Cómo saber si tu perro tiene pulgas y cuál es el tratamiento más directo para eliminarlas
Estos parásitos encuentran en nuestros mejores amigos el ecosistema ideal para alimentarse. Eliminarlos requiere dedicación y minuciosidad.

Zaragoza-
A pesar de lo que diga el refrán, las pulgas no solo son un problema para los perros flacos. Lo cierto es que estos parásitos encuentran en nuestros mejores amigos el lugar perfecto para alimentarse, gracias a su frondoso pelaje, en el que se pueden camuflar a la perfección, y su alta temperatura corporal, la cual es ideal para ellas. Además, debido a su espíritu aventurero y juguetón, los cánidos no tienen reparos en adentrarse en aquellas zonas en las que los insectos están acechando. Por ello, necesitan de nuestra ayuda para deshacerse de estas huéspedes del todo indeseadas.
No en vano, las pulgas suponen una molestia evidente para nuestros peludos. Su picadura es suele causar una reacción alérgica grave en su piel, que se traduce en el característico con picor intenso que sufren, y que intentan aliviar por medio de rascarse compulsivamente, además de la pérdida de pelo. Además, al ingerir la sangre del animal, también pueden causarles anemia. Pero, además, las pulgas son vectores de enfermedades tales como la Bartonella, la tenia (en caso de que el perro ingiera una de las pulgas al intentar aliviar las molestias) o la Micoplasmosis hemotrópica. Por ello, en caso de que nuestro perro sufra de pulgas, es preciso saber cómo actuar.
Consulta con tu veterinario
Las pulgas pueden ser un problema serio para los perros, así que la consulta con el veterinario es mandatoria en estos casos. Si la infestación no es muy grande, quizá se pueda tratar de manera casera. Aún así, es importante que tu facultativo de confianza esté informado. Además, es el profesional encargado de recomendarte un antiparasitario adecuado para tu mejor amigo, ya sea en forma de pastilla, masticable o una pipeta para tratar su pelaje.
Sin embargo, matar los parásitos es solo la mitad del trabajo. En realidad, una infestación por pulgas posee dos vías de acción: el animal y la propia casa o entrono del animal. Hay que tener en cuenta que las pulgas se reproducen muy rápidamente, con la capacidad de poner entre 20 y 50 huevos al día. Por ello, tanto si nuestro peludo las adquirió dentro de nuestro hogar como si lo hizo en el exterior, el problema ahora está en casa.
Tratamientos contra las pulgas en nuestro perro
Más allá del antiparasítos que nos recomiende el veterinario, las pulgas necesitan de varios tratamientos adicionales para asegurarnos que nuestro perro queda libre de ellas. Hay que tener en cuenta que son animales acostumbrados a esconderse entre el pelaje de sus víctimas, así que la mayoría de tareas requiere de una aplicación meticulosa.
La primera medida es bañar al animal con un champú antipulgas y agua templada. Es importante utilizar guantes a la hora de aplicarlo. Durante el enjabonado, es importante prestar atención a las siguientes zonas: ingles, base de la cola, el lomo, vientre y abdomen, axilas, cuello y el área posterior de las orejas. Las pulgas suelen buscar zonas cálidas, húmedas, con piel fina o con pelo denso, por ello es importante realizar un baño dedicado. Además, muchos champús antiparasitarios pueden ser irritantes, por ello hay que tener cuidado para que este no entre en las zonas sensibles del can, esto es: interior de los oídos, boca y ojos.
Además del baño, también es recomendable cepillar al animal con un peine especial para pulgas. Estos suelen tener cerdas metálicas y están diseñados para eliminar tanto a los insectos como a los posibles huevos que haya adheridos a su pelo. Nuevamente, se trata de una tarea que requiere paciencia y concentración; pues es importante repasar todo el cuero cabelludo de nuestro peludo para asegurarnos que no queda ninguna pulga suelta.
Finalmente, sin convivimos con más animales, es necesario repetir estos pasos con todos ellos. No en vano, aunque las pulgas rara vez abandonan el cuerpo del animal que parasitan, sus huevos sí que pueden desprenderse del mismo, contaminando el entorno común y, por ende, llegando al resto de mascotas que pueda haber en la casa. Esto nos lleva al segundo punto.
Tratamientos contra las pulgas en casa
Si las pulgas han entrado a casa, es muy probable que los textiles que han estado en contacto con nuestro mejor amigo hayan sido impregnados de huevos o larvas, y por ende de pulgas que próximamente buscarán un nuevo cuerpo que parasitar. Es importante recordar que estos pequeños insectos son famosos por su capacidad de salto (alcanzan una vertical de 20 cm y una horizontal de 30 cm, lo que es impresionante dado su tamaño). Así que si nuestro mejor amigo tiene pulgas, llega el momento de desinfectar la casa.
Comenzando, claro, por aquellas telas que están en contacto con nuestro mejor amigo: su cama, manta, juguetes, etc. Si son viejos, lo más recomendable es tirarlos a la basura directamente. Si no nos lo podemos permitir, o son tan nuevas que preferimos intentar salvarlas, entonces se deben lavar a al menos 60 grados de temperatura para asegurarnos acabar con los posibles insectos que residan en ellas. Posteriormente ,es recomendable que el lavado a altas temperaturas se repita semanalmente hasta que se termine el ciclo.
Las pulgas suelen esconderse en lugares oscuros, tales como: ranuras, zócalos, bajo los muebles bajos, fibras de alfombras, moquetas, cojines y sofás. Por ello, además de una limpieza general, estos deben ser los principales objetivos en los que poner un mayor esmero. En el caso de alfombras y tapicerías, además de un aspirado profundo (con la posterior eliminación de la bolsa de la aspiradora), también es recomendable utilizar vapor a presión. No en vano, este elimina a los posibles huevos y larvas que allí se alojen.
El calor, en líneas generales, va a ser nuestro mejor aliado para deshacernos de estos parásitos en todas sus fases. Así, también lo emplearemos para desinfectar los peines que utilicemos para desparasitarlo y los accesorios de paseo habituales (como arneses, correas o collares de tela o nailon, excluyendo siempre los collares antiparasitarios y los artículos de cuero). En este caso, bastará con sumergirlos durante unos 15 minutos en agua a más de 60 grados (o recién hervida, en el caso de peines metálicos) junto con un jabón desengrasante, como el lavavajillas común, que romperá la protección del parásito y garantizará su eliminación.





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