¿Deberías cortarle el pelo a un perro en verano? Cómo cuidar de tu mascota para que esté fresca
Nuestros mejores amigos no son inmunes al calor, aunque sus cuidados al respecto difieren de los nuestros.

Madrid-
El verano no es una época idílica para los perros. Especialmente para aquellos con mucho pelo. Lo que es una comodidad para el invierno resulta una carga pesada durante el estío, y es que ni sus propios mecanismos de regulación mediante la muda son, en muchas ocasiones, suficientes para lidiar con las altas temperaturas que se dan en España.
Es por ello que, cuando llega la canícula, nuestros cuidados deben ir enfocados a ayudarles a sobrellevar el calor. Igual que hacemos con nosotros mismos, o con las personas que queremos. La base está clara: procurarles siempre agua fresca que beber, evitar las horas centrales del día, ayudarles a resguardarse en un lugar fresco, aprovechar el amanecer o el atardecer para dar paseos más largos… Pero más allá de los cuidados básicos, una duda suele surgir: ¿debería cortarle el pelo a mi perro?
¿Se debe cortar el pelo a los perros en verano?
Aquí la respuesta es que depende. Algunas razas de pelo medio o largo sí que admiten recortes, aunque como norma general no se recomienda nunca raparlo al ras, pues puede alterar su aislamiento del calor y aumentar el riesgo de quemaduras solares. Por la misma razón, a los perros con pelo corto no se les debe rapar nunca.
Los especialistas de la tienda de mascotas Kiwoko señalan que los perros con doble capa de pelo suelen necesitar visitas a la peluquería canina cada tres o cuatro meses. En cambio, los perros de pelo medio, como los pastores alemanes o los teckels de pelo duro, admiten recortes en las zonas que más acumulan suciedad, como las patas y los faldones. En los perros de pelo largo, como los yorkshire terriers o los bichones malteses, se puede hacer un corte general al gusto del dueño, pero los expertos desaconsejan que sea excesivamente corto.
Un cepillado regular también ayuda
Además de mantener el pelaje a una longitud adecuada, el cepillarlo frecuentemente también puede ayudar a que nuestros mejores amigos no pasen demasiado calor. La idea es evitar que se acumule la muda u otros residuos, que suelen dificultar la función de aislante que tiene el pelaje de un perro. La frecuencia ideal la dictará la melena de tu compañero, pero hay una regla de oro que nunca falla: regálale un buen cepillado siempre antes del baño. Así deshaces cualquier nudo rebelde a tiempo y conviertes la rutina de aseo en un momento de complicidad entre ambos.
¿Cada cuánto se debe bañar a un perro?
El verano es una época dada a la aventura, con viajes a la playa o salidas de ruta por la montaña en busca del frescor. Son actividades muy divertidas para nuestros mejores amigos, pero en las que tienden a acumular arena, cloro, polvo u otra suciedad. En general, cuanto más largo sea el pelaje del perro, más baños pueden necesitar. No obstante, eso no implica que haya que bañarlos todos los días, ya que no son personas.
Por norma general, salvo que se haya revolcado en el barro o ensuciado de manera extraordinaria, lo ideal es no bañarlos más de una vez cada tres o cuatro semanas. Además, si el perro se ha dado un baño en el mar o en una piscina, no es necesario utilizar champú de nuevo. Basta con aclararlo con agua dulce para retirar el cloro o el salitre y secarlo con una toalla. Sobre todo, hay que prestar atención a la parte interior de sus orejas, pues la humedad podría causarle una otitis.



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