Publicado:  03.10.2010 09:00 | Actualizado:  03.10.2010 09:00

"El amor es tan adictivo como las drogas"

Coral Herrera. Doctora en Humanidades y experta en Teoría de Género

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Varios psiquiatras aseguran que existe la adicción al sexo, ¿existe también la adicción al amor?

Por supuesto que sí. La antropóloga Hellen Fisher realizó un estudio con grupos de cocainómanos y enamorados y descubrió que tienen las mismas sensaciones. De ahí que se defina el amor como una droga: ambos provocan sentimientos placenteros y, cuando ya no están esos sentimientos, aparece el mismo síndrome de abstinencia. El amor es tan adictivo como las drogas.

¿Existe un perfil de persona adicta al amor?

Como en cualquier otra adicción, hay gente más propensa que otra, pero no existe un perfil exacto de adicto.

¿Qué puede causar esta "enfermedad"?

Varios factores, pero principalmente se debe a la herencia que nos ha dejado el modelo de sociedad patriarcal, que crea dependencia mutua. Piensa en la gente mayor de un pueblo. Si se muere un hombre: "Pobrecita la mujer, que se queda sola"; pero si se muere una mujer es todavía peor: "¡Qué va a hacer ahora él solo, si no sabe hacer nada!".

Pero eso ya está cambiando en las últimas generaciones, ¿no es así?

Sí, pero la sociedad aún no está preparada para la gente soltera. Con 4 años, tus mayores te preguntan si tienes novio cuando sales de la guardería, a los 30 te preguntan que cuándo te casas Lo preocupante es que ahora que, sobre todo las mujeres, hemos conseguido la independencia económica, todavía dependemos emocionalmente de los demás. La gente sigue confundiendo los términos. A menudo oímos eso de "te necesito, te quiero", y la necesidad no es amor. La necesidad sólo crea una dependencia insana.

¿A qué se debe esa necesidad?

Se debe a la insatisfacción permanente que sufrimos en la sociedad postmoderna. Cuando conseguimos una meta, enseguida buscamos otra. Y así provocamos nuestra infelicidad permanente. Ahora lo tenemos todo, pero siempre nos falta algo. Podemos tener una familia y unos amigos estupendos, un buen trabajo, etc., pero si no tenemos pareja estaremos siempre deprimidos. Esa necesidad de estar en pareja tiene, además, otras consecuencias. Como todavía existen hombres que temen a las mujeres poderosas, independientes e inteligentes, hay muchas mujeres que se esconden e intentan no destacar demasiado porque piensan que, si no, jamás ligarán.

Y, según usted, la culpa es de los cuentos clásicos...

Influyen mucho en nuestra forma de actuar a la hora de elegir una pareja porque, por culpa de las historias que nos han contado desde pequeñitos, tampoco nos vale cualquiera. Blancanieves y Cenicienta nos han vendido el mito del amor romántico como el único amor posible. Esa es la causa de que las mujeres sigamos buscando a nuestro príncipe azul y ellos a su princesa. Y esto ocurre también en las parejas homosexuales. Por eso, cuando estamos en pareja intentamos cambiar todo lo que no nos gusta del otro, para que sea esa persona perfecta que soñamos desde siempre. Y el problema es que el ser humano es imperfecto por naturaleza.

¿Y cuál es la solución?

Aceptar que no existen los príncipes azules ni las medias naranjas. Que uno más uno no son uno, son dos. Tenemos que aceptar a nuestra pareja tal y como es, saber que no te pertenece y que, simplemente, es una persona independiente que comparte tu vida. Sólo así podremos hacernos todos la vida más fácil.

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