La Guardia Civil desarticula el más evolucionado 'chiringuito' financiero montado para estafar a inversores

  • Agencia Atlas
Hacían llamadas masivas desde su call center, hasta que daban con alguien interesado en invertir. Ahí, los expertos en ventas, expertos en bolsa, eran los encargados de rematar la faena. "El chiringuito financiero, como suele ser habitual, no era el que compraba la acción, sino que era el propio cliente quien hacía la inversión a través de su cuenta de valores", explica Enrique Martínez, comandante jefe del grupo de Investigación Financiera de Guardia Civil. Ésa es la gran novedad y que además, aquí está la clave, eran empresas reales, suyas, que cotizaban en el mercado secundario de las bolsas de Alemania y Austria. "Incluso ellos llegaban a inyectar dinero y compraban acciones de la propia empresa -en quiebra encubierta- simplemente con la finalidad de mantener el nivel de la acción de cara al inversor", afirma el comandante. Todo era legal hasta que dejaban caer el valor de la acción. Así, algunos de los 427 inversores estafados han llegado a perder más de 100 mil euros. Más de 27 millones en total lograron desviar a paraísos fiscales. Una operación muy importante, como destaca Jesualdo Domínguez, director del Departamento de Inversores de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV): "El primer consejo que da la Comisión es que comprueben que efectivamente la empresa que le está ofreciendo este servicio esté debidamente registrada y, luego, ser muy desconfiado". Y tanto. Porque a veces clonan entidades de inversión reales. "E incluso los estafadores se hacen pasar por abogados para recuperar el dinero", indica el Jesualdo. "Son las llamadas recovery rooms, y vuelven a estafar al propio estafado". Y el coronavirus no les ha frenado. Al revés. Han aprovechado la caída de los mercados para ampliar sus fraudes. -Redacción-