Publicado: 07.06.2014 08:00 |Actualizado: 07.06.2014 08:00

De la 'gran manzana' al Mundial

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"Yo hubiera hecho lo mismo", explica José Luis Morales, que hace doce años también vivió su experiencia en el fútbol americano. Jugó en Boston, en el New England Revolution, y regresó encantado. "Porque allí se busca el espectáculo a toda costa, sin dramatismo de ninguna clase. Nada que ver con Europa. Allí, sales a competir, porque el americano en sí es un elemento muy competitivo, pero no a jugarte la vida. Allí, por ejemplo, no hay descensos. Así que imagino que David Villa ha de ser muy feliz. Y, si va a estar tres años, no dudo de que vendrá con el idioma dominado, que también es otro valor añadido".

Hace años, Morales seguramente se hubiese referido a un futbolista en el ocaso. "Yo mismo me fui muy tarde a EEUU como antes había pasado con Pelé, con Cruyff, con Beckenbauer...". Sin embargo, el hombre, que ahora va a cruzar el charco, es un futbolista que acaba de jugar una final de la Champions y que es uno de los tres delanteros convocados para la selección por Del Bosque.

"Villa se va en un muy buen momento para él, con fuerza para seguir compitiendo en Europa""Comprendo que no parezca lo más normal, pero la realidad es la que es. Villa se va en un muy buen momento para él, con fuerza para seguir compitiendo en Europa", insiste Morales que, antes de marchar a Boston, jugó en el Real Madrid o en el Sporting. "Pero, a veces, hay otras prioridades en la vida y lo que Villa vivirá en Estados Unidos estoy convencido que será inolvidable".

En realidad, ya ha empezado a serlo, porque en estos días emerge una pantalla gigante con la fotografía de David Villa como si se tratase de Frank Sinatra. Lo hace en Penn Plaza, en uno de los rascacielos emblemáticos de Nueva York, al lado oeste de Manhattan. Y ya no sólo es esto, sino que el nombre de Villa ha ocupado páginas en diarios tan prestigiosos como The New York Times o The Washington Post, donde el fútbol suele ser una cosa menor.

Pero Villa, a los 32 años, se aleja de toda esa legión de viejos dinosaurios que en los últimos 40 años, desde Pelé, llegaron a la MLS (Mayor League Soccer) en el ocaso. "Nosotros no lo veremos, pero llegará el día en el que el fútbol cogerá el impulso que merece en Estados Unidos", insiste Morales. "Una buena idea de que ya no se conforman con nombres, sino de que buscan gente competitiva es Villa".

La prueba está en esa fotografía en el Penn Plaza, absolutamente reciente, con el delantero de espaldas, con el número 7 de la selección. Villa también apuesta fuerte. Sabe que el día que España se marche del Mundial ya no volverá a jugar partidos tan competitivos. Es más, primero vivirá una experiencia en Australia durante tres meses y después volará a Nueva York para alistarse en el recién creado City.

Pero hace ocho años Zidane ya demostró que el Mundial puede ser el último gran servicio en la vida de un futbolista y de que uno puede alejarse de la elite al nivel de los mejores. Todo es cuestión de voluntad. Zidane eligió entonces el Mundial de Alemania 2006 para retirarse. Tenía 34 años y la certeza, que mantuvo para siempre, de que ya no jugaría en ninguna parte. No importó que hiciese un Mundial extraordinario. No importó que fuese el mejor '10' del campeonato. Tampoco importó que condujese a Francia hasta la final frente a Italia que, por cierto, no perdió hasta la tanda de penaltis frente a Italia. Zidane, por encima de un resultado, marcó un ejemplo que ahora no sólo pretende igualar Villa con España. También el viejo Lampard, semifinalista de la Champions con el Chelsea, quiere llegar hasta donde nunca llegó con Inglaterra en el Mundial antes de irse a Estados Unidos.