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Mil días de desconexión ferroviaria en Granada

La ciudad andaluza lleva cerca de tres años desconectada de Madrid por vía terrestre: Los viajeros están obligados a realizar un transbordo en Antequera (Málaga) y coger un autobús para llegar a su destino

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Obras del AVE entre Antequera y Málaga.

El 7 de abril de 2015 Granada dijo adiós a la vía terrestre que más rápido la conectaba con Madrid. Con la infinita promesa de la llegada de la alta velocidad a la ciudad, los trenes dejaron de circular. Sólo queda una pequeña vía, en dirección noroeste, que termina en Almería.

Hoy, mil días después de aquel cierre que en un principio iba a durar cuatro meses, el AVE sigue sin llegar y los ferrocarriles continúan parados. Esta es la historia de una de esas promesas electorales que jamás se han cumplido.

Si uno mira la web de Renfe, la empresa le dirá que puede llegar a la ciudad de la Alhambra con un tren de alta capacidad. Pero hay truco: el usuario se tiene que bajar en Antequera (Málaga) y esperar a que un autobús lo deje en la estación de los Andaluces.

Este tramo es el de la principal discordia. Un recorrido de 122 kilómetros y 1.600 millones de euros que nunca ha tenido un diseño definitivo. Con Francisco Álvarez Cascos como ministro de Fomento, la línea iba a ser de vía simple, saltándose la existente que data del siglo XIX. Unos años más tarde, con Magdalena Álvarez como cabeza visible de la cartera, se volvió al inicio planteando un nuevo recorrido con vía doble, esencial para albergar el AVE.

Sin embargo, las obras que unen Antequera con Granada se interrumpieron a mediados de 2016 a su paso por el municipio de Loja, donde tiene que atravesar varios túneles. Las últimas decisiones, tomadas ya por el equipo de trabajo del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, han llevado a desestimar la doble vía en favor de un tercer carril que no supere el ancho de los pasos subterráneos y que se adapte al ancho internacional europeo que necesita el tren de alta velocidad.

Los futuros trenes que salgan o entren de la ciudad se encontrarán aquí dos nuevos problemas. El primero, que no podrán cruzarse dos ferrocarriles que se dirijan en direcciones opuestas. El segundo, que en un trayecto de 27 kilómetros tendrán que reducir su velocidad hasta los 50 kilómetros por hora. “Aunque llegue el AVE, el concepto de alta velocidad se perderá”, dice Paco Rodríguez, de la Marea Amarilla.

Una de las acciones de la Marea Amarilla granadina por el AVE a la capital andaluza. E.P

Esta plataforma ciudadana lleva los 1.000 días de desconexión ferroviaria en pie de guerra por la planificación del tramo final de la infraestructura ferroviaria. En un principio, la llegada del AVE a la ciudad nazarí se proyectó de manera soterrada, algo desechado desde que los trenes dejaron de circular en dirección a la capital. Si finalmente el ferrocarril llega por la superficie hasta la estación, la ciudad quedará dividida en dos. Las vías cruzarán por medio de los barrios de la Chana y la Rosaleda. “El recorrido que habría que tapar sería de sólo 2, kilómetros. Esa es nuestra verdadera lucha”, narra Rodríguez, que vive en uno de los núcleos urbanos afectados.

Las movilizaciones en Granada no son muy frecuentes, pero la causa de la desconexión ferroviaria consiguió sacar a la calle a cerca de 8.000 vecinos que veían cómo las palabras de los políticos se las llevaba el viento, sumando día tras día la falta de transporte directo con Madrid. “¿Tú crees que en el País Vasco o en Catalunya se iba a quedar parado el presidente de la comunidad autónoma si una ciudad está desconectada como está Granada?”, manifiesta el representante de la Marea Amarilla, apuntando directamente a los miembros de la Junta de Andalucía.

Lo que desató que la gente decidiese salir a la calle fue la negativa del ministro de Fomento el pasado febrero de reabrir de manera temporal la línea que salía por la localidad de Moreda por su “alto coste”. Esta vía atravesaba Linares y Baeza (ambas en Jaén) saliendo de Andalucía hacia el resto del Estado. De hecho este era el recorrido que se utilizaba para el tráfico de pasajeros entre Granada y Madrid, hasta que se inauguró el AVE entre Córdoba y Málaga.

Para una ciudad turística como es Granada, con la Alhambra como el monumento español más visitado, la llegada de viajeros montados en un tren se hace indispensable, más cuando el aeropuerto de la ciudad lucha cada año por llegar al millón de visitantes. Su vecina Málaga recibe cerca de 16 veces más. En febrero de 2017, la diputada de Unidos Podemos por la provincia, Ana terrón, apuntaba que la ciudad está perdiendo la oportunidad de celebrar hasta cuatro congresos al año por la falta de trenes.

La otra opción para que el AVE llegue a Granada es a través de Almería, alargando el recorrido del corredor mediterráneo que recorrerá el levante español. Esta opción aprovecharía las líneas que ya están construidas para poder dar salida a los productos agrícolas y ganaderos de la provincia, aunque necesitarían una importante remodelación.