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Cuatro horas y tres llamadas

 La Policía confía en reconstruir en breve los últimos pasos de Ruth y José gracias al rastreo del móvil de su padre 

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Qué pasó entre las 14.30 y las 18.40 del pasado 8 de octubre. Ese periodo de poco más de cuatro horas es el que los policías que investigan el caso de Ruth y José Bretón Ortiz, los niños de 6 y 2 años desaparecidos aquel sábado en Córdoba, consideran clave para resolver el caso. Un periodo que se inicia con el momento que los menores abandonaron la vivienda de sus abuelos junto a su padre, José Bretón, y el instante en el que este denunció su pérdida.

Para descubrirlo, los agentes consideran fundamental el contenido del informe que solicitaron a comienzos de esta semana a la compañía telefónica del móvil del padre de los menores y que esperan recibir en las próximas horas. 'Durante ese tiempo estuvieron los tres juntos y las llamadas y mensajes que se recibieron en el móvil nos deben permitir saber exactamente dónde estuvieron en cada momento', apunta un agente conocedor de las pesquisas practicadas.

El juez tardó más de dos días en autorizar las pesquisas sobre el teléfono

En concreto, la Policía conoce la existencia de al menos tres llamadas efectuadas por el padre en ese periodo y que pueden respaldar o poner en nuevos aprietos su versión sobre los hechos, según la cuál sus hijos se extraviaron en el parque Cruz Conde sobre las 17.45 de aquel día. Una de esas llamadas es la que efectuó a la propia Policía para alertar de la desaparición. Otra, a un amigo para anunciarle que no podía acudir a una cita con él por la pérdida. La tercera, a sus padres, en cuya casa pernoctaban los niños cuando estaban en Córdoba.

Los agentes esperan que los datos que arroje el rastreo, y que puede situar desde dónde se efectuaron estas llamadas y otras que pudieran existir durante estas cuatro horas, permitirá reiniciar la búsqueda de los niños en otros lugares distintos a los que han concentrado hasta ahora los esfuerzos policiales: el parque donde supuestamente ocurrió la desaparición, la casa de los abuelos y la finca de la familia paterna a las afueras de la ciudad y situada junto al río Guadalquivir.

El informe del móvil permitirá buscar a los niños en nuevos lugares

Fuentes policiales señalaron ayer a este diario que este rastreo del móvil fue solicitado por los responsables de la investigación a las pocas horas de tenerse noticia de la desaparición, pero que el juez que instruye el caso, José Luis Rodríguez Laín, consideró entonces insuficientemente fundamentada la petición policial y la denegó. El pasado martes, como adelantó este diario, la autorizó finalmente.

Mientras tanto, la investigación continuaba ayer aparentemente estancada. El dispositivo especial de búsqueda de los dos hermanos se suspendió ya el miércoles y el trabajo policial se trasladó este jueves a los despachos. Ayer, los buzos del Grupo Subacuático de los GEO salían de paisano de su hotel a desayunar, los guías caninos entrenaban a los perros y la Comisaría sólo recibía a detenidos por pequeños hurtos que, ante la falta de noticias, eran literalmente flasheados por los fotógrafos y cámaras televisivos que un día más montaban guardia.

La familia materna ha convocado para el domingo una manifestación

La mayor novedad durante la jornada de ayer fue la celebración en la ciudad de una cumbre policial para intentar impulsar la investigación sobre el caso. Hasta Córdoba se desplazó el jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), el comisario Serafín Castro, para hacerse cargo de las investigaciones sobre la desaparición de los pequeños. Por su parte, el comisario Manuel Piedrabuena, responsable de la investigación en 2009 del caso Marta del Castillo y que acudió desde Sevilla para colaborar en las investigaciones por iniciativa propia, seguirá al tanto de los trabajos desde Sevilla, pero desde un plano más discreto.

Mientras tanto, la familia y amigos de la madre de los pequeños ha convocado para el próximo domingo en Huelva una manifestación que se prevé multitudinaria. La madre se sigue aferrando a la idea de que sus hijos 'están retenidos', según indicó ayer su portavoz, Esther Chávez, quien sigue pidiendo que se respete la 'presunción de inocencia' del padre de los pequeños.