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La pintura salvadora

Una línea azul cien por cien ecológica marca los trazados

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Cualquiera de los 59 esquiadores que completaron el lunes la prueba reina del esquí alpino, el descenso masculino, conoce de memoria los más de tres kilómetros de pista. Por eso, poco antes de asomar por el portillón, entran en una especie de trance y visualizan el recorrido. Horas antes, un ejército de pisteros y cuidadores preparan hasta el último detalle en la pista. Unos derrapan para evitar los baches, otros aseguran las redes de protección y unos pocos, por delante, bajan con un depósito de plástico colgado a la espalda conectado a un pulverizador con el que colorean los exteriores del trazado de color azul.

'Son referencias parciales, de un día a otro no se pintan en el mismo lugar'

'Esta pintura se utiliza sobre todo en pruebas de velocidad pura desde 1993', cuenta Luis Roig, delegado técnico de la FIS en la Copa del Mundo. 'Antes poníamos ramitas de pino trinchadas en el suelo y en los laterales otras aún más pequeñas para orientar a los esquiadores. Pero era muy costoso y laborioso de preparar, así que con el paso del tiempo se optó por la pintura'. Los primeros compuestos levantaron protestas ecologistas, así que evolucionaron hasta el tinte actual, cien por cien ecológico, que no causa daño al entorno. 'Es una mezcla de colorante y agua de aproximadamente cinco gramos por cada 25 litros. Lo extendemos por la pista con una pulverizadora eléctrica o manual, la pintura se diluye a las tres o cuatro horas y no causa ningún daño a la nieve ni a la montaña', añade.

'Al principio sólo la utilizábamos para entrenar cuando había niebla, o nula o escasa visibilidad, pero año tras año la utilizamos cada día más. Y no sólo en descenso, también en súper y en gigante para marcar la curva de la puerta interior', explica Isidoro Ruiz, entrenador de Rocío Delgado, la representante española en esquí cross.

La pintura no es una referencia de línea para el esquiador, sino una guía del relieve de ayuda en los puntos delicados. 'Como los saltos o los cambios de rasante, en donde se pinta un poco más en la recepción y en la salida del salto. En el esquí cross o en el snowboard cross, se marcan incluso los peraltes, los dudbi, los bumps doblese_SDRq (en el argot, formas específicas de la nieve simulando bañeras grandes alargadas).

'La pintura se lleva la cera de los esquís, pero ayuda más que daña'

Los esquiadores se han acostumbrado a esta pintura azul y, aunque no como referente básico, la consideran muy importante. Lo asegura Carolina Ruiz, la representante española en el descenso de esta tarde: 'Es importante, ayuda muchísimo cuando no hay visibilidad o hay estos días de luz plana. Por ejemplo, si no ves bien en un salto, no sabes cuándo vas a tocar el suelo. En ese momento, la pintura es una buena ayuda. Pero eso son referencias parciales, porque nunca has de olvidar que de un día para otro no siempre la pintan en el mismo lugar. A lo mejor tomas la referencia de una curva en el entrenamiento en un punto concreto y, al pintar al día siguiente el trazado, no es el mismo y ya no te sirve. Así que yo nunca trazo una curva basándome en la pintura, porque no es una línea de seguridad, sino sólo una pista del relieve. La línea la marca el esquiador, no la pintura'.

La parte más impopular del tinte es que se lleva la cera de la suela de los esquís. En la alta competición, un buen encerado es la clave de la victoria. Por eso genera una queja benévola. 'Sí, es verdad, daña la cera de los esquís, aunque un poquito, no gran cosa. No se pinta como para que elimine todo el encerado, en general ayuda más que daña', concluye Carolina.