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José Bros cumple 20 años de carrera con un concierto hecho "desde el corazón"

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El tenor barcelonés José Bros (1965) celebra mañana con un concierto en el Teatro de la Zarzuela sus 20 años de carrera, un tiempo en el que ha aprendido a no anticiparse, a poner "el limitador" en sus emociones, a no cejar en su ambición de mejorar cada día y a no tolerar a los directores maleducados.

Pero, según ha explicado hoy en la Zarzuela, en Madrid, en un encuentro con los medios, la enseñanza más importante ha sido mimar su voz: "ella me ha encontrado a mí y cuando termino de cantar una obra me dice 've con cuidado' o 'qué buen masaje me has dado hoy, podrías empezar de nuevo'".

Por eso, "en este momento de madurez vocal", cree llegado el momento de adentrarse en Verdi, "no 'Aida' o 'Il trovatore' -matiza-, pero sí girando hacia tenor lírico", "definitivamente" su tesitura, después de muchos años dedicado al repertorio belcantista.

"Mi voz me lo pide. Tengo la inquietud de transmitir", apostilla el tenor, que también va a hacer "mucho hincapié" en la música francesa, debutando en títulos como "Romeo y Julieta", el próximo 19 de noviembre, en Bilbao.

Lo más "desagradable" cuando interpreta es "ponerle el limitador" a la emoción, para no permitir que le arrastre al punto de no poder decir una palabra: "en la voz se refleja todo, los disgustos y la felicidad".

Para celebrar los 20 años de su debut -el 15 de noviembre de 1991 con "Don Giovanni", en Sabadell- ha escogido un programa "desde el corazón", que combina la parte más sentimental -con canciones que interpretaba cuando era niño con su padre- con su amplio conocimiento de zarzuela.

En el primer grupo ha elegido "Amapola", "El día que me quieras", "Granada", y "Canto porque estoy alegre", de Antón García Abril, con la que ha querido cerrar el recital, en el que estará dirigido por José María Moreno, que debuta en la Zarzuela con preludios "populares y brillantes, que tocan el corazón" como "El tambor de granaderos" o "La revoltosa", ha detallado el maestro.

Las zarzuelas serán "Flor roja", de "Los gavilanes"; "Por el humo se sabe dónde está el fuego", de "Doña Francisquita"; "La roca fría del calvario", de "La dolorosa", y "Mujer de los ojos negros", de "El huésped del Sevillano".

"Estos 20 años se han pasado volando. He estado en muchos teatros, me he casado, he tenido dos hijos y pérdidas en la familia... y veo que el tiempo cada vez pasa más rápido por ello estoy aprendiendo a no anticiparme, a disfrutar más del presente porque nadie puede predecir lo que va a pasar".

La ópera le parece un trabajo "muy complejo, intenso, largo y trabajoso" pero también muy satisfactorio y aunque no quiere desvelar qué prepara para el Teatro Real ya tiene "algo" previsto.

Asegura que siempre ha tenido "la suerte" de debutar con obras que le atraían pero que cuando empezó nunca imaginó que iba a cantar un repertorio tan exigente como "I puritani" o "El pirata" -que editará en disco la próxima primavera-.

Por experiencia sabe que es "muy fácil" acomodarse, "y estar haciendo todo el año 'Lucia di Lamermoor'", pero su carrera, afirma, está basada "en el esfuerzo", en el propósito decidido de mejorar cada temporada.

Lo que pide "el 98 % de las veces" ante una nueva producción es "buen ambiente" y que el director de escena no pretenda "equilibrismos" complicados y que, le pongan lo que pongan para el papel, esté "guapo y elegante".

Lo que no tolera, revela, es la mala educación, algo que no ha soportado nunca porque, afirma rotundo, "hay que venir con los deberes hechos y aprenderse a comportar".

"Lo bonito de la música -añade- es ser elástico, flexible, y mantener ese tira y afloja sin que se parta nada".

Concha Barrigós.