La ensaimada tradicional se resiste a desaparecer
La calle da nombre al horno, o el horno a la calle: Horno de La Gloria. Quién sabe, porque hace siglos que existen ambos. Entramos dentro y... encontramos... un horno de leña y muy pocas máquinas. Lo justo para elaborar el producto más emblemático de Mallorca, la ensaimada. "Se habla de que tiene un origen musulmán, por su forma enrollada", nos cuenta Sebastià Camps, que sigue los pasos de su padre en la panadería. No está claro el origen, pero la receta no esconde truco. O sí, quizá hacerla sin variar un paso el proceso que marcaron sus creadores. De padres a hijos, de generación en generación, la ensaimada se elabora con productos tan básicos como harina, agua, azúcar y huevo. Eso sí, se reserva un ingrediente propio y distintivo: "Tenemos aquí la manteca de cerdo, en catalán, saim, de ahí el nombre de ensaimada. Lo que le aporta es su hojaldrada. Se enrolla en forma de espiral y en sentido de las agujas del reloj". Aproximadamente un día tiene que esperar la ensaimada para que fermente bien. Pueden ver la diferencia. Cuando ya tiene la consistencia adecuada, el paso final es hornearla. "Se ha perdido aquello de emplear las manos. Máquinas por aquí... máquinas por allá. Antiguamente eso no existía", nos cuenta Sebastià padre, que lleva en su horno de 1976. Sebastián lamenta que la industrialización no entiende de paciencia. Él y sus hijos siguen los pasos uno a uno, sin prisa. Por eso están entre la decena de hornos que todavía custodian la receta tradicional. "La gente realmente nos pide si es la ensaimada artesanal, si continuamos haciendo las cosas como las hemos hecho siempre", afirma Francisca, la hija, que está al frente de la tienda. Y es que, por el mismo precio, nadie renuncia a llevarse una espiral de sabor tradicional.