Así afecta a tu sueño y a tu relación de pareja el dormir con tu perro o con tu gato
La calidad del sueño es clave para tener una relación satisfactoria pero, ¿cómo afecta el incluir a un animal en la ecuación?

Convivir con un animal implica compartir nuestro espacio con ellos, incluidos los más íntimos. Tiktok está lleno de vídeos de personas sentadas en la taza del váter siendo interrumpidas por sus mascotas, generalmente gatos que aprovechan la postura para sentarse en el regazo. Sin embargo, aquí estamos hablando del dormitorio e, incluso, de la cama. Las mascotas nos aportan compañía, pero también la demandan. Y, a diferencia de las personas, ellas no usan reloj ni tienen que ir a trabajar al día siguiente.
De hecho, está estudiado por qué, por ejemplo, muchos perros tienen la costumbre de irrumpir en la habitación de sus dueños de madrugada. No lo hacen por confort, sino por seguridad y vínculo emocional. Instintivamente, en busca de protección, los canes tienden a dormir juntos en manada. Por ello, es natural para el animal, en este caso doméstico, buscar a su manada en la persona en la que más confía, que en esta ocasión es un humano. O humanos, claro, pues en pareja es habitual compartir el lecho. Pero, ¿cómo afecta este hecho a la convivencia de las personas?
Dormir en pareja y con un perro
Merijn Van de Laar, científico y terapeuta del sueño, además de autor del libro Cómo dormir como un cavernícola, apunta en declaraciones a Europa Press que el 56% de quienes tienen una mascota duermen con ellas. "Parece que no deja ningún impacto negativo mientras el perro tenga más de seis meses. Sin embargo, si duerme toda la noche con nosotros puede bajar la calidad del sueño objetivo", advierte.
Algo que, desde luego, no es un asunto baladí. No en vano, un sueño reparador es clave para poder tener una relación romántica satisfactoria para ambas partes. "Cuanto más cansado te sientes a causa de tus problemas para dormir, quizás te veas menos inclinado a considerar el punto de vista ajeno", dice Van de Laar. “Los problemas de sueño llevan al mal humor y a la falta de consideración, de manera que los conflictos no se resolverán como deberían si alguno de los cónyuges duerme mal", añade al respecto.
¿Y dormir con un gato?
Los gatos son más independientes en teoría, aunque también suelen denamdar un espacio en la cama. En su caso sí se debe a una búsqueda de confort, no sólo físico sino también mental. Hay que tener en cuenta que un gato doméstico puede dormir entre 12 y 16 horas al día, sobre todo si son cachorros. Por ello buscan el lugar más cómodo de la casa, que en ocasiones es tu propio calor corporal sobre una superficie mullida como un colchón o una manta. Además, claro, de sentirse en un espacio seguro en el que poder bajar la guardia tranquilamente al saber que tú le guardas la espalda.
Curiosamente, para Van de Laar el dormir con un gato puede ser más perjudicial en relación a la calidad del sueño que hacerlo junto a un perro. Aunque les encanta dormir, la actividad nocturna de los felinos es mayor y su sueño menos profundo. Además, al demandar el calor corporal, tienden a subirse al cuerpo para encontrar un mejor acomodo, por lo que es más probable que despierten a sus dueños en más ocasiones.
La falta de sueño y la salud sexual
Otro de los temas que suele preocupar es el sueño y la actividad sexual y por eso Merijn Van de Laar hace hincapié en que "no dormir lo suficiente puede ir en detrimento del deseo sexual y de la excitación en mujeres; mientras que el caso de los hombres, la falta de descanso lleva al sueño fragmentado y a la disfunción eréctil".
Dormir bien, según continúa, y en cantidades justas, promueve una mejor vida sexual y viceversa. "El sexo con otra persona puede ser muy beneficioso para el sueño, especialmente cuando se alcanza un orgasmo y se está emocionalmente satisfecho. La satisfacción sexual y la conexión amorosa conducen a una mayor seguridad psicológica, provocando que se duerma mejor", remarca este experto en sueño.
También tiene una explicación fisiológica, pues al tener un orgasmo se produce una liberación de oxitocina en el cuerpo, así como una disminución de cortisol, la llamada hormona del estrés: "Parece que los efectos tanto físicos como psicológicos del sexo, mientras sea satisfactorio, son naturales promotores del sueño", remata.
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