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El románico recupera su luz

El MNAC recupera el tenebrismo medieval de las iglesias con nueva iluminación y reduce en un 30% la obra expuesta

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Menos es más. Nada de maquillaje ni de complementos innecesarios. Sólo lo imprescindible para que cada obra tenga su espacio y recupere la espiritualidad que debía transmitir en las oscuras iglesias medievales de los Pirineos. Los conservadores y técnicos del Museu Nacional de Arte de Catalunya (MNAC) han trabajado durante cuatro años para presentar, con la dimensión que se merece, un fondo artístico único. Ningún museo del mundo cuenta un conjunto tan amplio de pintura mural románica como la del MNAC.

El objetivo del equipo de Maite Ocaña, directora del centro, era revisar toda la colección, restaurarla para conservarla en las mejores condiciones y trazar un recorrido más comprensible para el visitante. Por eso el orden del recorrido ahora es cronológico y estilístico, y se ha incorporado un documental que cuenta los orígenes de la colección que se remonta a 1919, y un vídeo que muestra el desprendimiento de una parte de las pinturas murales de la iglesia de Sant Joan de Boí mediante la técnica del strappo, realizado en 1978. 'Este vídeo nos ayuda a dejar claro que lo que exhibimos aquí, no son reproducciones sino piezas originales. Algo que todavía sorprende a muchos visitantes', contó ayer Ocaña en la presentación del nuevo recorrido.

Para reordenar y actualizar el discurso de esta colección, integrada por obras de los siglos XI, XII y XIII, se han vuelto a seleccionar las piezas. Lo que significa que el conjunto exhibido se ha reducido hasta en un 30%. El objetivo de esta medida era presentar la contemplación de las obras de una manera más asequible.

Conjuntos como los de Sant Climent y Santa María de Taüll han ganado visibilidad, gozan de una presencia majestuosa, casi escénica. El recogimiento de las salas y las piezas se acentúa con la iluminación. Ahora la luz es más tenue en el conjunto, pero mucho más directa y reveladora sobre las obras. Un cambio que devuelve el volumen a las piezas y las presenta más cercanas e impactantes. La renovación lumínica perseguía fines estéticos, pero además reportará al museo un notable ahorro de 7.000 euros al año en la factura de la luz.

Para realzar el valor de las pinturas murales (protagonistas indiscutibles del recorrido), los técnicos han sustituido el blanco de las paredes que las rodean por un gris que recuerda el color del muro sobre el que fueron pintadas hace diez siglos. Las lagunas (los fragmentos donde no se ha conservado la pintura) también se han manipulado. La pintura que las tapaba se ha limpiado, y se han tratado con arenas diversas para recordar el mortero original.

La pintura románica sobre tabla, la escultura y la orfebrería también cobran importancia gracias a la nueva colocación que las sitúa más próximas al punto de vista del espectador. En definitiva, la colección parece otra gracias a los cambios de iluminación, la nueva ubicación de las obras, y la restauración que se ha hecho en algunas de ellas para devolverlas a su aspecto original. 'El cambio es radical, aunque para muchos pueda ser imperceptible. Lo que hemos hecho es dar prioridad al contenido', resumió Cristina Mendoza, directora de las colecciones del MNAC.