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"Vas por la calle y te das cuenta de que todos somos Zara"

El libro del periodista Xabier R. Blanco sobre Amancio Ortega, 'De cero a Zara' acaba de ser traducido al chino tras 13 años en las librerías. 

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Una mujer pasa por delante de una tienda de Zara en Pontevedra. REUTERS

Sigue escribiendo a bolígrafo, poderosa fuente de inspiración. Tiene ese aroma a periodista antiguo y en su vida la imprenta siempre será una princesa como su hija de 16 años. Así de deprisa va la vida para Xabier R. Blanco (1973), inclasificable sin la nostalgia de ayer y el respeto por la escritura que lo diferenciará siempre. Incluso para escribir de un mito viviente como Amancio Ortega, cuya obra se está perpetuando en el tiempo. "Amancio me dijo un día que el libro no le disgustó".

Fue parte de su éxito, de su esfuerzo o de su vida. Nació para contar historias, para enamorarse de Borges y para que la vida le diese la razón. Su libro De cero a Zara vino al mundo hace 13 años y ya perdió el miedo a hacerse inmortal. La última gran noticia es que acaba de ser traducido al chino, lo que explica que no todos los amores se acaban. Son las cosas de la vida que a menudo nos permiten ponerlas de ejemplo. Resplandece el periodismo de investigación y el aroma a la calle. "La universidad está bien", rebate Xabier, articulista de La Región de Ourense. "Pero, como dice Amancio Ortega, el secreto es 'tienda, tienda y tienda'".

Su libro, 'De cero a Zara' se ha traducido al chino. ¿Le ha llamado Amancio Ortega para felicitarle?

Portada del libro 'De cero a Zara'

No, eso no se estila en la casa Inditex como tampoco llamarte para echar broncas; igual que Rosalia sí llamaba y echaba unas broncas a los medios q no veas... No, Inditex no me ha llamado nunca para echarme una bronca... No puedo recordar lo que no existe.

¿Y Amancio Ortega?

No, no, yo sólo hablé de esto una vez con él en 2010 y entonces me dijo que el libro no le había disgustado...

¿Y ahora en qué se parece su relación con él a la amistad?

No, no hay amistad. Si acaso, un trato cordial, pero amistad no, eso no es amistad. De hecho, hubo un día en el que hasta le robé una entrevista. Tuve esas cosas que tenemos los periodistas. Transcribí una charla que tuvimos sin su permiso y me acuerdo que titulé en el Xornal: "Voy a seguir trabajando hasta el final". A los meses, llamé a comunicación de Inditex para ver qué le había parecido y me contestaron: "Amancio dice que eres un chico audaz".

¿Qué sería de un escritor sin audacia?

Nada, imposible. Sería como una costurera sin máquina de coser o como aquello que me dijo Toshack con ese acento suyo aquella vez que le pregunté por Morientes: "Siempre he creído que era un gran jugador pero si sigue sin hacer gol es como un pub sin cerveza".

Su libro, 'De cero a Zara' sí tiene gol. Se editó en 2004 y sigue vivo. ¿Corre el peligro de hacerse inmortal?

La realidad es que sí sigue dando alegrías, va por su 13 edición, uno no podía imaginarlo y ahora pienso que va en paralelo al trabajo de Inditex o igual es porque se lo merecía (risas)

Xabier R.Blanco, autor de 'De cero a Zara', junto a Amancio Ortega

Todos merecemos más.

Fue un trabajo de investigación que duró dos años en el que Amancio Ortega no cerró ventanas, porque no impidió que hablase nadie de su entorno, pero tampoco abrió puertas, porque él no participó.

¿Qué aprendió?

Siempre me quedaré con esa pregunta. ¿Cómo se puede empezar de cero y llegar hasta Zara? ¿Cómo es posible que un simple dependiente llegue hasta ese extremo? ¿Dónde está la lógica? Pero entonces es cuando uno regresa a aquel día en el que un colega le preguntó a Amancio en su yate donde estaba el éxito de todo eso. "La universidad está muy bien", contestó, "pero el secreto es tienda, tienda y tienda".

¿Hasta qué punto Amancio Ortega es una obsesión para usted?

Siempre aparezco a su lado en cualquier búsqueda que se haga por Internet, y eso me recuerda que es mejor cobijarse con buenas sombras. Pero eso no es obsesión sino la seducción que produce un personaje así después de tantos años de anonimato en los que no se dejaba ver, no había fotografías suyas por ninguna parte. Si no fuera por eso quizás todo hubiese sido distinto. Era puro morbo y llegó a correrse el rumor de que Amancio Ortega, en realidad, no existía.

