¿Se puede considerar al gato como una especie invasora?

La inclusión del gato en el catálogo de especies exóticas invasoras de Polonia ha supuesto un debate acerca del supuesto impacto negativo que tienen los gatos en la diversidad biológica nativa.

Diversos estudios científicos consideran que el gato es una especie invasora cuya introducción en un ecosistema extraño para él puede tener consecuencias muy negativas siendo una amenaza para la diversidad biológica nativa

Y es que según uno de estos estudios —al que volveremos después— los gatos invasores salvajes en las islas son responsables de al menos el 14% de las extinciones mundiales de aves, mamíferos y reptiles, y son las principales amenazas para casi el 8% de las aves, mamíferos y reptiles en peligro crítico

A continuación, explicamos qué se entiende como “especie invasora”, desgranamos varios estudios que relacionan a los gatos salvajes y/o domésticos con las amenazas a la diversidad biológica nativa, así como las conclusiones a las que han llegado los biólogos sobre esta cuestión. 

¿Qué es una especie exótica invasora? 

gato como especie invasora
Un gato se sobre un poste de madera – Fuente: Pexels

La Ley española 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad define la especie exótica invasora (EEI) como “aquella que se introduce o se establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural y que es un agente de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor, o por el riesgo de contaminación genética”. 

El artículo 64 de esa ley creó el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras —una “herramienta dinámica susceptible de modificación permanente”— en el que se incluyen todas aquellas especies y subespecies exóticas invasoras que constituyan o puedan llegar a constituir una amenaza grave para las especies autóctonas, los hábitats o los ecosistemas, la agronomía o los recursos económicos asociados al uso del patrimonio natural. 

Dicho catálogo nombra cerca de 200 EEI divididas en diferentes secciones: hongos, algas, flora, invertebrados no artrópodos, artrópodos no crustáceos, crustáceos, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Entre estos últimos, se señalan animales como el mapache, la mangosta pequeña asiática o el cerdo vietnamita. Pero no está el gato. Sin embargo, un científico polaco sí incluyo este animal en el catálogo de especies exóticas invasoras de su país. 

El gato como especie exótica invasora 

gato como especie invasora
Varios gatos sobre un alféizar – Fuente: Unsplash

Woijciech Solarz es académico polaco de ciencias perteneciente al Instituto de Conservación de la Naturaleza de Polonia. Entre los últimos estudios en los que ha participado destacan Escenarios europeos para futuras invasiones biológicas y Una estrategia guiada por escenarios para el manejo futuro de invasiones biológicas

Una invasión biológica se define como la expansión de una especie exótica invasora que ocupa regiones en las que previamente no se encontraba, generando daños a las especies y al ecosistema receptor siendo una de las principales causas de pérdida de biodiversidad en el mundo, especialmente en ecosistemas geográficamente aislados, frágiles o degradados como pueden ser las islas. 

Esta invasión biológica arranca a menudo con un suceso aparentemente intrascendente como el transporte accidental o deliberado de dicha EEI, desde una jaula de aves en un avión a las larvas de un crustáceo en un barco. Pero una vez que esas especies llegan a un ecosistema extraño para ellas, su presencia y expansión pueden tener perniciosas consecuencias

¿Puede el gato ser responsable de una invasión biológica? A menudo se cita el singular caso de la especie de ave Xenicus lyalli, un pequeño paseriforme que se encontró históricamente en toda Nueva Zelanda pero que finalmente quedó instalado tan solo en la isla de Stephens en el estrecho de Cook.  

Cuando llegó un nuevo farero a la isla con toda su familia, incluyendo una gata embarazada de nombre Tibbles, se responsabilizó a esta introducción en la isla de la gata y su posterior camada como responsable de la extinción de esta ave o, al menos, de la colaboración en su extinción.  

gato como especie invasora
Un gato camina con sigilo por un parque – Fuente: Unsplash

Wojciech Solarz no expuso este ejemplo no confirmado científicamente para justificar la inclusión del gato en la lista de especies exóticas invasoras, pero sí se vio obligado a realizar diversas declaraciones cuando el pasado verano apareció una nueva actualización del catálogo polaco de EEI que ya contaba con 1786 especies.  

