¿Por qué Taylor Swift no era dueña de su música?
La artista ha comprado los derechos de sus primeros seis discos tras una larga batalla legal con las discográficas. Recuperamos una cronología que resume cómo perdió el control de su discografía.

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Todos esperaban que Taylor Swift volviera a redes sociales para anunciar el lanzamiento de Reputation (Taylor’s Version), la versión del álbum que publicó en 2017 tras varios años desaparecida de la vida pública. A la artista solo le quedaba publicar la regrabación de ese y el de su primer álbum de estudio, que pese a llevar su nombre como título todas las swifties conocen como Debut. Sin embargo, la cantante de Pensilvania ha sorprendido a todos sus fans con una noticia aún más importante: Taylor vuelve a ser dueña de su música.
Swift anunció el pasado viernes que, tras largos años de batalla legal con las discográficas, finalmente ha comprado los derechos de sus primeros seis discos. Así, la artista de 35 años vuelve a tener el control absoluto de toda su obra discográfica. “He estado rompiendo en llanto de alegría a intervalos aleatorios desde que descubrí que esto realmente está sucediendo. De verdad puedo decir estas palabras: Toda la música que he hecho... ahora me pertenece... a mí”, compartió en una carta publicada en su página web y dedicada a sus fans.
Para entender la relevancia de la noticia debemos ser conscientes de que la pérdida de los derechos de sus seis primeros discos fue uno de los episodios más dolorosos y polémicos de su carrera. Hoy recuperamos una cronología que resume bien cómo la cantante dejó de ser dueña de sus canciones.
2006-2018: su relación con Big Machine Records
Taylor Swift empezó en la industria musical con el sello discográfico Big Machine Records en 2006, con el que firmó su primer contrato cuando apenas tenía 16 años. Gracias a este acuerdo, la cantante lanzó sus seis primeros álbumes de estudio, que la llevaron a convertirse en una de las artistas más reconocidas, primero del country contemporáneo y luego del pop.
Sin embargo, como era común en la industria, el sello retuvo la propiedad de los masters (grabaciones originales) de todas sus canciones publicadas durante ese tiempo. En la práctica, esto implicaba que Swift nunca tuvo control legal sobre sus canciones, a pesar de haberlas escrito. Durante años, la cantante intentó comprar sus originales, pero la discográfica nunca le ofreció condiciones justas para hacerlo.
2019 y 2020: Scooter Braun
La gran batalla legal empezó en 2019, cuando el empresario Scooter Braun compró Big Machine después de que Swift decidiera salirse de la discográfica. Braun pasó a convertirse en el dueño de los masters de la cantante, que entonces declaró que no había sido informada de la venta y denunció que aquello le parecía “injusto” y “abusivo”. Swift también compartió un comunicado donde aseguraba que la compañía no le permitía usar su antigua música, ni en su actuación para los American Music Awards ni en su documental para Netflix.
En noviembre de 2020, Braun vendió los derechos de los seis discos de Swift a Shamrock Holdings por 300 millones de dólares. La cantante desveló que tampoco tenía nada que ver en este acuerdo y que seguía sin ser dueña de los derechos de esas canciones.
2020: las regrabaciones
Viendo lo que estaba ocurriendo, Taylor tomó una decisión histórica en la industria musical. Decidió volver grabar y publicar todas las canciones de aquellos seis primeros álbumes bajo el nombre de Taylor’s Version [la versión de Taylor]. Así, en 2021 publicó Fearless (Taylor's Version) y Red (Taylor's Version), mientras en 2023 sacó Speak Now (Taylor's Version) y 1989 (Taylor's Version). Solo le faltaban dos: Reputation y Taylor Swift.
Las regrabaciones vinieron acompañadas de una gira internacional de conciertos. The Eras Tour consiguió más de 10 millones de asistentes en total y 2,07 mil millones de dólares, convirtiéndose en la gira más exitosa de la historia de la música. Precisamente ha sido el dinero recaudado en este tour el que le ha permitido recuperar los derechos de todas las canciones que perdió por culpa de Big Machine Records.
2025: el hito
Según Billboard, la cantante habría comprado sus masters por unos 360 millones de dólares, una cifra muy parecida a la que tuvo que pagar Shamrock por ellas. Lejos de convertirse en discos valiosos, los álbumes han perdido valor con el paso de los años gracias a las regrabaciones, pues los fans dejaron de escuchar las canciones originales. Esto le ha permitido a Swift comprar sus masters a un precio más bajo de lo que habrían costado si aún generaran los mismos ingresos que antes. Así, la cantante ha recuperado el control de sus canciones y no tiene por qué seguir regrabando los dos álbumes que quedan.

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