Publicado: 20.05.2011 08:30 |Actualizado: 20.05.2011 08:30

Los abortos clandestinos sobreviven a la Ley del Aborto

Las interrupciones con un protector de estómago crecen en las inmigrantes por falta de información

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"Introduzca cuatro píldoras en su vagina y tome cuatro más por vía oral con un vaso de agua. Si después de 24 horas no ha sangrado, vuelva a introducirse otras cuatro pastillas dentro de la vagina, lo más profundo posible". Los comprimidos a los que se refiere el usuario del foro de internet que da este consejo son un protector estomacal, el misoprostol, que en España se comercializa con el nombre de Cytotec (Pfizer). Tomado en dosis muy elevadas provoca un aborto.

Diez meses después de que entrara en vigor la Ley del Aborto, esta práctica, que llegó a España hace unos años con las inmigrantes latinoamericanas, no sólo se continúa realizando sino que, al menos en la Comunidad de Madrid, tiene cada día más adeptas. El desconocimiento de la legislación española justificael fenómeno.

"La tendencia está al alza. Tenemos constancia de ello por lo que cuentan las chicas. A veces les cuesta contártelo, pero acaban sincerándose", explica la presidenta de la Asociación de Planificación Familiar de Madrid, Alexa Segura. "Sabemos que sucede y que va en aumento, aunque lleguen menos inmigrantes", constata el presidente de la Fundación de la Sociedad Española de Contracepción (Sec), Ezequiel Pérez Campos. La práctica está extendida en todo el Estado. "Al menos en Catalunya no hay un repunte, pero se mantiene", añade el presidente de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (Acai), Santiago Barambio.

Alexa Segura explica que cada año, una treintena de mujeres, todas latinoamericanas, pasa por su consulta confesando que ha intentado abortar con misoprostol. Sobre todo proceden de República Dominicana, Ecuador, Colombia, Paraguay y Uruguay. No existen datos sobre cuántasféminas recurren a esta técnica clandestina.

Los expertos alertan del peligro del uso del fármaco sin control médico

Pero lo que no se ve da una mayor dimensión al fenómeno. Segura recuerda que sólo acuden a los centros de planificación familiar o a las urgencias médicas cuando tienen algún problema: cuando el fármaco no ha causado el efecto deseado, cuando el sangrado es excesivo o cuando están angustiadas por saber si realmente funcionó y demandan una ecografía. A estas hay que sumar las mujeres que sí consiguieron abortar sin pasar por el circuito sanitario.

Ana (nombre ficticio) recurrió al misoprostol después de que su médico de cabecera le negara tramitarle un aborto, cuando estaba embarazada de seis semanas. Ya han pasado cuatro meses. "Por lo visto, la doctora no se había enterado de que la Ley del Aborto sí lo permite", denuncia con sorna Ana. Nació hace 24 años en República Dominicana y lleva ocho viviendo en San Sebastián. Ana tiene una niña de 1 año y pareja estable, pero no podía asumir tener otro hijo.

Tras recibir la negativa de su médico, Ana encontró en internet una asociación de mujeres que pensaba la ayudarían a interrumpir su embarazo. No fue así. Al contrario. "Me insistieron en que siguiera adelante, que tuviera al bebé para que una familia pudiera adoptarlo. Pero yo tenía claro que no podía hacerlo, estaba desesperada", confiesa.

Ana recurrió a las pastillas cuando su médico se negó a tramitarle el aborto

Fue así como Ana decidió recurrir al método más extendido en su país. No podía esperar más y no tenía dinero para pagar la intervención por su cuenta. Llamó a su abuela en República Dominicana y esta le envió, al cabo de unos días, varias cajas del medicamento. En República Dominicana el medicamento se vende sin receta. En España se necesita prescripción.

Desde que apareció este fenómeno, las farmacias no dispensan ni una sola cajetilla sin requerimiento médico. "Antes, lo dábamos a quien nos lo pidiera, en un caso extremo, aunque no tuviera receta. Pero cuando empezamos a saber que se utilizaba para abortar, cortamos el grifo", explica una boticaria madrileña.

"Tomé 30 y pico Cytotec, pero no funcionó, no sangré", relata Ana. Esperó unos días, pero nada ocurrió. Entonces volvió a su médico de cabecera, que ratificó aún con más vehemencia el embarazo era más avanzado su negativa a tramitar el aborto libre y gratuito hasta las 14 semanas de gestación que marca la ley.

Así que Ana siguió buscando ayuda. Estaba embarazada de 16 semanas cuando consiguió que la escucharan en otra asociación. En Euskadi no había forma de abortar, así que se desplazó a Madrid. Tuvo que sacarse una tarjeta sanitaria provisional como desplazada y así, finalmente, acabó con un embarazo que no deseaba y que la angustió desde el día que se dio cuenta de que el método anticonceptivo que usa con su pareja falló.

