Amaia o cómo romper con la "maldición del ganador" de 'OT'
La artista llenó el Movistar Arena de 15.000 asistenes el pasado domingo con la presentación de su álbum 'Si abro los ojos no es real', demostrando que se puede triunfar haciendo canciones fuera del 'mainstream'.

-Actualizado a
Amaia ha dado los primeros conciertos de la gira Si abro los ojos no es real, su nuevo y tercer disco que llegó a plataformas hace apenas un mes, el pasado 30 de enero. Los fans de la cantante han podido disfrutar por primera vez en directo de canciones como Auxiliar, Nanai, Tocotó, M.A.P.S. o C’est la vie. Dos shows en el Sant Jordi Club de Barcelona y uno en el Movistar Arena de Madrid han sido los encargados de dar el pistoletazo de salida a la gira que probablemente llevará a la artista a muchas otras ciudades de España (aunque todavía no haya anunciado ninguna fecha).
Los vídeos de los conciertos se han viralizado en redes sociales, donde cientos de usuarios han alabado el directo de la pamplonica, que ha demostrado otra vez su excelencia vocal y musical. Sus interpretaciones a piano han dejado sin palabras a muchos, especialmente su versión del Zorongo gitano de Federico García Lorca, que compartió por primera vez entre las paredes de la Academia de Operación Triunfo.
La “maldición del ganador” de ‘Operación Triunfo’
Volver a cantar la canción delante de 15.000 personas (el concierto de Madrid ha sido el más grande de su carrera) fue una bonita manera de cerrar el círculo. La artista, que se proclamó ganadora del formato producido por Gestmusic, ha sido capaz de romper con la “maldición del ganador” del programa de talentos. David Bisbal, Manuel Carrasco, Pablo López… Son algunos de los artistas más consagrados en nuestro país y todos quedaron en segunda posición en OT.
No fueron pocos los que señalaron que en la edición de 2017 pasaría algo parecido. Aitana, que se llevó la medalla de plata, se acabaría convirtiendo en la gran triunfadora del formato. No se equivocaban, pues la catalana ha conseguido construir un imperio no solo musical, sino alrededor de su imagen: ha sido actriz en una serie y una película, es imagen publicitaria de varias marcas y, en apenas unos días, estrena un documental sobre su vida profesional y personal.
Pero nada de eso ha impedido que Amaia, con canciones mucho menos comerciales y una vida alejada del interés exacerbado de la prensa del corazón, haya conseguido un lugar propio en la industria. “Yo no busco hacer más números ni tener más popularidad, mi objetivo es mantenerme tal y como estoy. Creo que mi personalidad no encaja con tener una popularidad muy grande”, confesaba en este sentido la artista al diario El Mundo durante la promoción del álbum.
No hacen falta bailarines ni fuegos artificiales
Con los conciertos en Barcelona y Madrid, Amaia y su equipo han demostrado que se puede hacer un espectáculo visualmente cuidado sin caer en estereotipos: muchos efectos lumínicos, fuegos artificiales y un enorme cuerpo de bailarines que se mueva al son de la música... Todo eso queda fuera. De hecho, en la primera parte del show, Amaia se encuentra prácticamente sola encima del escenario. Una luz que la sigue y una banda de músicos es más que suficiente para crear todo un mar de sensaciones en los asistentes.
La espectacularidad del show se consigue de otra forma. Una orquesta con violines, violas y bajos; un coro que armoniza las canciones, dándoles nuevas texturas a los temas; una coreografía aparentemente facilona pero efectiva para Amaia, la gran protagonista del evento… Hacer que todo parezca fácil durante las dos horas que dura el concierto es el gran triunfo del equipo de la artista. La espontaneidad de la cantante suma.
La sorpresa de Alizz y Aitana
A las particularidades técnicas se suma el factor sorpresa. En el segundo show en Barcelona, Amaia subió al escenario a Alizz para cantar El encuentro, el conocidísimo tema que comparten los dos. La sorpresa fue doble, pues durante la promoción del disco, la artista repitió en varias ocasiones que los conciertos no tendrían artistas invitados.
La cosa no quedó ahí, y la intérprete decidió contar con la presencia de Aitana en el Movistar Arena de Madrid. El recinto casi se cae de la respuesta del público, que no se esperaba ver a las dos que salieron de OT interpretando La canción que no quiero cantarte, la colaboración que forma parte de Cuándo no sé quién soy (2019), el anterior disco de Amaia.
Fuera del ‘mainstream’, pero en una multinacional
Tras los conciertos, han sido muchos los que han compartido en redes sociales cómo la intérprete de Yamaguchi ha sido capaz de hacerse un hueco importante en la industria sin hacer canciones mainstream. Es cierto: la artista no tiene temas de pop comercial que suenan en radios. Pero no podemos olvidar que, de artista indie, Amaia tiene poco.
La de Pamplona salió de Operación Triunfo, uno de los programas musicales más importantes de nuestro país. La exposición del formato fue brutal en aquel momento: la gala final en la que la artista se proclamó ganadora la siguieron 3.925.000 espectadores en La 1 de RTVE. La artista salió con un contrato bajo el brazo, y no con una discográfica cualquiera, sino con la mismísima Universal.
El talento de Amaia es innegable, pero tampoco podemos pasar por alto la posición en la que se encuentra la artista. Trabajar con una multinacional otorga una serie de recursos y privilegios que los artistas independientes no tienen. Aplaudimos que ella haya podido utilizarlos para hacer una música diferente, fuera de las tendencias musicales que imperan en las listas de reproducción de Spotify.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.