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Los megayacimientos de gas de Euskadi chocan con los ecologistas

El combustible fósil es más contaminante que el carbón

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Con meses de retraso respecto a Francia, la polémica sobre el gas de esquisto estalla en España. El lehendakari, Patxi López, desveló el viernes la existencia en el sur de Araba de un yacimiento de 180.000 millones de metros cúbicos de este gas no convencional, suficientes para satisfacer la demanda española de gas natural durante cinco años.

Pese al entusiasmo de López, que hizo su anuncio antes de pronunciar un discurso en el Petroleum Club de Dallas (EEUU), este tipo de gas se encuentra en el punto de mira de organizaciones científicas y ecologistas. El 30 de junio, Francia se convirtió en el primer país del mundo en prohibir la técnica de extracción del gas de esquisto, tras un debate nacional sobre su potencial contaminante.

Ecologistas en Acción critica las emisiones de CO

A diferencia del gas convencional, almacenado en grandes bolsas subterráneas, el gas de esquisto está infiltrado en materiales arcillosos a profundidades de hasta 2.000 metros. Para extraerlo es necesario perforar un pozo con forma de L, e inyectar en él un cóctel de agua y químicos con posibles fugas a los acuíferos, como ya ha ocurrido en EEUU.

La organización Ecologistas en Acción denunció ayer que el proyecto de Araba 'degradará de manera irreversible el entorno y sus acuíferos' y 'aumentará más todavía la contribución española [...] al calentamiento global'.

Tras meses en los que la Administración de Barack Obama apostó públicamente por el gas de esquisto por sus supuestas bondades medioambientales, científicos de la Universidad de Cornell (EEUU) publicaron en abril un demoledor estudio que sugería lo contrario. El gas atrapado en las arcillas es básicamente metano, un gas con un efecto invernadero 105 veces superior al del CO2, litro a litro.

Francia prohibió en junio la técnica de extracción por sus riesgos asociados

Los autores del estudio, dirigidos por el ecólogo Robert Howarth, advertían de que en los pozos en los que se obtiene gas por fracturamiento hidráulico (con agua y químicos) se escapa entre el 3,5% y el 8% del metano. Según explicó Howarth, en un periodo de 20 años 'el gas de esquisto es peor que el gas convencional y es, de hecho, peor que el carbón y peor que el petróleo'. En EEUU, la producción de gas de esquisto ya representa casi el 25% del total de gas natural, cuando en 2004 era despreciable.

'Estamos ante un proyecto estratégico para el país, una garantía de sostenibilidad futura', declaró el viernes el lehendakari. En la actualidad, el 60% del gas que se consume en España procede de dos países inestables, Argelia y Nigeria.

'El proyecto no es automáticamente perjudicial', matiza una geóloga

La geóloga María del Carmen Comas, de Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (CSIC), pide no caer en el fatalismo. 'Si todo se hace bien, no tiene por qué ocurrir ningún accidente. Supone un riesgo, porque habrá que hacer muchos pozos, pero eso no quiere decir que el proyecto sea automáticamente perjudicial para el medio ambiente y la salud', tranquiliza Comas, con diez años de experiencia en la Universidad del País Vasco.