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Kiko Rivera sufre un ictus: ¿es frecuente entre los jóvenes?
El DJ, de solo 38 años, ha estado ingresado en el hospital a consecuencia de este episodio. Aunque este tipo de infartos o hemorragias cerebrales suelen aparecer a partir de los cincuenta años, cada vez más personas jóvenes son diagnosticadas con esta enfermedad.

Hace unas semanas la prensa del corazón se hacía eco de la noticia: Kiko Rivera, el hijo de Isabel Pantoja, sufría un ictus a sus 38 años edad. El DJ tuvo que ser trasladado de urgencia al Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) para tratar la enfermedad. Muchos se alarmaron porque este tipo de infartos o hemorragias cerebrales suelen ser comunes en personas de más de cincuenta años (o esa es a priori la creencia popular). Sin embargo, el caso de Rivera no es aislado. La modelo Hailey Bieber o la actriz Emilia Clarke, de Juego de Tronos, también han sufrido un ictus a una edad temprana.
El ictus es una enfermedad muy común: cada seis minutos se produce un ictus en España, según recoge la Federación Española de Ictus (FEI). Además, es una enfermedad con una alta tasa de fallecimientos: se trata de la primera causa de mortalidad entre las mujeres españolas y la segunda en los varones. En Europa mueren 650.000 anualmente por esta causa y, de ellos, 40.000 son españoles. Pero, ¿en qué consiste exactamente esta enfermedad?
El ictus es un accidente cerebrovascular que se produce por la interrupción del flujo sanguíneo en el cerebro. Según el modo en que se produzca la lesión, existen dos tipos: el ictus isquémico, que se produce por la obstrucción de una vena o arteria (provocando una trombosis o una embolia), y el ictus hemorrágico, que ocurre cuando la vena o arteria sufre una rotura (esta puede provocar un derrame cerebral). En la actualidad, los ictus más comunes son los isquémicos (representan el 75% del total según la Clínica Universidad de Navarra). La enfermedad funciona de la siguiente forma: la sangre no llega al cerebro en la cantidad necesaria y, como consecuencia, las células nerviosas no reciben oxígeno. Estas dejan de funcionar y sufren daños.
Qué factores de riesgo entran en juego para sufrir un ictus
Según la FEI, esta enfermedad es más frecuente a partir de los 55 años y su riesgo aumenta proporcionalmente con la edad. Sin embargo, diferentes estudios alertan que cada vez es más común encontrarlo entre los pacientes jóvenes. Según el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN (Sociedad Española de Neurología), en las últimas dos décadas han aumentado un 25% los casos de ictus en edades más tempranas. Esto es así porque en el ictus, como en otras enfermedades, existen factores de riesgo que pueden entrar en juego a la hora de enfermar.
Según la Federación Española de Ictus (FEI), algunos de estos factores de riesgo pueden ser problemas de salud, como tener la tensión muy alta, padecer diabetes, sufrir una enfermedad cardíaca o tener los glóbulos rojos altos. Esto lo confirman algunos estudios como el ‘Ictus en adultos jóvenes’ de la Revista Clínica Española, que reveló que el 50% de los pacientes encuestados que sufrieron un ictus tenía hipertensión, el 33% tenía obesidad y el 18,2% sufría diabetes. Además, el estudio también detectó que más de la mitad de jóvenes (57,2%) presentaban estrés previo. Además de estos, la FEI alerta que el consumo de drogas y alcohol, así como el tabaquismo, también pueden suponer un factor de riesgo añadido.
De esta forma, según el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN (Sociedad Española de Neurología), el 90% de los casos de ictus se podrían evitar con una adecuada prevención de los factores de riesgo y un estilo de vida saludable.
Señales de alarma: cómo saber si estoy sufriendo un ictus y cómo hay que actuar
Para saber si puedo estar sufriendo un ictus es fundamental conocer cómo son los síntomas que puede experimentar mi cuerpo. Según la FEI, los principales síntomas son la pérdida de fuerza o sensibilidad, la debilidad en partes del cuerpo como la cara, el brazo y la pierna de un lado del cuerpo, una visión doble, la sensación de vértigo, la alteración repentina del habla y el dolor de cabeza súbito. Sin embargo, el Hospital Clínic de Barcelona alerta que en la mayoría de las ocasiones el ictus no causa dolor y esto hace que sea más difícil detectarlo y pedir ayuda.
Es muy importante que estos síntomas se identifiquen con cierta rapidez, ya que tratar a tiempo un ictus puede ayudar en la evolución del enfermo. Así, “los pacientes que son tratados desde el primer momento por los especialistas logran una recuperación casi total o con muy pocas secuelas”, explica la FEI en su página web. Por eso, en caso de experimentar alguno de estos síntomas lo más recomendable es llamar rápidamente al 112.
Posibles secuelas
“Después de un ictus, un tercio de las personas tiene una recuperación satisfactoria, otro tercio queda con secuelas graves y el otro tercio de los ictus son fatales”, explica el Hospital Clínic de Barcelona en su página web. Según este centro, el ictus es la principal causa de discapacidad física en personas adultas y la segunda causa de deterioro cognitivo. Por ello es fundamental la labor de rehabilitación una vez ocurrido el ictus.
Algunas de las secuelas más comunes a las que pueden enfrentarse personas que han sufrido un ictus son las siguientes:
Falta de coordinación o pérdida del control de movimiento.
Pérdida de fuerza en los músculos.
Trastornos en el lenguaje o en la visión.
Sensación de hormigueo o falta de sensibilidad.
Dificultad para tragar alimentos.
Incontinencia urinaria.
Deterioro cognitivo, por ejemplo, una disminución de la memoria.