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Calatrava gana la batalla en Bilbao a Isozaki

Será idemnizado con 30.000 euros por haberle "modificado" su obra del puente Zubi Zuri

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Santiago Calatrava es uno de los arquitectos más polémicos del mundo, y en Bilbao, además, una pesadilla para el Ayuntamiento. La Audiencia Provincial de Vizcaya ha condenado al Consistorio y a promotoras privadas a indemnizarle con 30.000 euros por 'modificar' su obra del puente Zubi Zuri, al unirlo a una pasarela peatonal diseñada por otro arquitecto estrella, el japonés Arata Isozaki.

Esta resolución es el último capítulo de una polémica que estalló en febrero de 2007, cuando el arquitecto valenciano presentó una demanda por la reforma de su puente y la eliminación de una barandilla. Entonces, el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, explotó con una declaración de lo más expresiva: 'Ya está bien de la dictadura del señor Calatrava'. Y ahora no piensa hincar la rodilla y recurrirá ante el Tribunal Supremo la sentencia condenatoria. 'Es muy pro arquitecto', se quejó en rueda de prensa.

La cuestión a dilucidar, y sobre la que también se centra dicha resolución judicial, es qué debe prevalecer en este tipo de infraestructuras urbanas a la hora de plantear su reforma: el interés público o la propiedad intelectual del autor.

La Audiencia Provincial de Vizcaya estima que, en este caso, el 'derecho moral' del arquitecto valenciano prevalece sobre el 'interés general' de los ciudadanos.

Interés público o diseño

Esta resolución contradice la adoptada en noviembre de 2007 por el Juzgado Mercantil número 1 de Bilbao, que de-sestimó la primera demanda de Calatrava con el argumento de que el interés público estaba sobre su derecho como autor. El Tribunal Supremo tendrá así la última palabra.

La pena de la Audiencia vizcaína satisface de algún modo a ambas partes. La defensa de Calatrava se mostró 'satisfecha' por el reconocimiento del derecho a la propiedad intelectual, mientras que el alcalde de Bilbao se felicitó de que la indemnización no sea de tres millones y el derribo de la pasarela de Isozaki, como pidió el arquitecto. 'Es una autocomplacencia intolerable y desmedida del actor', rebate el juez en el auto.