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Los robots cañís toman la Mostra

'Eva', de Kike Maíllo, se presentó ayer fuera de competición

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Eva, la primera película de robots del cine español, se proyectó ayer en la sección oficial de la Mostra, aunque fuera de competición. El filme, dirigido por Kike Maíllo y producido por la Escac barcelonesa, no sólo es uno de los proyectos de ciencia ficción más ambiciosos de la historia de nuestro cine, sino que se ha convertido en un éxito industrial antes de desembarcar en Venecia: Eva, que costó seis millones de euros, se ha vendido a más de 50 países.

Además los poderosísimos hermanos Weinstein se encargarán de distribuir el filme en EEUU, donde se estrenará con 600 copias. La cinta, protagonizada por Daniel Brühl, Alberto Ammann y Marta Etura, se verá en los cines españoles a partir del 28 de octubre.

Maíllo: 'El filme bascula entre los efectos especiales y el melodrama'

'Siempre había querido participar en una película de ciencia ficción, pero hasta ahora no me habían ofrecido ninguna', explicó el actor hispano-alemán Daniel Brühl (Malditos bastardos) en la rueda de prensa. 'Queríamos acercar Eva a los espectadores que no ven normalmente ciencia ficción. Se trata de un filme ambivalente que bascula entre el impacto de los efectos especiales y un contenido melodramático fuerte. Buscamos a dos públicos diferentes: a los aficionados al género y a aquellos a los que les gustan las películas emocionales', afirmó ayer Kike Maíllo.

Por su parte, la lucha por el León de Oro entró ayer en fase errática. La película italiana Quando la notte, de Cristina Comencini, provocó hilaridad durante el pase de prensa (y no era una comedia). Y la israelí The Exchange, de Eran Kolrin, más de un bostezo de sopor.

Brühl: 'Siempre quise participar en una película de ciencia ficción'

Un poco mejor resultó ser la película sorpresa de la competición (la Mostra siempre proyecta un filme sin previo aviso), la china People Mountain People Sea, de Cai Shangjun. Cuenta la historia de un tipo imperturbable que se recorre media China tratando de cazar al asesino de su hermano. El filme está basado en un caso real ocurrido en la provincia de Guizhou, una zona poco desarrollada del suroeste del país, donde, según han explicado los creadores del filme, la mayoría de los crímenes quedan sin resolver por la ausencia de policías. Y donde, como vemos en la película, los asuntos se despachan un poco a la manera del salvaje oeste.

People Mountain People Sea nos muestra una China donde reina el lumpen y la sordidez, los agentes de la ley son extremadamente corruptos, las infraviviendas son tendencia y las condiciones laborales van más allá de lo infernal. El problema es que el director se pasa de críptico y no acaban de quedar claras las peripecias de un fulano dispuesto a viajar hasta el fondo de la tierra para vengar a su hermano. Literalmente: la última parte de la cinta transcurre en una 'mina ilegal' en la que el obsesivo protagonista se pone a currar para estar más cerca de su objetivo.

Es posible que People Mountain People Sea, que parece haber llegado a la Mostra saltándose los controles de censura de las autoridades chinas, dé algún un problema a Shangjun cuando regrese a casa.