Ana recurrió al Cytotec cuando agotó todas las vías. Pero no es lo más habitual. El desconocimiento de la Ley del Aborto suele empujar a las mujeres inmigrantes de latinoamérica a usar los métodos tradicionales de sus países.

El barrio madrileño de Cuatro Caminos es uno de los más poblados por inmigrantes latinoamericanos. En sus peluquerías, en sus bares, las mujeres confiesan conocer el Cytotec. Cuentan que tienen una amiga, una conocida, que tomó las pastillas. Pero, en general, muestran desconocer que la nueva Ley del Aborto permite el aborto libre y gratuito hasta las 14 semanas. "Te tienen que hacer un test psicológico y entonces deciden si puedes abortar o no", asegura Sharo, dominicana de41 años. "¿Entonces es gratis?", se sorprende Ive, también dominicana.

"Es un problema sobre todo, de desprotección de la mujer", asegura Alexa Segura. "Si el canal oficial fuera fluido, fuera realmente abierto, sin objeción de conciencia, la tendencia cambiaría", asegura Ángela Botero, antropóloga colombiana y especialista en planificación familiar en un centro madrileño. "La ignorancia, el tabú, lleva a estas mujeres a la clandestinidad, poniéndose en riesgo", añade.

Botero explica que el hecho de que en América Latina este método abortivo esté "ampliamente extendido" hace que las mujeres confíen en él. Pero la realidad española nada tiene que ver con la de países donde el aborto está penalizado. En Latinoamérica, el uso de misoprostol con fines abortivos se remonta a tres décadas atrás. Corre del boca a boca, porque en muchos casos funciona, al margen del peligro que supone su ingesta descontrolada. A ello hay que añadir, insiste Botero, la dificultad de una mujer inmigrante para saber dónde tiene que ir a abortar en España. "Algunas tienen la tarjeta sanitaria caducada, otras ni siquiera la tienen", asegura.

Pérez Campos reconoce la sencillez del método. "Lo usan porque así no tendrán que rendir cuentas a nadie, además, si funciona, puede pasar por un aborto espontáneo", resume. Pero destaca que tomar Cytotec para este fin, sin control médico, es peligroso. Los expertos coinciden en que se puede tener una hemorragia grave. Además, puede quedar parte del embrión en el útero, lo que provocará una infección si no se va a un centro médico a realizarse un legrado (raspado de las paredes del útero).

Cytotec no es un protector estomacal de receta común por los médicos de atención primaria. Mucho menos desde que se supo que estaba siendo utilizado por las mujeres latinoamericanas con otro fin bien distinto. Lo constatan las farmacias y los propios médicos. "Solemos recetar omeprazol. Nosotros no percibimos mayor demanda de ese fármaco por parte de nuestros pacientes", asegura la responsable del grupo de trabajo de atención a la Mujer de la Sociedad de Médicos Generalistas (Semergen), Mercedes Abizanda.

Más allá del peligro potencial para la salud, esta práctica genera un negocio clandestino. Es facilísimo obtener las píldoras en internet y en locutorios. En las farmacias de España, una caja de 40 comprimidos cuesta 10,49 euros. Por ejemplo, un tal Dany, de Ecuador, promete a través del correo electrónico, enviar a Madrid un lote de seis pastillas por 120 dólares (unos 82 euros). Por ocho pastillas pide 150 dólares (103 euros).

El Ministerio de Sanidad reconoce que la práctica es ilegal, pero explica que al ser clandestina, la combaten las fuerzas de seguridad. Tampoco la Policía ofrece demasiada información al respecto. Según explican fuentes policiales, ellos sólo pueden actuar cuando se demuestre que hay lucro detrás de la venta de estos fármacos.

"El Cytotec también se utiliza en las intervenciones legales. Cuando se administra la pastilla abortiva RU486, a las 48 horas, las mujeres reciben una dosis de misoprostol. Es un fármaco bastante eficaz, ya que ayuda a explusar el embrión", explica Lorenzo Arribas, del Grupo de Atención a la Mujer de la Sociedad de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC).

Según denuncia el presidente de Acai, Santiago Barambio, algunos ginecólogos, de forma inconsciente, recetan Cytotec para abortar. "Lo hacen sin mala fe, porque el medicamento suele funcionar, pero olvidan que antes de realizar un aborto, la Ley exige que se informe a la mujer y que esta reflexione durante tres días", asegura.

Por su parte, la doctora Carmen Coll insiste en que el misoprostol (el principio activo de Cytotec) ayuda a expulsar el embrión, pero "por sí solo no es un abortivo". Según explica esta ginecóloga, este fármaco puede provocar contracciones uterinas, por lo que en ocasiones también se utiliza para inducir un parto.