran meses de gran efervescencia sindical y asociativa, con manifestaciones masivas y periódicas en las principales facultades. Esa misma jornada confluían en Madrid otras dos concentraciones, una obrera y otra estudiantil.
Los momentos en que se entremezclaron las tres marchas fueron los más tensos. Primero, los agentes trataron de dispersar a la multitud con botes de humo y pistolas de goma. Ante la negativa de los manifestantes a irse, lanzaron unos disparos al aire que, además de dos fallecidos, dejaron varios heridos. Las familias de los jóvenes no supieron nada hasta el día siguiente, gracias a los medios de comunicación.
Hace poco más de año y medio, el hermano y la hermana de las víctimas pudieron solicitar el sumario del juicio, al que accedieron, finalmente, "tras muchas trabas e impedimentos". Gracias a esos documentos y a los testimonios de algunos asistentes pudieron confirmar lo que había sucedido esa noche. A pesar de que los testigos llegaron a asegurar que se prohibió asistir a las personas tendidas en el suelo por disparos y porrazos, la Audiencia Provincial acabó archivando el caso.
"Hemos sufrido 46 años de odio, de enterrarlo, de taparlo con la connivencia de todas las fuerzas políticas de entonces y mucho tiempo después. Ha sido un tema tabú", relata el hombre, que en aquel entonces no era más que un adolescente de 15 años. En el caso de Emilio, el más joven de los dos, hubo una sentencia administrativa que reconoció el "acto desproporcionado de violencia" e indemnizó en parte a sus herederos. El hermano de José Luis sigue esperando.
La Universidad Complutense encontró de casualidad hace unos meses una antigua pintada que recordaba aquel suceso. "Emilio y José Luis, no os olvidamos", aún se puede leer en una de las paredes de la Facultad de Ciencias de la Información. El grafiti había estado décadas oculto tras un tablón. El suceso ha servido a Mateos para poner en marcha un proyecto de recuperación histórica, que pretende ir más allá y analizar la verdadera importancia que tuvo la movilización estudiantil en la Transición.
Donde había quedado olvidada esa pequeña pintada, ahora hay un gran mural que reivindica el valor de esas luchas sociales que ayudaron a construir la democracia actual. El pasado diciembre la Facultad acogió el acto institucional de homenaje a ambos universitarios, en una jornada que reunió a familiares, representantes institucionales, docentes, estudiantes y activistas en defensa de la memoria democrática.


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