Solarz declaró que existe un creciente consenso científico de que los gatos tienen un impacto dañino en la biodiversidad dada la cantidad de aves y mamíferos que cazan y matan. El estudio ya referido firmado por diversos científicos —entre los que se hayan varios profesionales que trabajan en las Islas Canarias que, por su condición de islas, son entornos altamente frágiles, como hemos visto— afirmaba que los gatos son responsables de la muerte de entre 1.400 y 3.700 millones de aves.   

A pesar de los datos, la polémica sobre la inclusión del gato en el catálogo polaco de EEI llevó a la Academia Polaca de Ciencias en la que trabaja Solarz a emitir un comunicado explicando con detalle su postura:

«El gato doméstico Felis catus fue domesticado probablemente hace unos 10.000 años en la cuna de las grandes civilizaciones del antiguo Cercano Oriente, que se extendía desde el valle del Nilo hasta el sur de Mesopotamia. Por tanto, desde una perspectiva puramente científica, en Europa, y por tanto también en Polonia, puede considerarse una especie exótica»

gato como especie invasora
Un hombre alimenta unos gatos en la calle – Fuente: Pexels

Así mismo, la Academia Polaca de Ciencias señalaba su posición acerca de por qué el gato no está incluido en la lista de EEI de la Unión Europea: 

«Debido a la presencia masiva de esta especie en la cría doméstica, así como en el entorno natural, es poco probable que la inclusión de un gato doméstico en la lista de la UE prevenga, minimice o mitigue su impacto de manera efectiva»

Pero a la hora de referirse específicamente al gato doméstico, se matiza:  

«Las disposiciones de la ley relativas, entre otras cosas, a la necesidad de solicitar un permiso o de realizar acciones correctivas, incluyendo la eliminación, aislamiento y control de la población, no se aplican al gato doméstico. La inclusión del gato doméstico en la base de datos, menos aún, no puede ser utilizada para justificar ningún comportamiento ilegal en relación con esta especie, como los intentos arbitrarios de limitar su número». 

Para concluir ofreciendo consejos sobre la adecuada crianza de los gatos domésticos:

«Uno debe esforzarse, de conformidad con las normas existentes relativas, entre otras cosas, al bienestar animal para reducir los efectos adversos del gato doméstico sobre la biodiversidad y los ecosistemas. Una de las formas más sencillas es limitar el tiempo que los gatos permanecen fuera de los espacios cerrados durante la temporada de reproducción de las aves. También se deben promover programas para reducir la falta de refugio de los gatos»

¿Están amenazados nuestros gatos domésticos? 

Gato
Un gato en un sofá – Fuente: Unsplash

El impacto mediático en Polonia de la inclusión del gato en el catálogo EEI llevó incluso a Solarz a aparecer en televisión en un debate en el que estuvo presente la periodista y veterinaria Dorota Sumianska, experta en vegetarianismo y derechos de los animales

Uno de los momentos más relevantes del debate llegó cuando Sumianska alegó: “Pregunte si el ser humano está en la lista de especies exóticas invasoras”, poniendo voz a miles de personas que se sintieron atemorizadas ante la inclusión del gato como especie invasora y las supuestas amenazas que ello podría suponer para sus animales, pese a la aclaración de la Academia Polaca de Ciencias. 

De cualquier forma, que el ser humano se haya acostumbrado a tener la compañía de gatos — y que los queramos mucho— no debería oponerse a que los científicos intenten hacer su trabajo lo mejor posible, siempre teniendo en cuenta que ellos, como cualquier otro profesional, también se pueden equivocar. Pero lo que parece evidente es que diversos estudios científicos apoyan las conclusiones de Solarz y la Academia Polaca de Ciencias.  

Otro debate diferente, y aún pendiente de desarrollar, trataría sobre los métodos para controlar el impacto negativo que pueden tener los gatos —especialmente los salvajes y callejeros— en el ecosistema, un debate delicado, pero también necesario, si nos atenemos a los datos y conclusiones científicas. 



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