La contaminación de nuestras ciudades por la circulación de vehículos motorizados genera unos problemas tanto de salud como de calidad de vida que, cada vez más, gobiernos y ciudadanos se conciencian para intentar solventar.

Un buen transporte público, un diseño urbano que facilite el desplazamiento a pie o en bicicleta, así como aparcamientos gratuitos para gestionar el tráfico de vehículos son algunas de las medidas con las que se consigue que los niños vuelvan a jugar en la calle, que respiremos aire puro y que desaparezca la contaminación acústica y los accidentes mortales. No es imposible. En muchos lugares ya se ha conseguido. Estas son diez ciudades europeas en las que más vale que nos olvidemos del coche.

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Copenhague
Fuente: Pixabay

Desde finales del siglo XIX, la mayoría de los habitantes de Copenhague han utilizado la bicicleta como medio de transporte para ir a trabajar, así que no es de extrañar que a estas alturas, la capital de Dinamarca sea una de esas ciudades europeas que mejor ha gestionado la presencia de los coches en sus calles.

Su primer carril bici se proyectó en 1910, y su zona peatonal es de las más antiguas del mundo. Después de un incremento de la cantidad de vehículos durante los años cincuenta, los propios ciudadanos reclamaron la vuelta a las buenas costumbres de antaño. Ahora, el número de bicicletas supera al número de habitantes, y hay 400 kilómetros de carriles bici para moverse por toda la ciudad.