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La derrota ya no es bella

España no venga la derrota de Pekín. Un tapón de Durant a Rudy certifica la victoria de un Dream Team que encontró su identidad

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Dos años después, la derrota dejó de ser bella. El eslogan queda para el recuerdo. Para aquel día de Pekín en el que España y el Dream Team fusionaron el baloncesto para parir un partido irrepetible. En el experimento de esta noche, poco fue bello. Todo fue físico. La belleza engendrada en la NBA. Incluso el epílogo. Un tapón de Durant a Rudy que destripó la adrenalina de una remontada que sólo tuvo dos episodios de venganza (82-80 y 85-84, a falta de 28 segundos) ante un Dream Team que cambió la pose en su despedida de Madrid. Versión de intriga ante Lituania. Versión de medalla ante España.

Cualquier otro día, sin pasado al que reconfortar, sin ofuscar el presente con viejas rencillas, sin perderse en recuerdos que, desde Pekín, ya no tienen retorno, la estadística no se habría permitido tantos tachones. Borrones, correcciones, frases mal escritas, palabras deslabazadas. Incluso, por momentos, silencio. España no se conocía. Habituada a la armonía, al baloncesto de la sonrisa, ese que no transmite esfuerzo, los de Scariolo se ofuscaron con el mal catálogo. Tiros sin premio (2/12 en tiros de dos en el primer cuarto), defensas sin ajuste, negativa ante el rebote.

La ansiedad noqueó a los de Scariolo durante la primera parte

Tanto recuerdos removidos en estos dos años, tras la derrota más bella del baloncesto español, habían desestabilizado las emociones. Por eso, el día creció gris para la selección. Entablada en una guerra perdida para la eternidad. Los famosos pasos con los que Durant, Rose, Billups, Odom o cualquier antepasado del Dream Team empiezan sus acciones. Una bula, que le concede el arbitraje FIBA, con la que los americanos encontraron su identidad como grupo. Siempre con el físico como premisa básica. Saltos para todo. Para anotar; para fallar; para tapar huecos, para dar la nota.

En esta ‘versatilidad', el Dream Team empezó a correr en el marcador (3-16, min. 6) Al arrebato de Durant, siempre la primera opción de tiro, de pase, de esfuerzo en el dibujo de coach K, el resto empezó a sumar intangibles, mientras España se ahogaba en su ansiedad. Sin puntos, ni dominio en el one to one, el argumento desequilibrante para España en el análisis de Krzyzewsky, con cada balón obligando a un ejercicio de oficio, los de Scariolo empezaron a dejarse llevar por una propuesta que no domina.

Los americanos domaron la reacción con su basket físico

España anota a lo España. Con Navarro activando bombas o Marc Gasol desestabilizando en la pintura. Así llegó el Mundial en Japón, la plata en Pekín o el Europeo de Polonia. Con una identidad propia, sin necesidad de canastas saltimbanquis, decoradas con los rectificados de los americanos.

La aparición de Ricky y Felipe encauzó la versión. Con Ricky, por su descaro. Su magia es tan grande como su jeta ante jugadores que aparecen en su futuro de NBA. En su velocidad y el oficio de Felipe en la zona, España se quitó complejos. Enterró la nostalgia y la venganza, para centrarse en el presente. Desestabilizar al Dream Team con su versión defensiva. En el sacrificio, los de Scariolo empezaron a recobrar su molde (53-55, min. 25) Convertido el partido en un juego de escapada y caza, los puntos de Navarro estrecharon el marcador (70-74, min. 35) para creer en una victoria que hubiera sido bella.

85 - España: Calderón (-), Navarro (20), Rudy (5), Garbajosa (4), Marc Gasol (17) -cinco inicial-. Ricky (7), San Emeterio (-), Mumbrú (3), LLull (4), Vázquez (8), Felipe Reyes (16) y Claver (1)
86 - Estados Unidos: Rose (13), Billups (10), Iguodala (4), Durant (25), Odom (12) -cinco inicial-. Chandler (3), Gay (4), Gordon (-), Westbrook (8) y Curry (7)

Árbitros: Arteaga, Bultó y Goble. Sin eliminados.

Caja Mágica: 10.000 espectadores.

Incidencias: Durant, jugador del partido