Entonces usted fue su descubridor.

No. Yo soy uno de sus admiradores. 

Si en 14 años usted no hizo amistad con Amancio Ortega, ¿es por qué ese hombre es inaccesible?

No, no, al contrario, cada vez se le puede ver más paseando por A Coruña, pero amistad no. No la concibo. Yo no puedo ser amigo de un tipo sobre el que escribo. Pero no porque sea Amancio Ortega: es que con un futbolista, con un político, me ocurre igual. Es suficiente con que la relación sea cordial. No hace falta más porque no puede ser más. Mire, fui muchos años periodista deportivo y creo que solo hice amistad con dos futbolistas: Rakitic y Patxi Salinas. Y me parece que fue porque no jugaban.

El fundador y primer accionista de Inditex. Amancio Ortega. AFP/ Miguel Riopa

¿Qué conversación le falta entonces con Amancio Ortega?

La biografía, escribir su biografía...

¿Y esa biografía podría empezar en un partido en la grada de Riazor?

No lo creo porque no es aficionado al fútbol... Debería empezar en la fábrica.

¿Acaso es usted un hombre de fábrica?

En realidad, sí. En realidad, soy un herrero que se encarga de moldear las palabras. Cada vez cuesta más trabajo que salga la metáfora oportuna. La única metáfora sagrada que conozco es la pelota, capaz de impedir hasta guerras. Es más, se podría decir que no hay guerras porque jugamos al fútbol.

Y porque podemos comprar en Zara.

Sí, sí y, aunque parezca una broma, le aseguro que así es. Mire, al principio la gente se quejaba de que era ropa de mala calidad y como reivindicación iba a comprar a Zara con bolsas de Adolfo Domínguez, de Purificación García. ... Ahora, sin embargo, la gente presume de comprar en Zara: vas por la calle y te das cuenta de que en el fondo todos somos Zara.

Etiquetas de Zara en pantalones de la marca en una fábrica de Inditex en Barcelona. REUTERS

¿Nunca le ofrecieron trabajar en el equipo de comunicación de Inditex?

No podría ser. Sería demasiado extraño: yo soy periodista.

Los periodistas también se reinventan.

Pero es difícil. No sé ni tan siquiera como se puede salir de esta red que me ha atrapado llamada periodismo. García Márquez decía que no ha ganado un duro que no procediese de las letras. Yo puedo decir lo mismo. Tengo esa capacidad de resistencia que quizás me impide imaginarme algún día al otro lado del mostrador engañando a otro compañero. Porque en realidad eso es lo que hacen los equipos de comunicación. No valgo para eso. Y si algún día me lo dijeran, no sé. El propio equipo de Inditex es la prueba: comunica para comunicar nada. No me imagino yo ahí.

¿Y si se lo hubiera pedido Rosalía con el empuje que tenía?

Mire, de Rosalia todavia recuerdo aquella vez que me llamó su secretaria: "Rosalia quiere verte". Y voy y me tuvo media hora de reloj echándome una bronca porque había publicado una foto de su infancia. Y al terminar, después de aguantar todo eso, va y me dice: "¿Me podrías pasar la foto?". Pero es que aquella mujer era así: te podía decir que no quería que escribieses su biografía y lo estaba deseando.

¿Qué sentido tiene ser escritor en el mundo de hoy?

Es una excelente pregunta que me hace recordar esa cita de Borges: "No me gusta viajar, me gusta haber viajado". Creo que a mí me sucede algo de eso. Más que escribir, prefiero haber escrito porque escribir es duro como la mina o el campo. No a nivel físico pero sí mental. Hay momentos en los que la página en blanco te pone en aprietos. Quieres pero no puedes. No sabes cómo continuar y, sin embargo, continúas. Al final, te preguntas por qué.

¿Su libro 'De cero a Zara' le ha dado tanto dinero como prestigio o felicidad?

No, no, de ninguna manera... No es ningún secreto que los escritores van al 10% de las ventas de cada libro, porque así son los derechos de autor....

¿Llega a fin de mes un escritor?

Gracias al trabajo periodístico, sí. Pero, de lo contrario, no, no podría de ninguna manera. Quizás si hiciese dos o tres libros al año, no sé, pero entonces temo que no sería como es. Me importa la piel, el alma de lo que escribo, y eso lleva tiempo.

¿Volverá a escribir de Inditex?

Habíamos hablado de Marta, una de las hijas de Amancio, pero será Pablo, Pablo Isla, que ya está en el horno y puedo prometer que esta vez ya sí será el último sobre Inditex.