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Retrato robot Un mapa para predecir la corrupción política

El análisis de redes indica que se basa en grupos pequeños y que se pueden predecir los participantes en futuros escándalos

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Representación gráfica de la red de corrupción en 65 casos destapados en Brasil. Cada punto representa un individuo y las líneas indican las relaciones entre ellos. JOURNAL OF COMPLEX NETWORKS

La corrupción política se basa en pequeños grupos de no más de ocho personas en su origen, que funcionan en red y tienen una estructura modular que suele abarcar más de un escándalo de corrupción. Este es el retrato robot del comportamiento corrupto en política al que han llegado investigadores de varios países al analizar los escándalos de corrupción en Brasil durante los últimos 27 años desde un punto de vista original, no restringido a los efectos económicos.

Son conclusiones aplicables en general, que podrían permitir predecir casos de corrupción y tomar medidas para evitarlos, señalan los investigadores, que utilizaron el análisis de redes y la teoría de sistemas complejos para estudiar cómo evoluciona la red de corrupción a lo largo del tiempo. La similitud con el caso español, desde los numerosos casos de corrupción urbanística en ayuntamientos antes de la crisis a los grandes escándalos que se juzgan actualmente, resulta interesante.

Los investigadores crearon un modelo de red con 404 nudos (individuos) y los vínculos entre ellos, implicados en 65 casos bien documentados de corrupción en Brasil entre 1987 y 2014. El análisis de esta red muestra el mapa completo de las interconexiones entre ellos y revela muchos detalles de los escándalos.

El comportamiento corrupto en política limita el crecimiento económico, sustrae fondos públicos y promueve la desigualdad socioeconómica en las democracias modernas, señalan los investigadores, liderados por Haroldo V. Ribeiro, de la Universidad de Maringá, en la revista Journal of Complex Networks. Según el Banco Mundial, el dinero malversado por prácticas corruptas es de más de 2 billones de dólares anuales en todo el mundo.

“A pesar de las dificultades, del velo de secretismo que rodea la corrupción y frente a los que intentan a toda costa preservar su anonimato y no ser detectados, mostramos que al aplicar los métodos de análisis de redes se revela lo fundamental del comportamiento corrupto en política”, ha declarado el científico esloveno Matjaž Perc a Phys.org.

La investigación ha observado cambios grandes en el tamaño del componente principal de la red y en la propia red, que se deben a la fusión de distintos módulos cuando se revelan nuevos escándalos o cuando cambian los gobiernos. El número de políticos implicados en la corrupción conocida oscila al compás del ciclo de las elecciones cada cuatro años en Brasil.

Según el Banco Mundial, el dinero malversado por prácticas corruptas es de más de 2 billones de dólares anuales en todo el mundo

El estudio cita varios ejemplos de la evolución e interconexión. En 1998 surgieron tres nuevos escándalos y uno de ellos, conocido como Dossie Cayman, reveló una conexión con dos módulos de la red de corrupción ya presentes en 1997. En 2005, de los cuatro nuevos casos de corrupción conocidos, uno, Escándalo Mensalao, estaba conectado con cuatro módulos de la red de 2004.

“Mostramos que la estructura dinámica de la red de corrupción política se puede utilizar para predecir con éxito los participantes en futuros escándalos”, aseguran los investigadores.

Para probar la potencia predictiva de la red, los investigadores aplicaron varios algoritmos diferentes con la intención de descubrir vínculos que faltaban y encontraron que entre dos y tres de los 10 individuos vinculados más probables cada año aparecieron en las etapas siguientes de la red de corrupción. Es posible así identificar a los pocos individuos que han jugado un papel protagonista en múltiples escándalos o lo harán en el futuro. La tasa de aciertos, sin embargo, no depende de cuándo se ha realizado el delito, sino de cuándo, y si, pasa al conocimiento público.

En su trabajo, los investigadores tuvieron ocasión de conocer en detalle el comportamiento corrupto y señalan que básicamente responde al interés propio de los corruptos, organizados en pequeños grupos que se forman en estructuras jerárquicas de segundo orden. Esto sugiere que los procesos de corrupción a gran escala son difícilmente manejables y que las personas tratan de maximizar la posibilidad de ocultar sus crímenes.

Los investigadores eslovenos que han colaborado con los brasileños en este trabajo “amenazan” con aplicar su método a estudiar los criterios que se están aplicando en su país para financiar la investigación científica, criterios que creen que responden a motivos políticos y no a la meritocracia, como sería lo justo. Lo importante es disponer de los datos, señala Perc, y eso es relativamente fácil cuando se trata de un sector público. Seguro que sus colegas esperan con interés las conclusiones que obtengan.