¿Qué significa "6-7"? La expresión viral que los adolescentes usan todo el tiempo
Desde siempre, los jóvenes han desarrollado un lenguaje propio que les diferencia de los adultos. No trates de comprenderlo: son cosas de la edad.

Zaragoza--Actualizado a
Según Dictionary.com, la palabra del año en 2025 es “6-7”. Una elección que realiza de manera anual y que suele tener cierto vuelo en prensa, aunque generalmente no supera el estatus de anécdota. Sin embargo, en esta ocasión generó un impacto mayor sobre la opinión pública -algo que era con toda seguridad el efecto buscado-. Especialmente, porque la mayoría no sabían de qué diantres se estaban hablando. Una confusión inicial común, al menos, a todos aquellos que ya han superado la adolescencia.
¿Cómo puede ser la palabra del año dos números? Y, sobre todo, ¿qué significan? Más allá de la paradoja de que la palabra del año sea un término del que gran parte de la población no ha oído hablar, lo interesante aquí es que se trata de una expresión juvenil surgida en Internet. En otras palabras: un meme, lo que ratifica la preponderancia de la cultura digital en la sociedad actual.
¿Qué significa "6-7"?
Resumido y directo: “6-7” no significa nada. Es una expresión muy popular entre la generación alpha, aproximadamente los nacidos a partir del año 2010, pero su uso no responde a una intención comunicativa concreta. Es decir, con ella no quieren expresar nada ni hacer una referencia cultural específica. Su uso es viral y absurdo, y ahí radica su gracia. Cuanto más se repite, más confusión genera en aquellos ajenos a la broma y, por lo tanto, más veces se replica por aquellos que sí forman parte de ella.
De hecho, es fácil trazar algunas conexiones con otro fenómeno de la cultura alpha como el contenido brainrot. Traducido como podredumbre cerebral, el brainrot describe la obsesión intensa y casi compulsiva por un sonido, un meme o una frase que se vuelve tan pegajoso que ocupa la mente sin descanso. Un fenómeno con una naturaleza basada en lo absurdo, lo repetitivo y lo altamente contagioso: funciona no por su significado, sino por su capacidad de instalarse en la cabeza casi sin permiso. Su fuerza está en la saturación, en la simpatía por el caos y en la complicidad que genera dentro de la comunidad: repetirlo es pertenecer a ella.
Estas mecánicas se repiten en el caso de “6-7”, por lo que se puede deducir que, como mínimo, la expresión forma parte de ese gran paraguas que es el contenido brainrot. Aunque no explican el fenómeno en toda su complejidad.
Cómo se usa la expresión "6-7"
Ante la falta de un significado concreto, el otro punto importante para comprender el término radica en su uso. “6-7” se dice “seis siete” y no “sesenta y siete” y se suele acompañar de un gesto con las manos. Por norma general, la mayoría de las veces se repite gritando cuando la cifra aparece mencionada en cualquier contexto. Un ejemplo muy habitual y que se puede observar en varios vídeos de Tiktok: el profesor pide a los alumnos pasar a la página 67 del libro, lo que provoca que estos respondan gritando “seis siete”. Del mismo modo, si en un vídeo de YouTube alguien comenta que ha caminado “seis o siete kilómetros”, la sección de comentarios se llenará de usuarios escribiendo “67”.
No obstante, se trata de una expresión viva y que puede ir mutando con el uso. De hecho, también es habitual utilizarla como respuesta a cualquier pregunta que se deba contestar con un número. ¿Cuántos años tienes? 6-7, ¿qué hora es? 6-7, ¿qué talla de zapatos usas? 6-7… Nuevamente, la gracia está en la repetición y, sobre todo, en hacer notar a aquellos alrededor de que se está dentro de la broma.
En ese sentido, el meme de “6-7” funciona de manera muy similar al “33” que tomó a la Internet hispana en 2023. Sin embargo, si aquel tenía un referente claro, el número de victorias de Fernando Alonso en el Mundial de Fórmula 1, aquí no hay referencia alguna.
Cuál es el origen del meme "6-7"
En realidad, sí que se ha intentado trazar el origen del meme. De hecho, una búsqueda en Internet nos devuelve varios artículos en la prensa estadounidense en los que se replican la teoría más aceptada. Esto es, que todo proviene de la canción Doot Doot del rapero Skrilla, en la que el número se pronuncia “six seven”. A partir de ahí el tema se vuelve viral (posee más de 15 millones de reproducciones en Youtube) y la expresión es adoptada por el jugador de baloncesto Taylen Kinney, quien añade el gesto y la introduce en el mundo del deporte. Finalmente, el vídeo de un niño haciendo el “seis siete” se viraliza y hace que todo explote por los aires.
Esa es la cronología más o menos oficial y es muy probable que sea correcta. Sin embargo, lo cierto es que da completamente igual. A diferencia de lo que ocurría con la 33 de Fernando Alonso, donde la broma era ver señales divinas que nos indicasen que el asturiano iba a volver a ganar una carrera durante aquella temporada -no lo consiguió y al cierre de estas líneas todavía lleva 32 en su palmarés-, aquí el “6-7” no significa ni referencia nada.
Es decir, cuando alguien lo replica no se refiere a si un café de Starbucks merece una nota de 6 o 7, si Lamelo Ball juega como si midiera 6 pies y 7 pulgadas o cualquier otro uso que ayudó a que se expandiera en sus primeros días. Es el uso por el uso de “6-7” lo que le da vida al meme. Un código juvenil y una muestra de pertenencia que, como todas, acabará extinguiéndose más pronto que tarde para dar paso a otra cosa nueva.

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