¿Es posible dejar de ser alérgico a tu mascota?
La convivencia con perros y gatos tiene numerosos beneficios, pero no todas las personas la pueden experimentar.

Zaragoza--Actualizado a
La alergia a las mascotas, especialmente a perros y gatos, puede resultar muy molesta. En los casos más intensos, llega a limitar de forma notable la vida social de quienes la padecen, ya que se trata de animales muy comunes en nuestro entorno cotidiano. Es habitual compartir con ellos espacios públicos e incluso visitar la casa de amigos o familiares donde también vive algún animal de compañía. En estas situaciones, un simple encuentro casual puede desencadenar estornudos, picor de ojos, congestión nasal o incluso crisis asmáticas, lo que lleva a muchas personas a evitar ciertos planes o entornos por miedo a los síntomas.
Por supuesto, la alergia impide disfrutar plenamente de su presencia. Según respalda la ciencia, convivir con un perro o un gato aporta numerosos beneficios para la salud física y emocional. Diversos estudios relacionan la convivencia con mascotas con menores niveles de estrés, más sensación de compañía y rutinas diarias más estructuradas. Por eso, muchas personas se preguntan si su alergia tiene algún tipo de cura o solución a largo plazo. La respuesta no es sencilla, pero sí existen opciones que pueden mejorar de forma muy significativa la calidad de vida de quienes son alérgicos.
¿Se puede curar la alergia a los gatos?
La alergia a los gatos no tiene una cura definitiva. No obstante, sí que existen algunos tratamientos que permiten reducir los síntomas, en algunos casos incluso permitiendo convivir con ellos. Hay que tener en cuenta que la alergia a los mininos es una reacción del sistema inmunológico producida por las proteínas presentes en algunas secreciones, concretamente la saliva, la orina o la caspa. Por ello, independientemente de las medidas que se tomen, la limpieza es clave para poder minimizar los riesgos de una reacción alérgica. Mantener la casa bien ventilada, aspirar con frecuencia y reducir en lo posible alfombras y textiles que acumulen alérgenos puede marcar una diferencia notable en el día a día.
En realidad, se han identificado hasta ocho tipos de alérgenos diferentes en los gatos. Por ello, cuanto más se conozca de la alergia más efectivos serán los posibles tratamientos. La inmunoterapia, esto es la aplicación de vacunas, puede ser muy efectiva para algunos alérgicos, hasta el punto de que los síntomas prácticamente desaparecen. Este tipo de tratamiento se prolonga durante varios años y, eso sí, requiere de un seguimiento médico.
No obstante, lo habitual es combinarla con medicación específica para tratar los síntomas (antihistamínicos, corticoides nasales, colirios, etc.). En cualquier caso, es recomendable que sea un especialista en alergología quien valore cada caso y determine qué combinación de medidas es la más adecuada.
¿Se puede curar la alergia a los perros?
Igual que sucede con los gatos, la alergia a los perros no posee una cura definitiva. Por ello, hay que enfocarlo como un problema crónico. No obstante, los síntomas sí que se pueden tratar con medicación, hasta el punto de que se conviertan en algo manejable. Llegando, en algunos casos, a hacer posible la convivencia con un can. Muchas personas descubren que, ajustando bien el tratamiento y tomando ciertas precauciones en casa, pueden mantener una relación cercana con su perro sin que la alergia condicione por completo su rutina.
Para ello, lo habitual es combinar un tratamiento farmacológico que puede consistir en medicamentos para controlar la rinitis, el picor o el asma con la inmunoterapia específica. Esta última consiste en administrar durante varios años pequeñas dosis del alérgeno para entrenar al sistema inmune y volverlo menos reactivo, de modo que muchas personas terminan necesitando mucha menos medicación y apenas notan síntomas en el día a día.
Además, claro, de llevar a cabo una limpieza exhaustiva que elimine los restos de sudor, saliva o caspa del perro, ya que son los causantes de las reacciones alérgicas en los humanos. También puede ayudar establecer ciertas normas, como evitar que el animal duerma en el dormitorio, lavarse las manos tras acariciarlo o cepillarlo en exteriores para reducir la cantidad de alérgenos dentro de la vivienda.

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